Juicio por patente de técnica de edición genética CRISPR podría perjudicar su aplicación médica

Genética, Biología y Química

Por Sophimania Redacción
17 de Febrero de 2017 a las 08:36
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Juicio por patente de técnica de edición genética CRISPR podría perjudicar su aplicación médica
Imagen: Sam Ward

Esta semana se resolvió la batalla legal entre la Universidad de California en Berkeley y el Instituto Broad sobre el descubrimiento de la nueva, barata y fácil de usar técnica de edición de genes conocida como CRISPR. Los descubridores originales de la técnica, Jennifer Doudna de Berkeley y Emmanuelle Charpentier, perdieron una batalla de la patente ante Feng Zhang del Instituto Broad, quien descubrió que la técnica podría ser usada para editar ADN humano y animal, una hazaña que tiene un enorme potencial para tratar y curar enfermedades.

La sentencia es una victoria para el Instituto Broad. Podrá conservar sus valiosas patentes, que cubren el uso de CRISPR en células humanas y animales. Fue Feng Zhang del Broad Institute quien publicó, en enero de 2013, un artículo que mostraba cómo adaptar el mismo enfoque al trabajo en células vegetales, animales y humanas.

UC Berkeley dice que seguirá buscando la aprobación de su propia patente, actualmente pendiente, que cubre el uso básico de CRISPR para alterar la molécula de ADN. Lo más seguro es que apelen el fallo ante el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito Federal, un proceso que podría tomar un año, dice Jacob Sherkow, profesor de la Facultad de Derecho de Nueva York.

Pero un detallado informe publicado en la revista Science, discute sobre quién podrá usar esta tecnología y de qué manera. A pesar de que los derechos de la patente de CRISPR estaban siendo disputados en los tribunales, las empresas privadas han aprovechado la oportunidad de utilizar esta tecnología para investigar los tratamientos de enfermedades y celebrar acuerdos de licencia con instituciones de investigación para obtener derechos exclusivos de uso de CRISPR con cierta licencia legal. Pero ahora, ninguna otra empresa podrá hacer investigaciones familiares.

Un conjunto de directrices de los Institutos Nacionales de Salud en 1999 y otro, denominado "Nueve Puntos", acordado por varias universidades (incluyendo UC Berkeley, Harvard y MIT) en 2007, establecen que cualquier herramienta de investigación de las universidades de investigación deben ponerse a disposición del público o cualquier científico o institución que lo desee.

Pero la mayoría de los descubrimientos no son en realidad herramientas de investigación, dice Jorge Contreras, abogado de propiedad intelectual de la Universidad de Utah y coautor del informe de hoy. Así, por ejemplo, si alguien en una universidad de investigación descubre una nueva molécula que es eficaz contra una proteína en particular que conduciría a una nueva forma de tratar una enfermedad, esto constituye una terapia y puede pedir la licencia exclusiva.

Entonces, ¿qué es CRISPR? Esa es la pregunta principal que necesita ser contestada, dice Contreras. Actualmente, no se considera una herramienta de investigación. Debido a eso, las compañías privadas están pidiendo la licencia para su uso. Por ejemplo, la compañía privada Juno ha firmado acuerdos de licencia de sustitución con el MIT y el Instituto Broad para hacer investigación utilizando CRISPR en el tratamiento de cáncer. El tratamiento, que todavía está en ensayos clínicos, podría revolucionar la forma en que se trata el cáncer, pero la preocupación de Contreras es qué sucedería si Juno se va a la bancarrota, o es demandado. Los derechos para el uso del tratamiento estarían atados a los tribunales durante décadas, retrasando la investigación.

Si una empresa como Juno se declara en bancarrota, nadie más podría usar CRISPR y CAR T juntos para desarrollar terapias eficaces. "Esto me parece una verdadera vergüenza y una pérdida para la sociedad", dice Contreras. Además, si otras compañías aplican para usar su terapia CRISPR con licencia, la compañía puede decidir no dársela, especialmente si son un competidor.

Pero Contreras dice que debido a que CRISPR aún está en la fase de investigación es un momento ideal para repensar sus aplicaciones. "Puede haber alguna renegociación de las licencias básicas de CRISPR", dice. Pero mientras tanto, las empresas privadas que quieren estar en este mercado ya se están posicionando y pagando mucho dinero por algunas de estas licencias. Contreras dice que el NIH debe retroceder y repensar su vieja política de 1999 para asegurarse de que no hay un área gris, y que todas las plataformas de investigación de amplio alcance, incluyendo CRISPR, no deberían tener licencia exclusiva. Por el bien de la humanidad.

 

FUENTES: POPSCI


#crispr #modificacion genetica
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