La fiebre amarilla podría ser más peligrosa que el Zika

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimania Redacción
15 de Abril de 2016 a las 09:54
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La fiebre amarilla podría ser más peligrosa que el Zika
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Un brote de fiebre amarilla que se inició en la capital de Luanda en diciembre de 2015 ha infectado a 450 personas y matado a 178, según la Organización Mundial de la Salud. La enfermedad transmitida por mosquitos ya se ha extendido a 6 de las 18 provincias de Angola.

"La fiebre amarilla, de por sí, es una mala enfermedad" explica el Dr. Gregory Poland, jefe de la Clínica Mayo y editor en jefe de la revista Vaccine, a HuffPost. Según la OMS, la enfermedad afecta entre 84.000 y 170.000 personas cada año, matando a alrededor de 60.000. La preocupación se expone en Nature.

En la primera etapa de la enfermedad, los síntomas de la fiebre amarilla incluyen fiebre, dolor muscular, dolor de espalda, dolor de cabeza, escalofríos, pérdida de apetito, náuseas y vómitos. La etapa dos incluye ictericia, dolor abdominal y sangrado de boca, nariz, ojos o estómago y vómito o heces con sangre.

Si se deja sin tratamiento, las tasas de supervivencia son pobres para la fiebre amarilla de la segunda etapa, que afecta a alrededor del 15 % de las personas que se infectan. El 50 % de las personas gravemente afectadas que no reciben tratamiento mueren. Por desgracia, es muy difícil de diagnosticar, los primeros síntomas son similares a otros virus, incluyendo el dengue, Zika, la malaria y la hepatitis viral. No hay cura para la fiebre amarilla, y el tratamiento se limita a la atención de apoyo. Sin embargo, existe una vacuna contra la fiebre amarilla muy eficaz que ha existido durante unos 80 años. El microbiólogo que la desarrolló ganó el Premio Nobel por sus esfuerzos en 1951.

América del Sur y África, especialmente en las zonas de la selva, están en mayor riesgo. "En África y en algunas partes de América del Sur, el primer indicio de que podría haber fiebre amarilla es que los monos en la selva comienzan a morir", explica la doctora Anna Durbin de la Universidad Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Si los expertos en salud sospechan que la fiebre amarilla está presente en una comunidad, deben hacer un programa de vacunación masiva para controlar el brote. Pero dado que los grandes brotes no son comunes, hay una reserva limitada de vacunas contra la fiebre amarilla.

La economía podría desempeñar un papel en la escasez de vacunas. "La demanda es grande en los países que no pueden permitirse la vacuna", dijo Poland. Durbin, por su parte, dice que "es una vacuna viva, lo que significa que se pueden producir con bastante rapidez", dijo. "Yo creo que van a tener suficientes vacunas para interrumpir el brote".

Aun así, Durbin consideró que podía tomar unas pocas semanas hasta un par de meses vacunar a todos.

 

 

FUENTE: HuffPost


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