9 mitos sobre el sueño explicados por la ciencia

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
13 de Enero de 2017 a las 11:47
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9 mitos sobre el sueño explicados por la ciencia
Foto: Internet

Aquí una lista de 9 mitos recogidos por el portal Muy Interesante y que debemos de dejar de creer. 

1. El alcohol facilita el descanso

Cuando estamos alcoholizados sentimos somnolencia, pero una vez dormidos la calidad del sueño es mala. La bebida altera los ciclos de sueño REM y NO REM. Además, el alcohol también aumenta la probabilidad de que ronquemos y, por tanto, de la apnea, que son momentos en que dejamos de respirar.  Lo recomendable es dejar de beber 2 horas antes de ir a dormir, para que la concentración de alcohol en sangre sea menor y podamos dormir mejor.

2. Mientras duermo puedo aprender cosas

El sueño ayuda a consolidar los aprendizajes del día, pero no se puede aprender mientras dormimos. Este mito se popularizó en 1942 a raíz de los experimentos del psicólogo Lawrence, quien afirmaba que era posible erradicar la costumbre de morderse las uñas poniendo una grabación que decía "las uñas de mis dedos saben mal" durante el sueño. En su estudio, el 40 % de los participantes habían dejado el hábito. Pero para comprobar su eficacia, en 1956 se llevó a cabo otro experimento en donde se monitorizaron las ondas cerebrales de los participantes con un electroencefalograma y solo se daban las órdenes cuando los integrantes del estudio estaban realmente dormidos. Ninguno fue capaz de recordar ningún comando al despertar.

3. Los que duermen mucho son vagos

No descansar adecuadamente influye negativamente en la manera de razonar y sentir, además que incrementa problemas metabólicos y endocrinos, como obesidad y sobrepeso. Además, el  déficit de sueño aumenta la posibilidad de padecer demencia, diabetes o enfermedades cardiovasculares. Según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Yale, en EE. UU., a la primera hora del día somos más vulnerables a virus y bacterias, porque al parecer nuestras defensas están más bajas. Quienes duermen menos de seis horas al día son un 12% más propensos a fallecer de muerte prematura que aquellos que lo hacen entre seis y ocho horas,

4. El fin de semana recupero el sueño perdido

Una investigación realizada en la Universidad de Chicago sugiere que esto es imposible y que dormir durante todo el día tampoco sería bueno para la salud. Según Josna Adusumilli, de la Universidad de Harvard, dormir seis horas diarias durante doce días consecutivos produce efectos físicos y psicológicos similares a permanecer una noche entera sin dormir. Entre otras cosas, disminuye un 10% la precisión motora.

5. Roncar es molesto pero no perjudicial

Roncar podría no significar nada pero en muchos casos indica dificultades respiratorias o hasta incluso apnea del sueño, que son pausas en la respiración que sufren algunos durante el descanso. Esta alteración genera sensación de ahogo y hace que se reduzcan los niveles de oxígeno en sangre, lo que afecta a todo el sistema cardiovascular. Además, el ronquido está asociado a la obesidad, ya que la acumulación de grasa en la zona del cuello y la laxitud de los músculos del abdomen dificultan la respiración.

6. Las fases de la luna afectan el sueño

La influencia de los astros en la conducta o el sueño no tiene base científica. El científico Jean-Philippe Chaput, del Instituto de Investigación de Ontario Oriental, en Canadá, estudió la correlación entre las fases lunares y el sueño y encontró que el satélite no influye en ninguna de las variables que se habían estudiado. La única correlación que halló fue que la duración del sueño se reducía una media de cinco minutos durante el periodo de luna nueva, lo que supone una alteración de solo el 1 % del descanso nocturno, lo que entra dentro del margen de error estadístico.

7. No pasa nada al dormir con la tele encendida

Este es un mito, es más saludable hacerlo a oscuras. El reloj biológico está sincronizado con los ciclos de luz y oscuridad, y la iluminación artificial rompe ese ciclo, lo que podría causar trastornos de sueño, afectar su calidad e incrementar problemas emocionales. Según un estudio de la Universidad de Aberdeen, en el Reino Unido, una fuente lumínica insignificante podría alterar el sueño. La alteración que produce en el reloj biológico afecta a las áreas del cerebro que regulan el metabolismo.

8. La siesta es una pérdida de tiempo

Una siesta, según estudios, ayudaría a estar más alerta en el trabajo. Una de menos de cinco minutos nos ayudará a combatir la somnolencia, pero si optamos por descansar diez o veinte mejorará significativamente la concentración y la presión sanguínea. La mejor hora es entre las dos y las tres de la tarde, el momento del día en que solemos sufrir un bajón en la productividad.

9. El niño que se duerme en clase es un holgazán

A partir de los doce años, los adolescentes se sienten más cansados durante el día porque tienden a trasnochar más y prolongan el sueño. Según los médicos, hasta los veinte años se necesita dormir de promedio entre nueve y diez horas porque el cerebro necesita más tiempo de descanso por su desarrollo. Muchas universidades retrasan el inicio de hora escolar (¡en el Perú hay universidades que comienzan clases al as 7am!) para ajustarse al reloj biológico de los adolescentes. Dormir lo suficiente resulta fundamental para los alumnos.  


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