Los productos domésticos y su supuesta relación con el cáncer

Medicina, Salud y Alimentos

Por Luis Enrique Mendoza
4 de Agosto de 2016 a las 09:34
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Los productos domésticos y su supuesta relación con el cáncer


Al año se diagnostican en promedio 14 millones de casos de cáncer y menos de la mitad llega a curarse. Según la OMS tendremos unos 22 millones de casos para el 2035. Pese a gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo que se invierte en encontrar una cura, la ciencia aún sigue en la búsqueda. Una forma de prevenirlo es siendo conscientes que existen algunos componentes cancerígenos presentes en algunos productos plásticos y de limpieza.

¿Cuáles son los productos que pueden generar riesgo de cáncer? ¿Cuál su riesgo en nuestro sistema endocrino? ¿Qué medidas debemos tomar ante ello? En el siguiente artículo Sophimanía te explica lo que tienes que saber sobre el potencial cancerígeno de algunos productos cotidianos del hogar, así como algunas recomendaciones sobre el tema.

Los perturbadores endocrinos

En el 2013 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas (OMS) publicaron un estudio acerca del estado de “los conocimientos científicos sobre las sustancias químicas que perturban la función endocrina (State of the Sciencie of Endocrine Disrupting Chemicals)”. Aunque falta mucho por investigar, la investigación sostiene que existe una relación entre los perturbadores endocrinos (PE) y determinadas enfermedades, como el cáncer de mama, el cáncer de próstata, cáncer de tiroides, problemas de desarrollo del sistema nervioso, y déficit de atención e hiperactividad en los niños.

Los PE pueden alterar el funcionamiento normal de este sistema hormonal y aumentar el riesgo de efectos adversos para la salud. Algunos PE son naturales, pero también hay PE sintéticos que se pueden encontrar en los pesticidas, los componentes electrónicos, los productos de aseo personal o los cosméticos, así como en los alimentos, ya sea como aditivos o contaminantes”, afirma el comunicado de la OMS.

La investigación sostiene la existencia de unos 800 componentes que son sospechosos de producir alteraciones en la regulación hormonal. Sin embargo, solo una pequeña fracción de ellos han sido analizados para comprobar sus efectos en la salud de las personas. Entre ellos están los ftalatos, empleados en el proceso de elbaoración del plástico; las benzofenonas, presentes en los filtros ultravioletas de las cremas solares, los parabenes, usados para extender la caducidad de productos cosméticos, el metelmercurio (usado en algunos pesticidas y fármacos), y otros más.

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Para el Dr. Joseph Pinto, biológo molecular de Oncosalud, los disruptores endocrinos son sustancias naturales o sintéticas que imitan la función de algunas hormonas. Esto engaña a las células haciéndoles creer que reciben la señal de una hormona para proliferar. Este fenómeno es peligroso porque puede conllevar a desarrollar un cáncer.  Un estudio de más de 47 mil mujeres sin antecedentes personales o familiares de cáncer de mama, mostró un riesgo incrementado del 37% de desarrollar cáncer de mama hormono dependiente en mujeres con exposición ocupacional a solventes”. Y agrega, “algunos químicos que podrían estar en el hogar incluyen al BPA y el DEHP usados en la producción de plásticos”.

Sin embargo, aún no existen estudios concluyentes al respecto. “Un estudio (Environmental Health) en un grupo de más de 700 mujeres, que dividió al grupo en cuatro, de acuerdo a la frecuencia de uso de productos domésticos de limpieza, mostró un incremento de riesgo de cáncer de mama de dos veces en aquellas que usaron más productos de limpieza comparado a aquellas que usaron menos productos y con menos frecuencia”, explica Pinto. Sin embargo, hay que observar el estudio con cuidado. “Fue una encuesta completada por las participantes. Este tipo de estudio puede generar sesgos. Por ejemplo, si nos preguntan qué hemos comido desde hace una semana, seremos mucho más detallistas si hemos enfermado de un mal gastrointestinal que si estamos sanos”, acota.

En este punto es importante distinguir la exposición en el hogar, la exposición ocupacional (en el trabajo), donde en determinados tipos de trabajo se está expuesto a productos industriales por tiempos prolongados y la exposición medioambiental, donde casi siempre ni siquiera percibimos la exposición a los productos químicos.

Clasificación de los agentes cancerígenos

La clasificación de los agentes cancerígenos la realiza la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, en inglés) y el marco de referencia funciona por nivel de evidencia científica. En el grupo 1 están los agentes con evidencia científica suficiente para considerar que pueden dar cáncer. En el grupo 2 están los agentes que probablemente (2A) y posiblemente (2B) causen cáncer, según estudios en humanos y en animales. En el grupo 3 están los agentes que a la fecha no han sido probados que puedan originar cáncer. Mientras que en el grupo 4 están los agentes que según la evidencia científica disponible no se consideran de naturaleza cancerígena.

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Fuente: EL MUNDO

Entre los productos químicos que han sido clasificados como agentes cancerígenos figuran el metilmercurio (grupo 2B) y la dietanolamina (2B).

En relación a los productos ubicados en el grupo 2B, el Dr. Pinto explica lo siguiente: “Para poder comparar este marco de referencia, 50 gr. de carnes rojas representa más riesgo de cáncer que estos químicos, pues un alto consumo de carnes rojas están en el grupo 2A (probablemente carcinógeno para los humanos). Esto justamente debido a que no existe evidencia fuerte de que la exposición estos productos incrementen el riesgo de cáncer en las personas”.

Los productos de limpieza tienen compuestos químicos que pueden ser perjudiciales para la salud por su toxicidad y deben manipularse siguiendo las condiciones de uso. Sin embargo, “hasta la fecha no se ha mostrado de una manera sólida que estos productos en particular causan un incremento en el riesgo de cáncer en humanos”, aclara el Dr. Pinto.

Recomendaciones (Dr. Joseph Pinto, Oncosalud)

- Tener siempre en cuenta que los productos de uso industrial son distintos a los productos de uso doméstico y presentan distintas instrucciones y precauciones de uso. No usar en casa un producto cuyo fin es únicamente industrial.


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