Manuel Pulgar-Vidal explica en 4 pasos todo lo que necesitas saber de las COP, el Acuerdo de París, cambio climático y Trump

Cambio Climático y Desastres

Por Manuel Pulgar Vidal
11 de Noviembre de 2016 a las 11:28
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Manuel Pulgar-Vidal explica en 4 pasos todo lo que necesitas saber de las COP, el Acuerdo de París, cambio climático y Trump
Imagen: Internet

Manuel Pulgar-Vidal, Ex Ministro del Ambiente de Perú (2011-2016), anfitrión de Cop 20 en Lima y actual Líder Global del Programa de Clima y Energía de WWF nos explica de manera didáctica cuál ha sido el progreso de las cumbres climáticas, tantas veces criticadas o poco entendidas, en el proceso de salvaguardar la salud del planeta Tierra y de todos sus habitantes. ¿En qué cumbres se avanzó y en qué se avanzó en ellas? ¿Por qué el Acuerdo de Paris es crucial? ¿Por qué la participación de Perú ha sido clave para el mundo? ¿Qué se espera ahora de la Cop 22 en Marruecos y en adelante para cumplir la meta de que el planeta no se sobrecaliente? ¿Qué espera al mundo en términos de ciencia y cambio climático con la elección de Trump? Aquí la opinión de Manuel Pulgar Vidal para Sophimanía.

 
Por Manuel Pulgar-Vidal
Hace muy pocos días, exactamente el 4 de noviembre de 2016,  entró en vigencia el Acuerdo de París, luego de un exitoso,  acelerado y masivo proceso de ratificación que ha llevado ya a 103  países, de un total de 195, a ser “parte plena” del mismo.  Esta ratificación se ha dado en un período record de 11 meses desde que el mismo fue adoptado en la “ciudad luz” en diciembre pasado. Así el Acuerdo de París, que puede ser calificado en su importancia como el equivalente a la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, regirá el futuro de un mundo decarbonizado y resiliente al cambio climático, lo que ha llenado de esperanza al planeta. Intentaré por ello, ubicándome en el tiempo, ser claro en transmitir la importancia del Acuerdo, más aún cuando algunas voces siguen planteando que pudo ser mejor o algunas otras y dado el contexto internacional se han sumido en el pesimismo, la incertidumbre y la desesperanza. Reflexionaré  en cuatro tiempos, como en un partido de basketball.

Primer tiempo:  De Kioto a Copenhague y el temor a lo peor

Kioto representó, en su momento y en cierta medida, la operacionalización de los objetivos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático adoptada en Río de Janeiro el año 1992.  Aunque de manera modesta, en 1997 el Protocolo de Kioto definió la meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero – o carbono - en 5.1%; definió como año base para el cálculo el año 1990; el período para cumplir esa meta, entre 2008 y 2012 y los países obligados (países del Anexo I), conformado por los países más desarrollados de acuerdo a la lista de la OCDE). En esta aventura no se embarcaron los Estados Unidos de América, pero ello no impidió que se siguiera encaminando el proceso hacia lo que ocurrió muchos años después en París.  Creo que vale la pena recordar ello en el contexto actual.

Siendo que Kioto concluía el año 2012, la COP de Bali del año 2007 definió un plan de acción orientado a contar con un nuevo acuerdo que entraría en vigencia apenas concluido el período de Kioto.  Este plan de acción debía llevar a que en la COP de Copenhague del 2009 se tomaría una decisión sobre el particular.

Ese año, el 2009, la expectativa fue tremenda. Entre 30 a 40 mil personas reunidas esperando una decisión que definiera el futuro. Pero no se alcanzó. Se considera que Copenhague fue un gran fracaso y para muchos se instaló el temor de la pérdida del multilateralismo en el debate climático.

¿Por qué fallo? Quizás porque el mundo ya no estaba preparado a replicar el modelo de Kioto, dado que los países emergentes habían crecido en emisiones y los países del Anexo I se resistían a ser los únicos obligados.


Segundo tiempo: Resucitando el proceso y encaminándolo al éxito

La COP de Cancún desarrollada el 2010 tuvo una gran virtud. Resucitó el proceso y reinstaló la confianza.  Ello se vio reforzado una año después con la Plataforma de Durban, adoptada durante la COP desarrollada en dicha ciudad de Sudáfrica y que re-lanzó un proceso para alcanzar un acuerdo no más tarde de 2015 y que entrase  en vigencia el 2020.

