Estudios revelan que la obesidad daña no solo el cuerpo, también el cerebro

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimania Redacción
8 de Noviembre de 2016 a las 10:22
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Estudios revelan que la obesidad daña no solo el cuerpo, también el cerebro
Foto: Internet

Hay cada vez mayor evidencia de que la obesidad está vinculada a la reducción del cerebro y déficits cognitivos. Lucy Cheke y sus colegas de la Universidad de Cambridge recientemente hicieron un experimento donde encontraron una asociación entre el índice de masa corporal y los déficits de memoria.  

Sus resultados parecen demostrar que la relación entre la obesidad y la memoria es un camino de dos vías: la obesidad no solo afecta la función de la memoria, sino que también puede afectar el futuro comportamiento alimenticio alterando nuestros recuerdos de experiencias anteriores de alimentación.

El vínculo tiene sentido, explica Cheke, ya que la obesidad afecta áreas del cerebro que se sabe que se utilizan en la memoria y la imaginación. En 2010, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston informaron que adultos sanos de mediana edad que tenían un aumento en la grasa abdominal tendían a tener un volumen cerebral ligeramente inferior. En particular, del hipocampo, una estructura cerebral que está implicada en el aprendizaje y la memoria. Esta estructura fue significativamente menor en personas obesas en comparación con personas delgadas.

Además, un estudio con resonancia magnética cerebral con más de 500 participantes confirmó que la obesidad se asocia con un mayor grado de degeneración cerebral relacionada con la edad. Estos efectos fueron mayores en las personas de mediana edad, en quienes los cambios relacionados con la obesidad correspondieron con un aumento estimado de la "edad cerebral" de 10 años.

"La grasa corporal es el rasgo definitorio de la obesidad, pero también incluye la resistencia a la insulina, la hipertensión y la presión arterial alta", dice Cheke. "Estos pueden ir de la mano con factores de comportamiento (como comer en exceso y falta de ejercicio) y todos ellos pueden causar cambios en el cerebro. Por ejemplo, la insulina es un neurotransmisor importante, y hay mucha evidencia de que la diabetes está asociada con cambios en el aprendizaje y la memoria", añade, "pero también hay evidencia de que la grasa corporal alta por sí misma conduce a la inflamación en el cerebro, que también puede causar problemas. "

Psicólogos de la Universidad de Arizona examinaron datos de más de 20.000 participantes en el Estudio de Envejecimiento Longitudinal Inglés, y encontraron que una mayor masa corporal se asoció con una disminución de la función de la memoria, y también con mayores niveles de proteína inflamatoria. Aunque estos vínculos son indirectos, los resultados sugieren que la inflamación cerebral es un mecanismo plausible por el cual las diferencias en la masa corporal pueden influir en la función cognitiva en adultos sanos. Esto es de particular preocupación, ya que la atención y la memoria controlan nuestro apetito y el comportamiento alimenticio. En otras palabras, un déficit en la memoria podría provocar el aumento de peso.

La evidencia temprana de que la memoria juega un papel importante en el comportamiento alimenticio vino de un estudio de 1998 que demuestra que los pacientes con amnesia severa comían más porque no podían recordar lo que acababan de comer. El psicólogo Eric Robinson de la Universidad de Liverpool reclutó a 48 personas con obesidad y los invitaron a comer en el laboratorio. Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos y recibieron grabaciones de audio para escuchar mientras comían. Un grupo escuchó un audio donde se les pedía que pongan atención a su comida, mientras que el otro grupo escuchó algo neutral.

Los investigadores los invitaron a regresar al día siguiente y les presentaron bocadillos de alto contenido calórico y midieron cuánto comían. Encontraron que los que habían sido instruidos para centrarse en su comida comieron casi un tercio menos que los otros. Un estudio de seguimiento más amplio confirmó estos hallazgos.

En un estudio de 2011, por ejemplo, la mitad de los participantes jugaron Solitario en una computadora mientras comían su almuerzo. Luego, en la tarde, comieron muchas más galletas que aquellos que no. Esto es particularmente interesante, teniendo en cuenta la evidencia de que comer demasiado puede perjudicar la memoria. "Nuestra investigación sugiere que usted podría comer más si tiene una memoria deteriorada", dice Robinson, "por lo que terminamos en un círculo vicioso donde la memoria está deteriorada por un estilo de vida poco saludable, y que el deterioro promueve un consumo excesivo".

Cheke y sus colegas hacen un seguimiento a sus hallazgos iniciales para encontrar los diversos factores que contribuyen a la obesidad, con el fin de tratar de determinar cuáles son susceptibles de influir en la estructura del cerebro y sus funciones. También están utilizando una aplicación de teléfono para recopilar información sobre el estilo de vida y el comportamiento de las personas y están reclutando voluntarios en Cambridge y sus alrededores para ayudarles a reunir los datos que necesitan.

"Una persona puede ser obesa porque no hace ningún ejercicio y come mucha comida chatarra", dice Cheke. "Otro podría ser obeso por razones genéticas, pero realmente comer muy bien y hacer mucho ejercicio, y otro puede ser obeso porque tienen problemas de insulina", finaliza.

 

FUENTE: BBC


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