Esquizofrenia: ¿Es realmente un trastorno o debemos verlo como un espectro?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
1 de Septiembre de 2017 a las 12:09
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Esquizofrenia: ¿Es realmente un trastorno o debemos verlo como un espectro?
Imagen: Internet

El concepto de esquizofrenia está muriendo. Hechizada durante décadas por la psicología, ahora parece haber sido fatalmente herida por la psiquiatría, la misma profesión que una vez la sostuvo. Su paso no será lamentado.

Hoy en día, tener un diagnóstico de esquizofrenia se asocia con una reducción de la expectativa de vida de casi dos décadas. Según algunos criterios, solo una de cada siete personas se recupera.

A pesar de avances en los tratamientos, sorprendentemente, la proporción de personas que se recuperan no ha aumentado con el tiempo. Algo no funciona bien. Parte del problema resulta ser el concepto de esquizofrenia. Al igual que ahora tenemos el concepto de trastorno del espectro autista, se sostiene que la psicosis (típicamente caracterizada por alucinaciones angustiosas, delirios y pensamientos confusos) existe a lo largo de un continuo y en grados.

La esquizofrenia es el extremo severo de un espectro o continuo de experiencias. Jim van Os, profesor de psiquiatría en la Universidad de Maastricht, sostiene que no podemos cambiar de manera de pensar sin, primero, cambiar nuestro lenguaje. Como tal, propone que el término esquizofrenia "debe ser abolido". En su lugar, sugiere el concepto de trastorno del espectro de la psicosis.

Otro problema es que la esquizofrenia es retratada como una "enfermedad cerebral crónica sin cura". Sin embargo, esta visión de la esquizofrenia solo es posible excluyendo a las personas que tienen resultados positivos. Para muchos médicos, algunas personas que se recuperan nunca tuvieron esquizofrenia, debido a que se espera que la enfermedad sea incurable y crónica.

El eminente psiquiatra Sir Robin Murray escribe: “Espero ver el final del concepto de esquizofrenia pronto ... el síndrome ya está empezando a descomponerse, por ejemplo, en los casos causados ​​por variaciones genéticas, abuso de drogas, adversidad social, etc. Presumiblemente, este proceso se acelerará, y el término esquizofrenia se limitará a la historia, como "hidropesía".

La investigación ahora está explorando las diversas maneras en que la gente puede mejorar algunas experiencias características de la esquizofrenia: alucinaciones, delirios, pensamiento y comportamiento desorganizados, apatía y emoción plana.

Por ejemplo, los investigadores E. Fuller Torrey y Robert Yolken han argumentado que "el agente etiológico más importante de la esquizofrenia es la toxoplasmosis. La evidencia sugiere que la exposición a Toxoplasma gondii cuando se es joven puede aumentar las probabilidades de que alguien sea diagnosticado con esquizofrenia. Sin embargo, el tamaño de este efecto es menor.

Por otro lado, sufrir la adversidad en la niñez, consumir cannabis y tener infecciones virales en el sistema nervioso central durante la infancia, aumentan la probabilidad de que alguien sea diagnosticado con un trastorno psicótico (como la esquizofrenia), en dos o tres veces. Otros análisis indican probabilidades mayores.

En comparación con los usuarios que no consumen cannabis, el consumo diario de cannabis de alta potencia se asocia con un aumento de cinco veces la probabilidad de desarrollar psicosis. En comparación con alguien que no ha sufrido traumas, los que han sufrido 5 eventos traumáticos en la vida (incluyendo el abuso sexual y físico) aumentan hasta en 50 sus probabilidades de ser diagnosticados con esquizofrenia.

También se están identificando otras vías hacia la "esquizofrenia". Alrededor del 1 % de los casos parecen provenir de la supresión de un pequeño tramo de ADN en el cromosoma 22, denominado síndrome de deleción 22q11.2.

También es posible que un porcentaje bajo de personas con esquizofrenia sea causada por inflamación del cerebro causada por trastornos autoinmunes, como la encefalitis del receptor anti-NMDA. Todos los factores anteriores podrían conducir a experiencias similares, que los médicos han llamado “esquizofrenia”.

Estos factores internos y externos también podrían funcionar en combinación. La idea de que la esquizofrenia es una sola cosa, causada por una sola cosa, contribuye al conflicto naturaleza-ambiente.

Hay evidencia emergente de que diferentes rutas que conducen a la esquizofrenia, requieren diferentes tratamientos. La evidencia preliminar sugiere que las personas con antecedentes de trauma en la infancia que son diagnosticadas con esquizofrenia tienen menos probabilidades de ser ayudadas por los fármacos antipsicóticos.

También se ha sugerido que si algunos casos de esquizofrenia son causados por encefalitis autoinmune, entonces el tratamiento más efectivo podría ser la inmunoterapia (como los corticosteroides) y el intercambio de plasma. Sin embargo, enfoque de Diálogo Abierto basado en la terapia familiar, es prometedor para ciertas personas con diagnósticos de esquizofrenia.

Esto hace que sea fundamental preguntar a la gente sobre todas las causas potencialmente relevantes en su desarrollo. Esto incluye el abuso de la niñez, que todavía no se pregunta de manera rutinaria, lo que permite intervenciones a tiempo y formas de prevenir síntomas problemáticos para la persona.

Hay profesionales que consideran que los antipsicóticos son la mejor arma para contrarrestar la sintomatología, pero hay profesionales que consideran que empeoran los síntomas o se producen muchos efectos colaterales.  Esa apasionada defensa debe ser aplaudida, pero hay que prevenir que las personas pierdan el acceso a una tratamiento que les va a ayudar, independientemente del enfoque que tenga el profesional que lo está atendiendo.  

Todas estas controversias nos indican que el término esquizofrenia debe, por lo menos, reformularse. Muchos psiquiatras todavía lo ven como un síndrome clínico útil que ayuda a definir un grupo de personas con claras necesidades de salud. Algunas personas que reciben un diagnóstico de esquizofrenia lo encontrarán útil y puede ayudarles a tener acceso al tratamiento. Por supuesto, muchos no encuentran este diagnóstico útil.

Necesitamos retener los beneficios y descartar los aspectos negativos del término esquizofrenia, a medida que pasamos a una era post-esquizofrenia. Japón recientemente la renombró como "trastorno de integración". El futuro debe basarse en evidencias y en una conversación que incluya las perspectivas de las personas que sufren - y manejan bien - estas experiencias.

 

Simon McCarthy-Jones para The Conversation (traducción y resumen de Sophimania)


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