Las garrapatas ya se alimentaban de dinosaurios hace 100 millones de años

Dinosaurios, Paleontología y Arqueología

Por Sophimania Redacción
14 de Diciembre de 2017 a las 12:26
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Las garrapatas ya se alimentaban de dinosaurios hace 100 millones de años
Garrapata prehistórica conservada en ambar. Foto: Oxford University

Un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford ha descubierto varias garrapatas atrapadas en ámbar, una de ellas agarrada a una pluma de dinosaurio y otra, repleta de sangre. Estos parásitos prehistóricos, además, parecen ser una nueva especie, bautizada como Deinocroton draculi, que significa la “terrible garrapata de Drácula”.

Según los investigadores, el descubrimiento es importante porque los fósiles de parásitos son muy escasos, y el nuevo espécimen procedente del cretácico es el más antiguo conocido hasta la fecha. El resultado de la investigación ha sido publicado en la revista Nature Communications.

“Las garrapatas son infames organismos parásitos chupadores de sangre, que tienen un tremendo impacto en la salud de los humanos, el ganado, las mascotas e incluso la vida silvestre, pero hasta ahora ha faltado una clara evidencia de su papel en el tiempo”, explica Enrique Peñalver, de la Spanish Geological Survey (IGME) y principal autor del trabajo.

La pluma encontrada en el ámbar es similar en estructura a las de las aves de hoy en día. “El registro fósil nos dice que plumas como la que hemos estudiado ya estaban presentes en una amplia gama de dinosaurios terópodos, un grupo que incluía formas terrestres sin habilidad para volar, así como dinosaurios similares a las aves capaces de volar”, explica Ricardo Pérez-de la Fuente, investigador del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford y uno de los autores del estudio.

Por eso, los científicos no pueden estar seguros de qué tipo de dinosaurio era del que se estaba alimentando la garrapata. Pero su antigüedad confirma que la pluma no pertenecía a un ave moderna. La garrapata repleta de sangre tampoco ha ayudado a determinar directamente su animal hospedador debido a que el ADN se degrada muy rápidamente.

“Evaluar la composición de la comida de sangre dentro de la garrapata hinchada no es factible porque, desafortunadamente, la garrapata no se sumergió por completo en la resina y su contenido se alteró por la deposición mineral”, explica Xavier Delclòs, autor del estudio, de la Universidad de Barcelona.

Pero la evidencia indirecta del probable dinosaurio huésped se encontró en forma de estructuras similares a pelillos de larvas de escarabajos de la piel (dermestids), que aparecieron adheridas a dos garrapatas Deinocroton conservadas juntas. Hoy, los escarabajos de la piel se alimentan en nidos, consumiendo plumas, piel y pelos de sus ocupantes. Y como aún no se han encontrado pelos de mamíferos en el ámbar del Cretácico, la presencia de estos restos del escarabajo en los dos especímenes de garrapata sugiere que su huésped era un dinosaurio emplumado.

“El atrapamiento simultáneo de dos parásitos externos es extraordinario y se puede explicar mejor si habitan en nidos, como hacen algunas garrapatas modernas, que viven en el nido del huésped o en su propio nido cercano”, dice David Grimaldi, del Museo Americano de Historia Natural y también autor del estudio.

Ambos hallazgos proporcionan evidencia directa e indirecta de que las garrapatas han estado parasitando durante casi 100 millones de años. Si bien las aves eran el único linaje de los dinosaurios terópodos que sobrevivió a la extinción masiva a fines del Cretácico hace 66 millones de años, las garrapatas no solo se aferraron a la supervivencia, sino que continuaron prosperando y ahora también se alimentan de mamíferos.

 

FUENTES: NYTIMES, THE VERGE

 

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