¿No existen las enfermedades mentales?: La antipsiquiatría y la sobremedicalización

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
12 de Junio de 2017 a las 09:08
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¿No existen las enfermedades mentales?: La antipsiquiatría y la sobremedicalización
Foto: iStock

Bonnie Burstow es profesora en la Universidad de Toronto, Canadá, donde acaba de lanzar la primera beca "antipsiquiatría" del mundo. Esta psicoterapeuta, cuenta que no utiliza el concepto de salud mental

Para ella, la antipsiquiatría es "un movimiento tanto de sobrevivientes de la psiquiatría como de profesionales que sostienen que la psiquiatría debe ser abolida". Ante el anuncio de la beca, muchos denunciaron los peligros de la antipsiquiatría y su carencia de bases científicas, pero otros destacaron la utilidad de su escepticismo.

Para los defensores de la psiquiatría, esta es una disciplina que permite ver al ser humano como un ser bio, psico, social, y las categorías de diagnóstico clínico permiten eso, explica Carmine Pariante, del Real Colegio de Psiquiatras de Reino Unido. Pero la psiquiatría asume que detrás de los problemas mentales también hay problemas biológicos, que es el enfoque más aceptado.

Pero el movimiento "antipsiquiatría" cuestiona si las enfermedades mentales son en realidad enfermedades. ¿Significa eso que Burstow cree que el dolor que sufre una persona con una enfermedad mental es inventado? "No. ¿Creo que la gente sufre de ansiedad y tiene compulsiones? Por supuesto", explica Burstow. "Pero creo que esos sentimientos son una forma muy humana de experimentar la realidad".

"La gente se compara con lo que decimos que es normal, pero eso no es ni remotamente lo que la mayoría de la gente siente", afirma, lo que lleva a una sobremedicación de los pacientes, al aspirar a una “normalidad” irreal. "Si el 99% de la gente que hay en el mundo no son lo que ellos consideran 'normal', eso beneficia a los psiquiatras, porque les asegura una clientela inmensa", argumenta Burstow.

Un informe reciente predijo que el mercado global de medicamentos contra la depresión, que en 2014 ya se valoraba en US$14.500 millones, generará ganancias por el orden de los US$16.800 millones antes del fin de 2020. "La psiquiatría asume que ciertas cosas son biológicas cuando no lo son", afirma también Burstow. "Y cuando decimos 'salud mental' estamos diciendo que los problemas que la gente tiene son resultado de una enfermedad. Y no lo son", insiste.

Sin embargo, Pariante cree que la prueba de que las condiciones mentales están influenciadas (al menos en parte) por la genética, es nada más un asunto de tiempo. "La vida puede ser difícil. Pero hemos empezado a diagnosticar como 'enfermedades mentales' ciertas reacciones y comportamientos que, por más dolorosos que sean, son parte de la condición humana", dice Paola Leon, una psiquiatra delde Toronto. "El Estado le ha dado el poder de encarcelar a la gente cuando decide que está mentalmente enferma, tiene el poder de encerrarlos y de tratar a la gente en contra de su voluntad", revela. Pero Pariente defiende este enfoque: "Cuándo hay un riesgo real de que alguien se haga daño a sí mismo o a otros, ¿cómo podemos dejarlos sin ayuda, en una situación en la que podemos ayudar?".

Burstow cree que hay otras formas de resolver los problemas, a través de terapias basadas en conversaciones, incluso para condiciones como la esquizofrenia. Existen técnicas terapéuticas no invasivas que permiten trabajar las conductas que hacen sufrir a la persona.

La antipsiquiatría no rechaza completamente la medicación, pero pone énfasis en las redes sociales de los pacientes, incluyendo familiares y amigos, quienes le permiten adaptarse mejor y generalizar las nuevas habilidades aprendidas dentro de la terapia. Y en lugar de reunirse con profesionales de la salud mental en privado, los pacientes abordan sus problemas en compañía de sus familiares y otros miembros de su red.

Según Allan Young, quien preside el Comité Especial de Psicofarmacología del Real Colegio de Psiquiatras, el movimiento se enciende y se apaga de cuando en cuando. Para él, el movimiento está compuesto por  "desde tipos raros con ideas descabelladas sobre la salud, hasta psiquiatras y otros profesionales de la salud mental".

Lo importante del movimiento es que está generando un debate dentro de la comunidad científica, y que los límites de lo que es y no es una enfermedad mental han ido cambiando con los años, también debido a intereses políticos asociados a la ciencia. Parece que un poco de escepticismo no nos hace nada mal.

 

FUENTE: Nick Arnold para la BBC

 

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