¿Por qué de pronto todos quieren ir a Marte?

Misiones Espaciales

Por Claudia Cisneros Méndez
12 de Julio de 2017 a las 22:18
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¿Por qué de pronto todos quieren ir a Marte?
Esta escena podría ser realidad en una década. The Martian, Ridley Scott. Foto: TSG Entertainment

Una nueva competencia por el espacio está en marcha. La carrera espacial fue la epítome pacífica de la guerra fría entre URSS-EEUU, y ayudó a impulsar la exploración del universo que hasta entonces solo era tema de ciencia ficción. Así, la URSS fue primera en poner en el espacio el primer satélite (Sputnik 1, 1957) y el primer hombre (Yuri Gagarin, 1961), mientras la NASA de los EEUU pisó la Luna primera con sus astronautas en el Apollo 11, en 1969. Esa competencia se fue desvaneciendo y hoy los actores principales son privados y los objetivos centrales de la carrera espacial son otros.

En EEUU son dos empresas privadas (Boeing y SpaceX) las compiten para fabricar naves y cohetes, y dar servicios a la NASA. Mientras que en el mundo la carrera espacial tácita la juega China, que llega retrasada a la investigación espacial e intenta alcanzar a los EEUU en el objetivo que hoy todas las naciones con agencias espaciales persiguen: Marte. ¿Por qué Marte? ¿Cómo Marte? ¿Y qué pasará una vez que estemos allá?

La repuesta rápida, que desarrollaré en detalle más adelante, es: porque se puede. Actualmente se están desarrollando las tecnologías necesarias para el despegue, viaje y aterrizaje, aun cuando la cuestión de la habitabilidad anda un poco más rezagada.

Pero muchas cosas han cambiado desde el inicio de la exploración espacial, como por ejemplo, hoy es una industria de proyección muy lucrativa. En el año 2015, según Bloomberg citando a Space Foundation, se generaron ingresos globales por casi 121 mil millones de dólares en ese sector gracias a la manufactura y a los costos de lanzamiento de 262 artefactos que fueron enviados al espacio. Por ahora solo un puñado de magnates emprendedores puede darse el lujo de invertir en un sector de costos aún bastante altos. Y no pueden todavía hacerlo solos, necesitan del concurso y conocimientos de la agencia gubernamental (NASA), tanto como NASA y sus reducidos presupuestos necesitan de la inyección privada.

En la Tierra la cooperación es lo común: NASA con ESA, ESA con Roscosmos, India con NASA, Japón con NASA. China es la única que parece correr sola. Pero todos, excepto Japón, trabajan en el objetivo marciano.

Y es que ese pequeño punto rojo, visible a ojo desnudo desde la Tierra, ha sido protagonista de la fantasía humana desde hace mucho. Cuando se habla de vida extraterrestre, el gentilicio ¨marciano¨ es el recurrente. De hecho, Marte, ha sido el primer planeta que hemos sobrevolado, orbitado y el primero en el que hemos aterrizado nuestras máquinas.

Pero Marte es un habitat muy distinto a la acogedora Tierra para nuestra humanidad, es un ambiente hostil de principio a fin. Apenas poco más de la mitad de las naves que hemos intentado aterrizar allí lo han logrado sin estrellarse, desaparecer o apagarse para siempre. Pero en la investigación espacial, cada fracaso equivale a una montaña de valiosa información. Así, continuamos ciempre intentándolo y recabando valiosos datos para la siguiente prueba.

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El habitat Marciano es hostil al ser humano.

Hacia el 2020 Marte estará constantemente en los titulares de las noticias. Europa y Rusia implementarán la segunda fase de su programa conjunto ExoMars para poner un rover en Marte, SpaceX como parte de su colaboración con NASA también enviará una misión, mientras otras agencias alistan sus máquinas. Y es que en 2020 las órbitas de la Tierra Y Marte habrán de haber llegado a un punto de mayor cercanía. Una ventana de oportunidad que se abre cada 2.2 años. Uno podría decir que no son pocos quienes se toman muy en serio la opinion del físico Stephen Hawking cuando dice que los seres humanos no sobreviviremos como especie otros mil años “si no escapamos de nuestro frágil planeta”.

Dificultades por vencer para llegar a Marte

Existen más de 40 misiones a Marte desde que hace más de 50 años iniciamos la exploración del espacio. Algunas fallidas y otras que han cumplido más de lo esperado. La atmósfera y condiciones marcianas hacen que posarse en Marte sea posible solo separando la tecnología y procedimientos en tres etapas: entrada, descenso y aterrizaje (EDL, Entry, Descending and Landing). Cada tramo está lleno de obstáculos y por eso la exploración tuvo y tiene aun un componente de sobrevuelo, de órbita alrededor del planeta para levanter datos y eventualmente aterrizar. Por eso también hay dos tipo de misiones y naves, las de órbita y las de aterrizaje.

