¿Qué es la depresión y cuáles son las causas según la ciencia?

Cerebro y Neurociencias

Por Alexandra Hernandez Muro
10 de Noviembre de 2016 a las 15:48
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¿Qué es la depresión y cuáles son las causas según la ciencia?
Foto: KQED

Usamos la palabra “depresión” en nuestra habla cotidiana, así como usamos otras palabras asociadas a la salud mental, como “bipolar”, “psicópata” o “TOC”, sin reconocer que estamos hablando de condiciones clínicas que requieren un diagnóstico y que, para muchas personas, son características que les impiden desarrollarse y adaptarse al mundo que les rodea. Algo tan simple como levantarse, prepararse el desayuno o interactuar con otras personas, puede ser terriblemente difícil para alguien con depresión. 

De salud mental no se habla mucho, y de hecho, se utiliza mucho para buscar centrarlo como la causa de otros problemas como violencia, sin embargo, las condiciones psicológicas son producto de la interacción entre la persona y su ambiente. Es por ello que hay que reconocer que los problemas de salud mental tienen un componente social fundamental y que, a su vez, afectan el entorno de la persona, llegando a ser determinantes en las relaciones de pareja, familia, trabajo y entorno social próximo. 

Hablar a la ligera sobre la depresión es ignorar que es un importante problema de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) intenta mitigar este impacto llevando a cabo programas para su erradicación en las zonas donde es más común este problema, como el medio oriente y el norte de África (aquí un mapa mundial de la depresión) y, desde el 2008, fomenta el aumento de servicios para tratar trastornos mentales, neurológicos y de uso de sustancias en entornos de bajos ingresos.

El suicidio, una de las consecuencias más conocidas de una depresión no tratada, es solo la punta del iceberg. La depresión causa estigmatización, violencia, perjudica dramáticamente la vida de una persona y puede tener un efecto multiplicador: se deterioran las relaciones sociales y la convivencia cercana genera sentimientos de depresión en quienes rodean a la persona con el diagnóstico.

¿Pero qué es la depresión?

La depresión es una condición muy común. La OMS estima que alrededor de 350 millones de personas sufren de depresión (estadísticas al 04/2016) y según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM 5), para su diagnóstico se requiere la presencia de ánimo depresivo o irritable la mayor parte del día, descenso del interés en actividades cotidianas, cambios significativos en el apetito, el peso, el sueño y la actividad, fatiga, sentimientos de culpa, problemas para la concentración e ideación suicida. 

Según la frecuencia e intensidad de estos signos y síntomas se diagnostica depresión leve, moderada o mayor, esta puede durar episodios cortos de dos semanas a seis meses o ser crónica y repetitiva en la vida de la persona.

¿Qué causa la depresión?

Si bien hay innumerables estudios científicos sobre la depresión, los límites entre la tristeza y la depresión clínica a veces son difíciles de ver, ya que una misma situación podría ser percibida de manera diferente por distintas personas. Digamos, entonces, que se parte de un diagnóstico personalizado en donde se analizan las situaciones particulares de cada individuo. La muerte de un ser querido puede causar depresión, la pérdida del trabajo, o, incluso, terminar con la pareja, pero esto depende del repertorio de aprendizajes y la red de apoyo que tenga la personas, así como sus pensamientos asociados a cada situación.

Sabemos por consenso científico que las fallas en las sinapsis de serotonina (un neurotransmisor), que hacen que este químico deje de estar disponible en el espacio intersináptico, están asociadas a la depresión. Muchos científicos incluso dirían que esta es la causa de la depresión – la alteración neuroquímia – sin embargo, es más probable que sea la depresión la causa de las alteraciones en el cerebro y no al revés. Si bien los fármacos que hacen más disponible la serotonina ayudan a reducir los síntomas de la depresión, estos no cambian las ideas depresivas de las personas, ni tampoco mejoran sus condiciones de vida, por lo que es muy importante tratar a estas personas con psicoterapia y proporcionarles un ambiente social colaborativo para su recuperación.

Esta teoría neuroquímica no explica muy bien las causas de la depresión, sin embargo, existen otros estudios que apuntan a factores exógenos, como el ambiente y las condiciones de vida, que la explican mucho mejor. Un estudio publicado en Molecular Psychiatry encontró que las personas que crecen en hogares con menor nivel socioeconómico, tienen mayores cantidades de un marcador químico en un gen relacionado con la depresión, el SLC6A4. El equipo encontró que los adolescentes de un entorno caracterizado por la pobreza mostraron niveles más bajos de transporte de serotonina en este gen, y por lo tanto mayor capacidad de reacción a amenazas y riesgos percibidos.

Pero, ¿qué tiene la pobreza que genera mayor depresión en las personas?

La pobreza está asociada a muchos problemas sociales que tienen la capacidad de producir depresión. Según la ONU, “la pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. Entre sus manifestaciones se incluyen el hambre y la malnutrición, el acceso limitado a la educación y a otros servicios básicos, la discriminación y la exclusión sociales y la falta de participación en la adopción de decisiones. El crecimiento económico debe ser inclusivo con el fin de crear empleos sostenibles y promover la igualdad”.

Esto quiere decir que la pobreza está asociada, por ejemplo, a la violencia y a la discriminación, situaciones que hacen el escenario perfecto para que una persona en vulnerabilidad social, genere un trastorno clínico depresivo. Situaciones como la violencia de género, el menor acceso a recursos, el maltrato, el abandono infantil y el bullying, pueden causar depresión y todas estas son más comunes en poblaciones con mejores recursos económicos. En los Estados Unidos, la depresión se le ha diagnosticado casi al 32 % de las personas en situación de pobreza, frente al 16 % en las personas que no viven en pobreza.

Es evidente que la depresión es más común en personas que viven situaciones de vulnerabilidad, por lo que las teorías que indican que la depresión es principalmente biológica deberían revisar un poco más las estadísticas sociodemográficas que señalan un problema mayor.

Esto no quiere decir que una persona que vive en un ambiente socieconómico privilegiado no puede tener depresión, sino que su aparición depende mucho de la forma en que la persona interpreta los recursos que tiene para afrontar los problemas que se le presentan, así como la propia interpretación de lo que se considera un problema. Para una persona con alto poder adquisitivo, perder un trabajo no significaría dejar de alimentar a su familia, pero sí podría significar sentirse un "perdedor", lo que, asociado a otros pensamientos, permite instaurar conductas depresivas.

Para tomar en serio estas conductas podemos empezar por dejar de usar la palabra “depresión” a la ligera, o autocatalogarnos como depresivos sin realmente tener depresión. Esta condición clínica que afecta al 5 % de la población adulta de América Latina, es un problema serio que puede llevar al suicidio si no se instauran políticas claras de prevención y diagnóstico temprano.

 


#cerebro #depresion
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