La búsqueda por controlar la gravedad

Física, Mundo Cuántico y Futuro

Por Sophimania Redacción
29 de Marzo de 2016 a las 17:33
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La búsqueda por controlar la gravedad

Desde que la humanidad se lanzó en serio en la conquista del espacio ha habido esfuerzos por construir vehículos que nos lleven más lejos de lo que pueden hacer los cohetes actuales, cuyo alcance es bastante limitado.

Si uno quisiera visitar nuestra estrella más cercana en solo 50 años tendría que hacerlo a una décima de la velocidad de la luz. Esto quiere decir que la cantidad de propulsión necesaria para esa ese viaje es aproximadamente la masa de nuestro propio Sol. Es evidente que necesitamos nuevas naves.

Es a finales de los 80 que dos esfuerzos en particular comienzan de manera paralela, uno privado y el otro fundado por un gobierno. ¿La meta? Fabricar un motor que, a pesar de lo teóricamente imposible, pueda controlar la gravedad.

Uno de ellos es el ingeniero Ron Evans, quien trabajaba para la empresa aeronáutica BAE Systems. Él fue donde sus jefes a pedirles que lo dejaran intentar buscar la forma de controlar la gravedad. Evans recuerda que fue una tarea difícil. "Vamos a ser claros, hubo mucha gente en la empresa que sintió que no debíamos meternos en esto porque lo que hacíamos era aviones y esto era altamente especulativo".

Pero el potencial de un “motor de gravedad” era enorme y podía cambiar la industria aeroespacial. Así que consiguió que BAE Systems le otorgara un pequeño presupuesto para el proyecto a quién él llamó Greenglow.

El otro ingeniero era Marc Millis quien trabajaba para el Programa de Innovaciones de Propulsión Física de la NASA. Como a Evans, A Millis le pidieron que pensara "radical y en grande". De la nada, un químico ruso llamado Eugene Podkletnov afirmó que se había "tropezado por accidente" con la respuesta: utilizando superconductores que giran rápidamente, dijo que podía crear un "escudo de gravedad".

Tanto Evans como Millis, y otros científicos en distintos laboratorios alrededor del mundo intentaron replicar los experimentos de Podkletnov. Obviamente todos las pruebas resultaron en un doloroso fracaso.

¿Qué había ocurrido? Para comenzar el poco entendimiento teórico de lo que en realidad es la gravedad (hasta ahora nadie lo sabe a ciencia cierta). Segundo, había un problema de escala. Como lo explica Clifford Johnson, de la universidad de Southern California: "tendemos a pensar en la gravedad como algo muy fuerte, después de todo es lo que nos ata a la Tierra. Pero en realidad, de todas las fuerzas que conocemos de la naturaleza, la de la gravedad es la más débil".

"Para ponerlo en números. Es 10 a la potencia de 40 veces más débil que el electromagnetismo, ¡Eso es un 1 con 40 ceros después!". Parecería que incluso si uno pudiera manipular la gravedad en un laboratorio, no habría casi nada para producir un efecto significativo porque pata modificar la gravedad del planeta se necesita la masa de otro planeta.

 

Otras Propuestas

Luego del primer intento de los 80, han llegado otras ideas un poco más… extravagantes. Una de ellas proviene de la física teórica. Cuando recientemente se descubre que el Universo no solo se estaba expandiendo sino también acelerando, algunos científicos se apresuran a formular probables hipótesis.

Uno de ellos es el doctor del CERN Dragan Hajdukovic, quien desarrolló una teoría en la que no existe la polaridad gravitacional. “Hasta ahora creemos que la única fuerza de la gravedad es la atracción", señala. "Puede que la gravedad también sea una fuerza de repulsión, pero no entre materia y materia, sino entre materia y antimateria".

Esta teoría será puesta a prueba el próximo año en el mismo CERN y si Hajdukovic puede probar que la gravedad no solo atrae sino que también repulsa, podría no solo abrir un nuevo campo de experimentos sino el Nobel. Sin embargo, aunque el físico estuviese en lo correcto, llevar de la teoría a la práctica podría seguir siendo casi imposible.

Otra de las propuestas incluye una sustancia conceptual llamada “masa negativa” que al acercarse a la masa positiva crearía una poderosa fuerza de repulsión “un motor de curvatura a lo Star Trek”. Sin embargo han sido descartadas rápidamente por los físicos por ser demasiado teórica, problemática y potencialmente destructiva.

Regresando a Greenglow, el proyecto inicial de Evans, este cerró el 2005 sin haber logrado su cometido de controlar la gravedad. Sin embargo casi sin querer, dicho proyecto ha dado a luz a un motor extraño llamado EmDrive o propulsor de cavidad resonante, creado por el ingeniero británico aeroespacial Roger Shawyer.

Sobre su propulsor, Shawyer comenta "Ya no estamos buscando controlar la gravedad en sí misma, estamos combatiéndola de una forma más inteligente". De acuerdo a las pruebas, el EmDrive está logrando moverse bajo su propio vapor. La forma cónica de la caja cerrada hace que las microondas se detengan a un extremo de la cavidad, mientras que continúa vibrando contra el otro, creando una diferencia en presión.

Con una fuente de alimentación solar, Shawyer asegura que podría acelerar el famoso “motor imposible” en cualquier dirección casi continuamente. "De repente tendrías un motor de elevación que sencillamente se cierne en un lugar o se acelere hacia arriba. Así que se puede prever el lanzamiento de grandes cargas al espacio en una nave espacial propulsada por EmDrive".

De momento los físicos teóricos se han mostrado escépticos ya que el EmDrive para contradecir la ley de Newton sobre conservación del momentum. John Ellis, del CERN, incisivamente comenta: "Con el EmDrive, al contrario que un cohete, nada sale de ahí, así que no sé cómo se puede generar un momentum de la nada".

Pero la respuesta no se ha hecho esperar y ha sido el mismo Ron Evans quien ha contestado, “mi opinión es, ¿a quién le importa? Es la emoción lo que cuenta. Si el experimento funciona, es el trabajo de los teóricos explicar por qué funciona". La pelota está en la cancha de los físicos.

FUENTE: BBC


#gravedad #emdrive
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