 Marte es difícil para nosotros a cada paso que damos. La distancia, velocidad, radiación, microgravedad, los objetos contundentes que viajan por el espacio y las condiciones atmosféricas de Marte, hacen de esta empresa humana por colonizarlo un reto que algunos equiparan a la locura. Ni siquiera hay planes de retorno. Habitar Marte requiere de un planeamiento que va desde cómo respirar, trasladarse, comer, permanecer saludable, procrear hasta cómo no perder la cordura. Pasar mucho tiempo rodeado del negro del cosmos de fondo, tiene efectos en el cuerpo y la mente que los actuales astronautas apenas han empezado a probar. Los rusos tienen el récord de mayor permanencia de un humano en el espacio en una sola misión: 437 días o 14 meses (cosmonauta Valeri Poliákov). Pero eso es excepcional porque el astronauta promedio no pasa más de siete meses por vez en el espacio (Estación Espacial Internacional) y viajar a Marte puede tomar,  en promedio, entre 150 a 300 días, dependiendo de la velocidad de lanzamiento, el combustible, la alineación de ambos planetas y el camino que se siga para llegar, que nunca es recto.

La basura espacial es un problema real según NASA, con más de 500 mil objetos de todo tamaño orbitando la Tierra. Restos de satélites en desuso, partes de lanzamientos, fragmentos de explosiones, algunos volando hasta a 28 mil kilómetros por hora podrían causar verdadero daño a una nave. Una vez traspasado el campo magnético terrestre, la radiación del sol y los rayos cósmicos pueden romper el ADN de las células y causar algún tipo de cancer. Aún no tenemos la tecnología para proteger a tripulantes de ello en un viaje largo. La estructura de aluminio o acero de la nave puede aumentar la llamada radiación secundaria o de rebote.

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Autoridades de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunciaron en febrero pasado que invertirán en colonizar Marte y construir la primera ciudad en el planeta rojo en los próximos 100 años Gobierno de Dubai

Además de lo delicado que resulta aterrizar en Marte con naves pequeñas y sin gran peso, el mayor impacto se da en la salud de un humano al afrontar un ambiente de gravedad muy reducida comparada a la que estamos habituados en la Tierra. La gravedad en Marte es 38% la de la Tierra. Una persona que pesa 100 kg acá, pesará 38 kg en Marte. Esta microgravedad destruye la masa muscular y ósea, afecta la visión, el sistema circulatorio, el sistema inmune y hace que el corazón se vuelva ocioso. Los astronautas en la EEI hacen mucho ejercicio para contrarrestar la pérdida de masa ósea y muscular en el espacio, pero como dijimos, ellos no pasan más de 6 meses allí, mientras que los tripulantes a Marte irán para quedarse. Se espera que un ambiente con gravedad artificial- que aún no existe- pueda solucionarlo. Justamente la NASA ha llevado a cabo una investigación sobre los efectos en el cuerpo de un humano que ha pasado 340 días (11 meses) en el espacio, el astronauta Scott Kelly, cuya salud se comparará con su mellizo que se quedó en Tierra, Mark.

Luego están todos los aspectos de la vida cotidiana en un lugar tan hostil para el cuerpo y psiquis humanas. Desde viviendas y trajes apropiados para proteger de la radiación y las bajas temperaturas (- 38 C); pasando por la alimentación y el autoabastaecimiento para una buena nutrición. Agua potable, medicinas y facilidades médicas, procesamiento de desechos, reabastecimiento de: partes para máquinas, aparatos, viviendas, vestimenta. Las impresoras 3D podrían proveer una solución. Y no olvidar la psiquis. El estado emocional de los tripulantes y luego habitantes de Marte es asunto bastante delicado. No solo estarán lejos, muy lejos de todo lo que conocen y se enfrentarán a un ambiente hostil, sino que saben que jamás volverán, por ejemplo, a respirar aire fresco o sentir el calor de la luz solar. La comida nunca más será como se saboreaba en la Tierra y saber que nunca se volverá a la Tierra es una forma de morir un poco. Sumado a los 22 minutos promedio de retraso en las comunicaciones, todo esto alerta acerca de la robustez emocional del perfil del poblador Marciano. Un reciente experimento de la Academia Rusa de la Ciencia (Mars 500) tuvo a cosmonautas en confinamiento durante 500 días y encontró que sucumben al letargo, desórdenes de sueño y depresión. Entonces, si es tan costoso, arriesgado y hostil, ¿por qué ir?

Las respuestas a esta y otras interrogantes como ¿quiénes están compitiendo para ir a Marte y quiénes quieren reclamar su propiedad? en la tercera y última entrega sobre esta apasionante carrera a Marte.

 

Artículo publicado originalmente en el sitio N+1 


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