Estudio: A medida que envejece nuestro cerebro nos volvemos más prejuiciosos

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
1 de Septiembre de 2015 a las 14:13
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Estudio: A medida que envejece nuestro cerebro nos volvemos más prejuiciosos

William von Hippel, profesor de Psicología de la Universidad de Queensland, en Australia, cree que no es inusual encontrar a personas que, con la edad, dejan de ser políticamente correctas.

 

Su investigación sugiere que, aunque mucha gente permanece sin prejuicios a lo largo de su vida, los adultos mayores tienen una tendencia a tener más prejuicios que sus contrapartes más jóvenes. Los psicólogos solían creer que los prejuicios más grandes de las personas de mayor edad se debían al hecho de que habían crecido en una época menos igualitaria. En contraste con esta visión, hemos reunido evidencia de que cambios normales del cerebro en la tercera edad pueden llevar a mayores prejuicios entre este grupo de personas.

 

Los lóbulos frontales son la última parte del cerebro que se desarrolla mientras progresamos a través de la infancia y la adolescencia, y la primera parte que se atrofia según envejecemos. La atrofia de los lóbulos frontales no disminuye la inteligencia, pero degrada áreas del cerebro responsables por inhibir pensamientos irrelevantes o inapropiados.

 

 

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La investigación sugiere que esta es la razón por la cual las personas de más edad tienen más problemas para encontrar la palabra que están buscando. Y por qué tienen una probabilidad todavía más alta de expresar en voz alta ideas que antes hubieran reprimido. La investigación de von Hippel indica que a los adultos de más edad simplemente les cuesta más reprimir sus prejuicios que a los adultos más jóvenes.

 

El especialista cree que durante la juventud el cerebro es más eficiente para reprimir las ideas que no van a gozar de aceptación social. Por ejemplo, los adultos mayores tienen mayor probabilidad que los jóvenes de apoyarse en estereotipos y encuentran más difícil contener sus pensamientos estereotípicos.

 

Además, los adultos de más edad tienen mayor probabilidad de comportarse en forma socialmente insensible en una variedad de áreas. Todavía más, todos esos efectos solo aparecen entre adultos mayores que muestran signos de un funcionamiento pobre del lóbulo frontal. La otra posibilidad es que nuestras habilidades inhibitorias no suprimen nuestra personalidad, sino que más bien le dan forma.

 

Estos cambios en las actitudes sociales no son inevitables, pero son comunes. Y las personas que de pronto se encuentran a sí mismas menos tolerantes o más prejuiciosas pueden quedar sorprendidas por el cambio en sus propias actitudes. Un cambio que puede afectar sus amistades y su posición en la sociedad.

 

 

FUENTE: BBC


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