Miedo por el futuro, nostalgia sobre el pasado: ¿Cómo afectan los pensamientos al cerebro?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
12 de Agosto de 2015 a las 10:42
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Miedo por el futuro, nostalgia sobre el pasado: ¿Cómo afectan los pensamientos al cerebro?

Es una tendencia humana normal detenerse en pensamientos cuando algo va mal, como la muerte de un ser querido o un objetivo que queríamos lograr pero que no salió como lo planeamos.

Los científicos que los ciclos de preocupación incontrolable, o rumiación, pueden ser un mecanismo importante que sustenta una serie de trastornos psicológicos, como la depresión, la ansiedad, trastornos de la alimentación y el abuso de sustancias.

Se ha encontrado que la rumiación puede predecir tanto el inicio de la depresión, como la continuación de la misma en una serie de estudios. En el laboratorio, los síntomas empeoran cuando se le pide a los participantes pensar en eso, según explica Ed Watkins, profesor de psicología experimental y clínica aplicada en la Universidad de Exeter, que ha llevado a cabo algunos de los estudios.

Los investigadores están estudiando lo que causan estos pensamientos intrusos y repetitivos y qué se puede hacer para ayudar a las personas que sufren de estos ciclos inútiles. La propensión a rumiar parece ser el resultado de una combinación de factores genéticos, personalidad y la historia de aprendizaje, según los expertos. Los rasgos de personalidad como el neuroticismo y la conciencia están estrechamente vinculados con la rumia, al igual que las experiencias negativas como el abuso infantil, el trauma y la intimidación.

 

 

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WSJ

 

 

Además, los investigadores han descubierto que cuanto más uno se detiene en los problemas de una manera inútil, más se queda encerrado en el patrón, hasta que incluso pequeños desencadenantes pueden provocar un ciclo de forma automática.

Elaine Fox, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford, y su equipo, han encontrado que las personas que se preocupan mucho son menos capaces de controlar su atención y bloquear la distracción. Su grupo ahora está estudiando un método cognitivo de reentrenamiento en 15 sesiones, que permite a los participantes aprender a manejar más información en el cerebro a la vez, en lugar de dar toda su atención a las preocupaciones. De esta manera van a ser capaces de pensar y procesar otra información mejor y evitar las distracciones.

Más allá de reentrenamiento cognitivo, otras dos técnicas pueden ser útiles, según los expertos. Por ejemplo, el mindfulness, en el cual las personas aprenden a observar, pero no juzgarse o evaluarse a sí mismos, y la terapia cognitivo-conductual. En esta última, las personas aprenden a evaluar qué tan probable es que su preocupación realmente llegue a suceder, y reinterpretan las situaciones de una manera más positiva. De igual manera, aprenden a resolver problemas en lugar de rumiar.

 

 

FUENTE: WSJ


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