The Martian: Más ciencia que ficción

Astronomía

Por Sophimania Redacción
3 de Octubre de 2015 a las 11:27
Compartir Twittear Compartir
The Martian: Más ciencia que ficción

***SPOILER ALERT*** Antes de comenzar con la explicación vamos a advertir que hay spoilers en este post, y si no se ha leído el libro o visto la película es mejor no continuar a riesgo de arruinar una película muy buena que no revela casi nada en el tráiler.

 

En los últimos años los realizadores se están tomando la molestia de contar con asesoría científica y hacer más reales las películas. Tenemos el ejemplo de Gravedad que contó con el apoyo de NASA; y, obviando el final por supuesto, Interstellar de Nolan quien fue asesorado por el físico Kip Thorne. The Martian o Misión Rescate en castellano, sigue en esa línea.

 

Si bien es cierto The Martian contó con el apoyo de NASA, es bastante obvio el “product placement” que ha hecho la Agencia con la aparición del logo azul en casi todas las escenas, se debieron tomar algunas licencias para poder hacer un film sobre algo que jamás se ha hecho: Un viaje tripulado a Marte.

 

El primero de todos, es la tormenta de arena que desencadena la historia. Aunque el Planeta Rojo si tiene tormentas con cierta regularidad y algunas de estas pueden llegar a tener una fuerza de 96 km/h, en la realidad no son lo suficientemente fuertes como para mandar a volar la antena que incapacita a Mark Watney. ¿Por qué? Porque la atmosfera marciana es solo un 1% de la terrestre, y con tan baja densidad un viento de 100 km/h se sentiría como una suave brisa.

 

martian storm body

 

Lo siguiente que es ficción es la gravedad. Marte tiene solo un tercio de la gravedad de la Tierra lo cual hubiera hecho que el movimiento de los astronautas sea menos… grácil. Después, el hecho de que Marte tenga una atmosfera y magnetosfera tan débil, hacen que esté expuesto a altos niveles de radiación solar. Cualquier humano tendría que vivir bajo tierra y no en un hábitat como el que se muestra en la película, para no morir de cáncer en el futuro. Y ni mencionar los tripulantes del Hermes que tienen que doblar su tiempo de exposición a la radiación del espacio al tener que regresar por Watney. Por último, los días no serían tan brillantes. Marte está bastante más lejos del sol que nosotros.

 

martian hermes body

 

Entonces ¿En qué si acertó? Primero, en el tiempo de viaje. Para visitar nuestro vecino rojo, en realidad es mostaza pero lo dejaremos ahí, se necesitan ocho meses de viaje en la órbita más cercana. La película muestra claramente lo tedioso de los viajes espaciales actualmente. Sorry, no “warp speed”.

 

Segundo, la comunicación entre Tierra y Marte si toma entre 28 a 42 minutos, otra vez, dependiendo de la posición de ambos planetas en sus respectivas órbitas. Otra cosa que también es verdad, al menos en teoría, es que para poder simular la gravedad y no afectar la salud de los tripulantes, el Hermes tendría que tener una sección giratoria que cree una fuerza centrífuga y empuje a los tripulantes hacia afuera. 

 

Una mención especial es para la idea que se puede sembrar en suelo marciano. Eso no se sabe con exactitud aún, aunque ahora con el descubrimiento de agua líquida en Marte es cada vez más posible. Ah! Y crear agua usando la hidrazina como catalizador, riesgoso pero probable.

 

martian papas body

 

The Martian es una reivindicación al conocimiento y a la ciencia. Es claro el método científico que usa Watney: observación, hipótesis, experimentación, teoría y predicción; y por supuesto error. Además de una actitud fundamental para cualquier selección de la NASA: la calma y la actitud positiva frente a cualquier eventualidad.   

 

martian ciencia body

 

Finalmente, haciendo a un lado todas estas (in)exactitudes, Misión Rescate tiene una buena historia, con un buen soundtrack y bromas agudas, como el guiño que le hacen a Sean Bean (¡qué por fin no muere!) con eso de llamar “Misión Elrond” a la misión de rescate; y la colaboración entre agencias dando entender que las rencillas políticas e ideológicas no tienen mucho sentido porque finalmente somos una sola especie.

 

 


Compartir Twittear Compartir