Buscando otra Tierra ¿Por qué el Nóbel de Física este año fue a tres investigadores de exoplanetas?

Astronomía

Por Sophimaníaco Invitado
22 de Octubre de 2019 a las 16:02
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Buscando otra Tierra ¿Por qué el Nóbel de Física este año fue a tres investigadores de exoplanetas?
Photo: Nasa

Exoplanetas y nosotros
Por: Benjamín Marticorena[1]

 Este año el Nóbel de Física fue atribuido a tres investigadores de planetas que orbitan alrededor de estrellas distintas del Sol, a los que se llama exoplanetas. Los celebrados son el canadiense James Peebles y los suizos Michel Mayor y Didier Queloz; el primero por sus fundamentales contribuciones teóricas para una representación actualizada del universo y los otros dos por su virtuoso empleo de instrumental de detección fina para esos objetos astronómicos con débil energía, alta opacidad (son cuerpos sin luz propia, como la Tierra) y muy alejados del sistema solar. 

Interesa saber en qué punto de la historia de este nuevo capítulo de la astronomía nos encontramos, los rasgos principales de los objetos astronómicos de los que trata y las perspectivas que esos estudios abren a la humanidad en la satisfacción de su espontáneo y ansiado conocimiento del universo, el diseño y construcción de equipos de detección de alta sensibilidad y la información y conclusiones verificables que se obtienen con ellos.


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Por sus revelaciones sobre el Cosmos,los ganadores del Nobel de Física: (Izq) Didier Queloz de la Universidad de Génova y Universidad de Cambridge y (Centro) Michel Mayor de la Universidad of Génova por identificar el primer exoplaneta; (Der) James Peebles de la Universidad de Princeton por sus estudios sobre la estructura y evolución del universo. Fotos: Universidad de Cambridge; Inamori Foundation; Royal Swedish Academy of Sciences. Vía ScienceNews

Un primer avance decisivo para estos estudios fue el descubrimiento, a fines del siglo XIX, de que los distintos átomos de los que están compuestos todos los objetos de la naturaleza emiten líneas de luz de frecuencias discretas como reacción a la incidencia de luz de frecuencias continuas sobre ellos. Cada tipo de átomo presenta un patrón característico de emisión de frecuencias discretas que lo distingue –como una huella dactilar- de los patrones de los demás átomos de la tabla periódica. Por eso, la radiación recibida de las estrellas lejanas nos permite conocer la cantidad relativa de cada uno de los tipos de átomos y moléculas contenidos en ellas. En cuanto a los cuerpos opacos, como los planetas, los átomos de su superficie pueden reconocerse desde la Tierra debido a que reemiten, en sus características frecuencias discretas, la luz recibida de sus respectivas estrellas anfitrionas. 

Un segundo avance decisivo para el estudio de objetos astronómicos es el haber logrado colocar en órbita más allá del límite superior de la atmósfera terrestre –evitando así el efecto de cortina del velo atmosférico- estaciones de observación con telescopios, radares y espectrómetros, que son distintas denominaciones de un instrumental que cumple la función de detectar la radiación proveniente de los cuerpos astronómicos. El instrumental también incluye detectores de la diversidad de partículas originadas en el espacio exterior, identificando sus masas, cargas eléctricas, energías y velocidades y las cantidades que de cada tipo de ellas provienen de cada región del universo. Con esa información los astrónomos proponen hipótesis plausibles y modelos acerca de los objetos astronómicos en los que se originan.  

Estos grandes pasos científicos (la espectroscopia de radiación y de partículas observadas desde más allá de la atmósfera) han permitido descubrir que el modelo planetario de nuestro sistema solar se repite con frecuencia en nuestra galaxia que contiene unas 100 mil millones de estrellas. Los planetas que orbitan algunas de esas estrellas pueden ser gaseosos (como Júpiter) o rocosos como la Tierra o Marte; ser extremadamente cálidos como Mercurio o rigurosamente fríos como Neptuno; contener o no agua líquida y atmósfera de oxígeno y, dependiendo de esos contenidos, ser o no aptos para hospedar organismos vivos. 

Desde el descubrimiento, en 1995, del primer exoplaneta alrededor de la estrella 51 Pegasi, ubicada en el pecho -entre las patas delanteras- del caballo alado de esa constelación, a 48 años luz de la Tierra (una distancia bastante cercana en comparación con el diámetro de 100 mil años luz del disco de la galaxia) alrededor de 4000 exoplanetas de diversas edades y tipos han sido descubiertos hasta hoy, sugiriendo que la formación de planetas es un proceso más común de lo que antes se pensaba. 

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Algunos ejemplos de exoplanetas. Foto: NASA/Ames/JPL-Caltech

A partir de la información registrada, los astrónomos han estimado la existencia de unos 40,000 millones de planetas del tamaño de la Tierra orbitando en las regiones de habitabilidad alrededor de sus estrellas anfitrionas en nuestra galaxia. Estas cifras sugieren que el exoplaneta habitable más cercano podría estar a tan solo 12 años luz, una distancia que es, sin embargo, demasiado grande para que los terrícolas podamos recorrerla (ni siquiera) un día del remoto futuro.   

Con todo, planetas como el nuestro, tanto por su tamaño como por su ubicación en la región de habitabilidad alrededor de su estrella hospedera así como por las otras características mencionadas, son raros. Entre los exoplanetas ya identificados solo dos o tres se parecen mucho a la Tierra. El de más probable parecido (98%, es decir, prácticamente su símil) orbita alrededor de la estrella enana KOI-4878 a unos 1100 años luz de nosotros.

[1] Benjamín Marticorena Castillo nació en Bellavista, Callao, el 17 de julio de 1943. Se graduó como bachiller en Física de las aulas de la UNI, en 1968. Cursó un doctorado en la Universidad de Grenoble, Francia, país que le otorgó la distinción de 'Caballero de la legión de honor'. Recientemente ha estado a la cabeza de la dirección del CONCYTEC, desde donde consiguió importantes logros para la ciencia y la tecnología en nuestro país, como la formulación del Plan de Ciencia y Tecnología a largo plazo (2006-2021). Fuente: Universiaperu

[2]La publicación de este artículo ha sido autorizada por su autor. Este artículo salió publicado originalmente en una versión más corta en el diario El Comercio.


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