¿Cómo usar la memoria para bajar de peso?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
28 de Enero de 2015 a las 11:54
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¿Cómo usar la memoria para bajar de peso?

Las personas que hacen dieta suelen sentir que están en guerra contra sus estómagos, pero los psicólogos como Robinson creen que el apetito se forma tanto en nuestras mentes como en nuestros intestinos. Tanto es así que si intentas recordar la última vez que comiste, cree Eric Robinson, psicólogo que trabaja en la Universidad de Liverpool, puedes adelgazar sin sentir las punzadas de hambre.

"Muchas investigaciones muestran que factores psicológicos sutiles pueden tener un impacto en la cantidad de comida que ingerimos, pero la mayoría de la gente no es consciente", dice el experto.

 

 

Falta de recuerdos

 

La inspiración para esta teoría procede, en parte, de estudios con personas que sufren amnesia anterógrada. Se trata de personas con las que puedes mantener una conversación profunda y, sin embargo, 20 minutos después no tendrán ni la menor idea de quién eres.

 

 

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Foto: BBC

 

 

Lo mismo les sucede con lo que comen. En uno de los estudios más importantes sobre esta cuestión participaron dos pacientes (un exmúsico y un exbanquero) que desarrollaron amnesia anterógrada tras sufrir una infección causada por un herpes. Los pacientes amnésicos se olvidaron de que habían comido y volvieron a tener hambre.

La infección afectó a partes de su lóbulo temporal, la parte del cerebro que acoge los nuevos recuerdos. Primero les dieron un plato con bocadillos y pastel, que comieron hasta que se sintieron llenos. Unos 15 minutos después volvieron con más raciones. Mientras que los voluntarios sanos tendían a sentirse demasiado llenos como para seguir comiendo, los dos sujetos amnésicos volvieron a comer hasta que se sintieron saciados.

A pesar de su mala memoria, los dos amnésicos no eran totalmente inconscientes a la hora de comer. En otra parte del experimento les permitieron probar varios tipos de alimentos, como pudín de arroz, papas o chocolate.

La mayor parte de la gente busca la variedad en los sabores. Así que si nos ofrecen varias opciones, la segunda vez elegiremos otra cosa. Podríamos pensar que un cerebro sano sabe perfectamente tomar nota de lo que has comido, pero investigaciones recientes muestran que es fácil engañar al cerebro.

 

 

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Foto: BBC

 

 

Otros experimentos

 

Para un experimento, Jeff Brunstrom, de la Universidad de Bristol conectó un tubo con el plato, lo que le permitía rellenar la sopa de algunos de los participantes sin que estos lo notaran. Sin que ellos lo supieran, Brunstrom había conectado un tubo con el cuenco, lo que le permitía rellenar la sopa de algunos de los participantes en el experimento sin que estos lo notaran.

Brunstrom se dio cuenta de que el hecho de que siguieran o no picoteando después de comer la sopa dependía casi por completo de la apariencia del cuenco al principio de la comida (si parecía grande o pequeño) y muy poco de la cantidad real que había en él. Todo esto debilita la idea frecuente de que el hambre depende enteramente de las hormonas del intestino.

 

 

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Foto: BBC

 

 

Las distracciones de la vida moderna, como la televisión o los teléfonos inteligentes, pueden afectar a nuestros recuerdos de lo que hemos comido. Brunstrom pidió a sus voluntarios que comieran con una mano mientras jugaban al solitario con la otra. Los participantes tuvieron problemas para acordarse posteriormente de la comida, y comieron más galletas a lo largo del día.

En otro experimento, pedir a los participantes que recordaran conscientemente lo que habían comido ese día hacía que no se excedieran en la siguiente comida. Incluso la imaginación puede ayudar: investigadores de Estados Unidos concluyeron que visualizar tus antojos con detalle parece engañar a la mente y hacer que piense que has comido esos antojos en realidad, reduciendo el deseo de que te los comas de verdad.

Los Investigadores concluyeron que visualizar tus antojos con detalle parece engañar a la mente y hacer que piense que has comido. Pero Robinson indica que todavía se necesitan ensayos mayores para ver si estos trucos memorísticos son efectivos en la batalla contra la obesidad. Esta forma "más atenta" de comer no parece reducir el placer de las comidas, sino todo lo contrario.

 

 

FUENTE: BBC


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