Menopausia, hormonas y cáncer ¿Cuál es la verdadera relación?

Medicina, Salud y Alimentos

Por Luis Enrique Mendoza
29 de Marzo de 2016 a las 17:19
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Menopausia, hormonas y cáncer ¿Cuál es la verdadera relación?


La terapia hormonal de reemplazo para la menopausia es una terapia que los médicos suelen recomendar para la aliviar las manifestaciones de la menopausia, así como para prevenir la disminución de la masa ósea asociada a la reducción de los niveles de estrógenos. Durante años se ha dicho que estas hormonas pueden causar cáncer. Pero ¿qué dice la ciencia?

“Diversos estudios han demostrado que la terapia de reemplazo hormonal en la mujer post menopaúsica aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario; el estudio más importante al respecto es el Women’s Health Initiative, en el cual se demostró que el cáncer de mama aumentaba en 8 casos cada 10, 000 mujeres por año como resultado de la terapia combinada de estrógenos y progesterona”, explica el Dr. Jaime Torres, ginecólogo de Oncosalud.

¿Cómo es que las terapias hormonales de estrógenos pueden llegar a producir cáncer? ¿Qué otros efectos desencadena este tipo de terapias? ¿Qué medidas debemos tomar ante ello? En el siguiente artículo Sophimanía te explica lo que tienes que saber sobre el uso de estrógenos y su relación con el cáncer, así como algunas recomendaciones sobre el tema.

¿Qué son los estrógenos y la progesterona?

El estrógeno es un tipo de hormona producida por el cuerpo (principalmente en la gónadas ováricas) que contribuye a desarrollar características sexuales femeninas. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, los estrógenos son hormonas segregadas principalmente por el ovario y que inducen la aparición de los caracteres sexuales femeninos, como el desarrollo de mamas o la primera menstruación. Los estrógenos pueden producirse artificialmente en el laboratorio. "Estos pueden ser usados para la osteoporosis y el tratamiento de síntomas de menopausia, entre otras afecciones", explica el Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU).

Por su parte, la progesterona es una hormona natural producida por el cuerpo con un rol importante en el ciclo menstrual y el embarazo. La progesterona también puede producirse artificialmente. La combinación de estrógeno-progesterona suele usarse como un tipo de control de la natalidad y para tratar trastornos de la menstruación, síntomas de la menopausia y otras afecciones.

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Síntomas molestos de la menopausia. Foto: Internet

Terapia hormonal para la menopausia

Para la American Cancer Society, "la menopausia es la etapa en la vida de una mujer en la que los ovarios descontinúan su función, causando que deje de tener ciclos menstruales para el resto de su vida". Al dejar de ovular, los ovarios dejan de producir las hormonas de estrógeno y progesterona. Usualmente la menopausia natural se presenta alrededor de los 50 años de edad. Según el Instituto Nacional del Cáncer, una mujer está en la menopausia “cuando no ha tenido su menstruación durante 12 meses seguidos. Los síntomas incluyen sofocos, cambios del estado de ánimo, sudores nocturnos, sequedad vaginal, problemas para concentrarse y esterilidad".

La terapia hormonal para la menopausia es un tratamiento para aliviar los síntomas comunes de esta enfermedad, los cuales son consecuencia de la reducción de los niveles de estrógenos y progesterona que sucede en el cuerpo de la mujer. La terapia hormonal se implementa de dos maneras, dependiendo si presentan o no útero al momento de la consulta.

El Dr. Torres, especialista de Oncosalud, explica que “existen dos tipos principales de terapia hormonal de reemplazo. Para las mujeres a quienes no se les ha extirpado el útero (matriz), los doctores generalmente recetan estrógeno y progesterona (conocida como terapia hormonal combinada o HT), el mismo que está relacionado con el riesgo de cáncer de mama y de ovario. Por otro lado, a las mujeres a quienes se les extirpó el útero (aquellas que se sometieron a una histerectomía) se les puede recetar sólo estrógeno".

