Consumir azúcar aumenta las ganas de comer alimentos altamente calóricos

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimania Redacción
6 de Mayo de 2015 a las 11:27
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Consumir azúcar aumenta las ganas de comer alimentos altamente calóricos

Un nuevo estudio publicado por la revista PNAS ha desvelado que la fructosa puede incrementar el deseo de ingerir comidas altamente calóricas. Así, si usted apuesta por comerse la golosina, estará aportando al organismo grandes dosis de glucosa pero no tendrá tantas ganas de comerse después una hamburguesa (por ejemplo) como si se come la fruta.

“Los hallazgos sugieren que la ingesta de fructosa en relación con la glucosa producen más actividad cerebral en regiones involucradas con la atención y el mecanismo de recompensa, lo que puede promover una conducta alimentaria determinada”, afirman los autores del estudio.

Los escáneres neuronales de los participantes que tomaron fructosa mostraban más actividad en el córtex orbitofrontral y visual de su cerebro que los que bebieron glucosa. De esta manera se podría deducir que la fructosa tiene menos mecanismos supresores del apetito en comparación con la glucosa.

 

 

fructosa 2

Foto: Science Alert

 

 

Si bien los investigadores no encontraron diferencias en los niveles de leptina o grelina en los voluntarios cuando bebían fructosa y glucosa, descubrieron que su respuesta a la insulina en plasma bajó significativamente después de la bebida de fructosa, que el equipo dice podría tener un efecto de lo que comemos.

Aunque la fructosa y glucosa contienen la misma energía en calorías, el cuerpo descompone estos azúcares en diferentes maneras. Los investigadores creen que esto podría explicar sus hallazgos.

"Comer fructosa y glucosa en forma aislada es muy diferente a comerlos en el contexto de un alimento en el que tenemos otros nutrientes que interactúan y pueden afectar a la digestión. Por ejemplo, la fructosa de la fruta está atada dentro de la estructura celular de la fruta y el contenido de fibra ralentiza la liberación de la fructosa en el torrente sanguíneo. La fruta también tiene un alto contenido de agua y toma un tiempo para masticar y digerir, la fructosa no se libera al instante”, explica Michelle Roberts, quien no estuvo involucrada en el estudio.

 

 

FUENTE: Science Alert, BBC


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