El hombre que aprendió alemán en 2 horas

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
30 de Septiembre de 2015 a las 12:38
Compartir Twittear Compartir
El hombre que aprendió alemán en 2 horas

Ramón Campayo es un español que viajó a la capital de Baviera (Alemania) y aprendió el idioma en las dos horas que duraba el vuelo. Él viajaba a Múnich para participar en su primer Campeonato del Mundo de Memorización, en 2003, donde, además de quedar primero, batió varios récords mundiales de memoria rápida.

 

El portal Deutsche Welle (DW) pudo entrevistarlo sobre su particular método de aprendizaje, esto es lo más resaltante de su conversación:

 

¿Es cierto que aprendió alemán en las dos horas que duraba su vuelo a Múnich?

En realidad, fueron una hora y cuarenta minutos. Hasta ese momento siempre había dado mis conferencias en inglés, así que pensé que podía hacerlo en alemán. Tengo una técnica avanzada para aprendizaje de idiomas y memorización de vocabulario. Mi técnica es la mejor del mundo para aprender un idioma porque el secreto es cómo memorizar el vocabulario y luego trabajar al principio con frases muy sencillas. Así dura mucho tiempo en la memoria.

 

Aparte de estos trucos, su método consiste en empezar por aprenderse el diccionario

Sí, pero no todo el diccionario, sino obviamente sólo las palabras más importantes. Estamos hablando de alrededor de unas mil palabras. El secreto es saber memorizarlas de una forma fácil, rápida y efectiva. No mediante la repetición, sino a través de asociaciones de imágenes que llamen poderosamente la atención de nuestro subconsciente.

 

¿Podría explicar en qué consiste la técnica de memorización a través de imágenes?

La mente realmente lo que procesa son imágenes. Si alguien te enseña una manzana, sabes que es una manzana porque ya la has visto antes. Si te enseñan una cosa amorfa que nunca has visto, tratamos de comparar esa imagen con otras que ya tenemos archivadas y, como no coincide con ninguna, decimos que no sabemos qué es.

 

 

aleman 2

DW

 

 

Además del vocabulario, después vendría la gramática alemana, que también es muy complicada.

Sí, correcto. Eso vendría después. Una vez que tenemos vocabulario, hay que empezar a hablar con velocidad en frases cortas, para que todo ese vocabulario vaya desfilando de forma ágil. Solamente cuando somos capaces de hablar, en el caso alemán, utilizando el nominativo y, como mucho, el acusativo en frases sencillas, y hacerlo con velocidad.

 

Entonces empezaríamos hablando con incorrecciones, como Tarzán y Chita, y luego lo vamos puliendo.

No, no es como Tarzán. En absoluto. Hacemos como en el inglés, un idioma en el que no se conjuga. El inglés dice "yo comer" ('I eat'), y eso es inglés perfecto. Si en alemán decimos "nosotros comprar" ('wir kaufen'), es alemán perfecto. Nadie me puede decir que es hablar como Tarzán y Chita.

 

Usted tiene un 194 de coeficiente intelectual. ¿Juzga a la gente por su inteligencia?

No, obviamente no. Las personas, todas, somos muy complejas, cada uno tiene sus capacidades… Y las capacidades mentales se pueden desarrollar en mayor o menor medida. Y lo más importante es el equilibrio, el sentirse a gusto con uno mismo. Tratar de superarse también está bien. Pero obviamente el cociente intelectual refleja sólo una de las muchas capacidades que tenemos. Hay otras que son tan o más importantes, como la propia memoria o la imaginación. Y otras capacidades que se desarrollan: la confianza en uno mismo, la autoestima, etcétera. El ser humano es muy complejo.

 

Antes de desarrollar sus técnicas de memorización, de lectura rápida… ¿tenía usted capacidades fuera de lo normal o las ha ido entrenando?

Bueno, la verdad es que de pequeñito iba bien. Tenía capacidad, era rápido, pillaba las cosas con bastante facilidad, me gustaban mucho las matemáticas, sacaba muy buenas notas sin esforzarme. Tenía esa ventaja, quizás. De todas formas, lo importante es la técnica y el entrenamiento posterior.

 

 

FUENTE: DW


Compartir Twittear Compartir