¿Por qué las víctimas de violencia sexual demoran en denunciar a sus agresores?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
14 de Octubre de 2016 a las 13:00
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¿Por qué las víctimas de violencia sexual demoran en denunciar a sus agresores?

Las mujeres están hablando cada vez más sobre sus experiencias con la violencia de género, lo que hace parecer que ha habido un incremento en la tasa de violaciones y acoso sexual. No hay datos exactos sobre esto, pero aparentemente, solo significa que el problema se ha hecho mucho más visible.

En Estados Unidos, nada más y nada menos que el candidato presidencial republicano Donald Trump, ha sido acusado por varias mujeres de acoso y violencia sexual. Los eventos han sido descritos y recogidos en testimonios en The New York Times, la revista People y The Palm Beach Post y revelan situaciones que han sucedido varios años atrás, el algunos casos.

Y mientras algunos cuestionan las razones por las que las mujeres deciden hablar ahora (algunos incluso utilizan el criterio del tiempo para quitarle validez a sus testimonios), las razones por las que las personas que han sufrido de violencia de género demoran en denunciar son múltiples.

El hecho de que una víctima demore en hablar no implica que las acusaciones sean falsas, explica Yolanda Moses, profesora de antropología de la Universidad de California, Riverside. La principal razón es que la sociedad tiende a culpar a las víctimas (a las mujeres, en particular). Por ejemplo, en varios otros casos que han sucedido en los Estados Unidos (y qué decir, en el Perú y América Latina en general) se acusa a las mujeres de “arruinar” la vida de su agresor al denunciar, minimizando su experiencia.

Casos como estos demuestran que hay una naturalización de la violencia de género en la sociedad. Además, existe la creencia cultural conservadora de que "las buenas mujeres no son violadas", explica Moses. Estas creencias pueden llevar a las víctimas a pensar que la violencia sexual es su culpa. Esto genera preguntas como “¿qué tenía puesto?”, “¿por qué caminaba sola por ahí?”, etc.  

Además, hablar acerca de violencia sexual puede ser muy doloroso y causar vergüenza, explica. Una persona puede no querer volver a vivir la experiencia y contar los datos a la policía, mientras dudan de ella o sus intenciones, puede resultar en revictimización. Y es particularmente difícil si la víctima está acusando a una persona con poder en la sociedad, o alguien que tiene poder sobre su vida. Además, la mayoría de casos son cometidos por alguien que la víctima conoce, lo que hace más difícil la denuncia.

Sin embargo, tampoco existe una forma específica sobre cómo deberíamos reaccionar. Factores como el tiempo, el tipo de violencia, y la propia personalidad de la víctima pueden alterar las formas en que cada una responde y reacciona hacia la violencia. Tener un grupo de soporte ayuda mucho a que las víctimas hablen.

Pero, ¿de qué depende que le echemos la culpa a la víctima y no al agresor? Un estudio reciente encontró que las personas cuyos valores se centran en la reducción del daño, el cuidado y los derechos humanos, suelen culpar a los autores de la violencia. Mientras que las personas que se adhieren más estrechamente a valores como la lealtad, la pureza y la obediencia a la autoridad son más propensas a culpar a las víctimas.

 

FUENTE: Live Science



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