Estudio: En 90 minutos de siesta podemos ser menos racistas y menos machistas

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
29 de Mayo de 2015 a las 11:31
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Estudio: En 90 minutos de siesta podemos ser menos racistas y menos machistas

Según los resultados de un estudio de la Universidad de Northwestern y publicado en Science, si una tarea de aprendizaje concreta se asocia a un olor o sonido, y éste se reproduce durante las horas de sueño, lo aprendido se consolida con más fuerza en nuestra mente.

Esto puede ocurrir también con valores y actitudes aprendidos durante la etapa de la infancia. Para su experimento, los investigadores se centraron en sesgos raciales y de género. En esencia, se trató de una especie de entrenamiento en el que los participantes observaban imágenes de hombres y mujeres de distintas razas, y aprendían a asociarlas con características contrarias a prejuicios sociales. Además, se emparejó un sonido distintivo con cada ejercicio de “contrasesgo”.

Su estudio contó con la colaboración de hombres y mujeres a los que mostraron una serie de imágenes de personas de distintas razas mientras se les mostraba estímulos diferentes.

 

 

racismo 2

Foto: BBC

 

 

Sometieron al grupo de voluntarios a una conocida prueba psicológica llamada TAI (Test de Asociación Implícita) que consiste básicamente, en jugar a ligar términos positivos y negativos con rostros de raza blanca o negra, y masculinos o femeninos, y que sirve para medir el posible sesgo racista o machista de una persona. Tras puntuar a cada uno de los participantes en una escala que iba desde el 0 (ausencia total de prejuicios) al 1, les pidieron a aquellos que habían mostrado un mayor sesgo que echaran una siesta de noventa minutos.

Cuando los voluntarios se encontraban en la fase de sueño profundo, los investigadores comenzaron a emitirles a la mitad de ellos el mismo sonido que se había producido cada vez que asociaban a las personas de raza y sexo contrarios con términos positivos.

Al despertar, los científicos comprobaron que las ideas fijadas en el cerebro de las personas con las que habían trabajado habían cambiado, y los prejuicios asimilados desde la infancia se habían reducido considerablemente (incluso una semana después) al utilizar los sonidos para asentar los nuevos conceptos.

Para el autor principal del estudio, Hu Xiaoqing, "es algo sorprendente que la intervención basada en el sueño pueda tener un impacto que aún era evidente una semana más tarde". Según explica, la expectativa habitual es que una breve intervención llevada a cabo una sola vez no es lo suficientemente fuerte como para tener una influencia duradera.

 

 

FUENTES: BBC, QUO


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