El estrógeno y la progesterona (o progestinas) son las hormonas más utilizadas para tratar los síntomas de la menopausia. Usualmente estas dos hormonas se usan en conjunto. Pero algunas mujeres, por su situación, reciben estrógeno por sí solo. Según la American Cancer Society, los estrógenos usualmente usados para tratar los síntomas de la menopausia incluyen estrógenos equinos conjugados (Premarin®) y estradiol. También están disponibles otros tipos de sustancias hormonales, como el Acetato de medroxiprogesterona (Provera®), Tibolona y productos derivados de ciertos vegetales como la soya.

horm 2.jpgFoto: Internet

¿Qué dice la OMS?

La OMS afirma que los estrógenos y la progesterona usados en las terapias para la menopausia incrementan el riesgo de contraer cáncer. Ya desde 1987 la OMS sustentó lo mismo en su Suplemento N° 7. El último estudio data del 2007 (Volumen 91) y confirma que ambas hormonas son agentes cancerígenos.

La clasificación la realiza la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, en inglés) que funciona dentro de la OMS. En el grupo 1 están los agentes con evidencia científica suficiente para considerar que pueden dar cáncer. En el grupo 2 están los agentes que probablemente (2A) y posiblemente (2B) causen cáncer, según estudios en humanos y en animales. En el grupo 3 están los agentes que a la fecha no han sido probados que puedan originar cáncer. Mientras que en el grupo 4 están los agentes que según la evidencia científica disponible no se consideran de naturaleza cancerígena.

Pues bien, el uso de estrógenos y progesterona en la terapia para la menopausia han sido clasificados como agentes cancerígenos (Grupo 1). Es decir, existe evidencia científica suficiente para afirmar que ambas sustancias son cancerígenas y que su uso puede generar distintos tipos de cáncer. Especialmente, cáncer de mamas, cuello uterino, ovarios y endometrio.

La terapia para la menopausia puede influir en el riesgo de contraer cáncer de seno debido al de empleo de estrógenos conjugados. Según opinión del Dr. Torres, ginecólogo oncólogo, “el empleo de estrógenos conjugados impactan en la estabilidad de la células mamarias favoreciendo el desarrollo de células neoplásicas pues son muy estimuladas en su desarrollo por las hormonas femeninas. Aproximadamente 70% de los cánceres de seno tienen receptores de estrógeno. La mayoría de los cánceres de seno con receptores de estrógeno-positivos son también progesterona-positivos”.

Asimismo, el Código Europeo contra el Cáncer afirma que una de las formas de reducir el riesgo de contraer cáncer es evitando o limitando las terapias hormonales para la menopausia basadas en estrógenos y progesterona.

¿Qué alternativas tienen las mujeres que deciden no recibir terapia hormonal para la menopausia? El Dr. Torres afirma lo siguiente: “La principal molestia en la menopausia son los bochornos y el riesgo principal es el desarrollo de osteoporosis en forma marcada. Las mujeres a quienes les preocupan los efectos de la menopausia pueden hacer cambios en su estilo de vida y alimentación para reducir ciertos riesgos. Por ejemplo, es posible que consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D, o tomar suplementos alimentarios que los contengan, para prevenir la osteoporosis. En estudios se ha demostrado que hay medicamentos aprobados por la  FDA, como el Alendronato (Fosamax®), el Raloxifeno (Evista®) y el Risedronato (Actonel®), que previenen la disminución de masa ósea y, por tanto, reducen el riesgo de fracturas asociadas a la osteoporosis. Los medicamentos aprobados por la FDA para tratar la depresión y los anticonvulsivantes, pueden ayudar a aliviar síntomas menopáusicos como los sofocos de calor o bochornos. Entre los medicamentos eficaces para combatir los bochornos, figuran: Venlafaxina (Effexor®), Desvenlafaxina (Pristiq®), Paroxetina (Paxil®), Fluoxetina (Prozac®), Citalopram (Celexa®), Gabapentina (Neurontin®), Pregabalina (Lyrica®)”.

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Foto: Internet

Recomendaciones:

- Evitar o limitar el uso de estrógenos y progesterona.

- Estimular hábitos de vida saludables mediante alimentación rica en frutas, verduras y lácteos.

- Realizar ejercicios en forma rutinaria un mínimo de 2 a 3 veces por semana.

- En el caso de mujeres mayores de 40 años, deben realizarse anualmente una evaluación clínica y mamográfica.

- Si la paciente ha tenido cáncer de mama con receptores hormonales de estrógeno o de progesterona, bajo ningún concepto deberá recibir tratamiento sustitutivo hormonal.


 

 


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