Sustentado en esta plataforma la ciudad de Doha, Qatar, auspició la COP del año 2012 en donde se aprobó la enmienda para el Protocolo de Kioto , a fin de establecer un segundo período de compromiso entre el 2013-2020; en Varsovia, un año después, se creó el mecanismo de las Contribuciones Nacionales iNDC, que permitió recuperar la confianza dejando a los países la capacidad de definir sus propias metas de mitigación y adaptación; en Lima el 2014 se adoptó el llamado de Lima a la Acción Climática, se reafirmó la importancia de la agenda de adaptación y se promovió el involucramiento de actores no estatales con la Agenda de Acción Climática Lima-París , creando  el espíritu y la atmósfera necesaria para el 2015 y así rodeados de buenas señales políticas se llegó a París

Tercer Tiempo: El Acuerdo de París y los elementos de una sólida decisión.

Se suela formular la pregunta sobre si el Acuerdo de París es lo suficientemente sólido para cumplir con los ambiciosos objetivos planteados y más aún para romper la tendencia actual de incremento de temperatura promedio del planeta que nos llevaría a consecuencias catastróficas en las próximas décadas. Frente a ello suelo responder, que sin ser perfecto, el Acuerdo de París tiene los elementos suficientes para encaminar las tareas futuras para su implementación y para hacerlo cada vez más y de manera gradual, exigible a todas las partes.

Es un acuerdo que tiene un claro umbral.  El planeta no debe exceder un incremento promedio de temperatura, calculado desde el inicio de la era industrial superior a 2º centígrados debiendo hacerse esfuerzos para que no se exceda de 1.5º.  A su vez se definen claros objetivos de decarbonización y resiliencia y se recurre a un instrumento gradual para lograr que el mundo colectivamente y los países de manera individual, definan sus programas de mitigación y adaptación, las Contribuciones Nacionales o NDCs, que constituirán el mecanismo que bajo reglas de transparencia nos permitirá saber cuánto estamos avanzando y cuánto falta.

A su vez se definen condiciones que habiliten el cumplimiento. Las finanzas climáticas, donde aún se requiere incrementar el esfuerzo en especial hacia los países menos desarrollados o más vulnerables; la transferencia tecnológica y los mecanismos de construcción de capacidades.

El marco está, pero requiere desarrollo adicional y a su vez requiere que reconozcamos que nos toca definir nuestra propia agenda interna y definir los mecanismos internos de gobernanza para asumir tan importante tarea.

Cuarto Tiempo: La COP22 de Marrakesh, el reto del Perú y el triunfo de Trump

El 7 de noviembre se ha iniciado la COP22 en Marrakesh. Es una COP en donde se debe avanzar en lo antes dicho. Los mecanismos de registro, trasnparencia, seguimiento, reporte y conteo, para hacer que nuestros compromisos se materialicen. Es a su vez una COP en donde se debe consolidar la agenda de acción climática.

Pero no será suficiente trabajar en ello si no hacemos lo mismo desde nuestra realidad doméstica.  El Perú presentó en setiembre de 2015 su iNDC y definió una meta de reducción de emisiones clara: 30% de la línea base al 2030 y metas de adaptación en agua, agricultura, pesca, salud entre otros sectores.  A su vez nos sometimos a la Evaluación del Desempeño Ambiental bajo las reglas de la OCDE y nos plantearon en marzo-abril de 2016 más de 60 recomendaciones a seguir.  Iniciamos el trabajo para definir la estrategia de crecimiento verde y aprobamos las estrategias de cambio climático, diversidad biológica, desertificación y sequía, bosques y cambio climático y el plan de acción en género en cambio climático.  Ahora a inicios de un nuevo gobierno en el Perú toca continuar la tarea y hacerlo en una lógica de Estado, con resultados y metas a corto plazo y visión de largo plazo.

En este contexto se ha anunciado el triunfo de Trump y muchos se han sumido en la desesperanza.  No creo que debamos hacerlo.  La ciencia es clara y estable  y sabemos lo que debemos hacer frente al cambio climático y no hay forma que la política detenga la evidencia científica; el compromiso es global, por lo que ni siquiera la máxima potencia podrá nadar contracorriente a 194 otros países; los ciudadanos son conscientes y exigen más allá de partidos políticos; las instituciones son diversas y por eso se establecerán los debidos balances para seguir en esta tarea; la acción climática no-gubernamental es muy dinámica y en muchos casos supera la propia capacidad gubernamental de actuar y los gobiernos son temporales pero nuestro accionar en cambio climático es de largo plazo y largo aliento.

El Acuerdo de París tiene todas las condiciones para seguir rigiendo nuestro accionar. Pero demanda nuestra dedicación, esfuerzo y responsabilidad.  Celebremos, pero no tomemos mucho tiempo en ello y sigamos encaminando nuestros esfuerzos en las siguientes tareas y retos que seguiremos enfrentando.


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