Estudio: Cambios epigenéticos determinan la herencia de la obesidad

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimania Redacción
7 de Diciembre de 2015 a las 09:40
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Estudio: Cambios epigenéticos determinan la herencia de la obesidad

Una nueva investigación publicada en Cell Metabolism, dirigida por Romai Barrès e investigadores de la Universidad de Copenhague, el Instituto Karolinska de Estocolmo y otros centros daneses y suecos ha demostrado que los espermatozoides de los hombres gordos y delgados tienen marcadores en sus genes muy diferentes. 

El estudio se basa en un análisis del perfil epigenómico (qué genes están marcados para quedar activos o reprimidos en la prole) de los espermatozoides de 13 hombre delgados y 10 obesos. Y también de seis hombres obesos, con muestras tomadas antes y (un año) después del bypass gástrico. 

Estas marcas epigenéticas, que afectan crucialmente a la regulación de los genes, no son permanentes en el hombre obeso, sino que responden al entorno, es decir, a la ingesta. Los hijos engendrados antes y después de una pérdida fuerte de peso deberían nacer con tendencias a la gordura muy distintas.  Los cambios epigenéticos, no están escritos en su secuencia de ADN, sino en otras cosas que se le pegan encima de manera muy estable, capaz de sobrevivir a muchos ciclos de división celular. 

“Nuestra investigación podría conducir a cambiar el comportamiento del padre, en particular antes de la concepción”, opina Barrès. “Todo el mundo sabe que una mujer embarazada tiene que cuidarse –no tomar alcohol, evitar la contaminación y demás— pero, si la implicación de nuestro estudio es correcta, las recomendaciones deberían dirigirse también a los hombres”. Y no durante el embarazo, debemos añadir, sino durante el año anterior, lo que más bien parece ciencia ficción en el momento actual.

“Que la obesidad suponga una desventaja es un fenómeno reciente”, dice el científico de Copenhague. “Hasta hace solo unas décadas, la capacidad de almacenar energía era una ventaja a la hora de resistir a infecciones y hambrunas”. Nuestros genes no se han adaptado aún a la alimentación chatarra. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Holanda sufrió el Hongerwinter, o invierno del hambre, que causó 20.000 muertos y afectó a cuatro millones de personas. Los hijos y nietos de las mujeres que estaban embarazadas aquel invierno siguen hoy afectados por trastornos alimentarios, diabetes y enfermedad coronaria. 


FUENTE: El País 



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