¿Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
15 de Junio de 2016 a las 12:36
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¿Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos?
Getty

La explicación tiene que ver con el modo en que vemos y percibimos el movimiento. Cuando intentamos hacernos cosquillas a nosotros mismos, explica Marc J Buehner para The Conversation, el sistema motor crea una copia eferente que permite predecir las consecuencias sensoriales del movimiento. Como podemos prever lo que vamos a sentir, la experiencia es menos intensa que cuando otra persona nos hace cosquillas.

Sin embargo, sí es posible hacerse cosquillas a uno mismo, según explica Sarah-Jayne Blakemore, catedrática de neurociencia cognitiva en el University College de Londres. Ella creó un robot cuyo brazo mecánico podían moverse. Este movimiento se transfería a un segundo brazo robótico que tenía un trozo de espuma suave en su extremo, con el que acariciaba la palma de la otra mano.

Cuando los participantes se hacían cosquillas de esta forma, no sentían mucho cosquilleo. Sin embargo, cuando el robot transfería el movimiento causante de las cosquillas con un pequeñísimo retardo de 100 a 300 milisegundos, la sensación de cosquilleo aumentaba mucho. “Esa pequeña demora bastaba para anular la capacidad del cerebro de prever las consecuencias de la acción, lo que producía una sensación que se parecía mucho a la que se tiene cuando alguien nos hace cosquillas”, explica Buehner.

Esto se puede entender cuando analizamos los grupos de personas que sí pueden hacerse cosquillas a sí mismas, como las personas con algún tipo de psicosis, como la esquizofrenia. Estos individuos sienten que sus actos o sus pensamientos muchas veces no son suyos, sino que una fuerza externa los controla. Según estudios actuales, esto se debe a un fallo en el mecanismo que compara la copia eferente con las consecuencias sensoriales de la acción.

Cuando Blakemore y sus compañeros pidieron a algunos pacientes que se hicieran cosquillas con un dispositivo similar al robot antes descrito, aquellos que presentaban síntomas de este tipo de esquizofrenia tenían la misma sensación de cosquilleo cuando no había demora temporal que cuando el investigador les hacía cosquillas.

El no poder hacernos cosquillas responde a la forma en que nuestro cerebro se ha adaptado al mundo y busca controlar y entender el mundo que lo rodea. Es importante que seamos capaces de distinguir si una experiencia concreta es consecuencia de nuestros propios actos o de alguna fuerza externa.

 

FUENTE: El País


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