La ciencia del amor y sus demonios ¿Qué le pasa a tu cerebro cuando te enamoras?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
28 de Noviembre de 2016 a las 12:57
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La ciencia del amor y sus demonios ¿Qué le pasa a tu cerebro cuando te enamoras?
Foto: Internet

El amor es esa sensación subjetiva que sentimos cuando alguien nos gusta mucho y sentimos atracción, pero lo que lo diferencia de la pura atracción sexual, son esas ganas que sentimos de pasar tiempo con esa persona y dedicarle nuestro espacio personal.

En neurociencias se ha investigado bastante el amor, y gracias al avance tecnológico que suponen las neuroimágenes podemos reconocer los circuitos cerebrales, estructuras neuronales y neurotrasmisores que provocan que sintamos amor.

Algunas estructuras asociadas al enamoramiento son el hipotálamo, la corteza prefrontal, la amígdala, el núcleo accumbens y el área tegmental frontal. Estas estructuras cerebrales están más activadas cuando experimentamos “amor”, pensamos o estamos con la persona que amamos.

¿Qué pasa cuando nos enamoramos?

Los neurotransmisores que median esta actividad son la adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina. Cuando nos enamoramos, los niveles de serotonina bajan y los centros de recompensa del cerebro se inundan de dopamina, una sustancia que se dispara, por ejemplo, en la adicción. Esto crea vínculos de necesidad en nuestro cerebro.


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Foto: Tumblr

La oxitocina y la vasopresina ayudan a formar un vínculo duradero y esto se mantiene activo en parejas que han estado juntas por un largo tiempo. La oxitocina se produce cuando las parejas tienen relaciones sexuales e intimidad (besos, abrazos), haciendo posible que la unión se mantenga, generando bienestar.

Stephanie Ortigue, neurocientífica, considera que tan solo tardamos medio segundo en enamorarnos, pero que con el tiempo se convierte en amor. Al analizar cerebros con neuroimágenes, comprobamos la hipótesis de que el “amor es ciego”, ya que mientras las áreas de recompensa de dopamina están activadas, las regiones relacionadas con las emociones negativas y el juicio crítico están completamente apagadas.

Según el Dr. Semir Zeki, pionero en el estudio neurológico del amor, piensa que “tanto el amor como el odio estimulan algunas de las mismas regiones cerebrales. Pero mientras el amor parece inhibir parte de las zonas donde se procesan las ideas racionales, el odio las hiperactiva”.

Y, ¿cuándo nos rompen el corazón?

Cuando terminamos una relación, los centros de recompensa del cerebro, acostumbrados a un nivel de dopamina alto, se deprimen (hasta que aparece otro objeto de deseo, claro), generando una sensación de necesidad. Es aquí que el amor puede convertirse en odio, ya que las regiones asociadas con la recompensa están estrechamente vinculadas a la rabia en el cerebro. Pero también pueden generar períodos prolongados de depresión.

Además, el éxtasis, la euforia, el júbilo y la alegría, pueden ser acompañados por sentimientos negativos como celos, rabia, rechazo y odio, ya que vemos a la persona que amamos como nuestra pertenencia (gracias novelas, películas y publicidad). Esta idea también hace que las personas sufran cuando son abandonadas.

Como vemos, el cerebro responde al amor como si fuera una droga, a la que nos acostumbramos y desacostumbramos según va cambiando nuestro contexto (e interés amoroso). 


FUENTE: QUO 


#cerebro #amor
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