¿Por qué los aerosoles de los 70s siguen siendo dañinos?

Contaminación y Salud Ambiental

Por Sophimania Redacción
16 de Junio de 2015 a las 11:26
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¿Por qué los aerosoles de los 70s siguen siendo dañinos?

Si alguna vez tienes la oportunidad de ver flúor en estado puro, te parecerá inocuo: un gas de un amarillo pálido que en realidad es tan peligroso que el departamento en el que trabaja Andrea Sella en el University College de Londres no lo tiene en su inventario. Tiene un olor similar al del cloro, explica Sella, pero "generalmente, si hueles el flúor, lo que vas a hacer es correr tan rápido como puedas".

 

Sin embargo, es un químico muy fuerte, ya que los iones de flúor pueden penetrar intensamente en el cuerpo. "Produce una quemadura increíblemente dolorosa y que realmente no puedes tratar, porque se produce en el interior", explica Sella. Una vez dentro del cuerpo, el flúor devora el calcio, lo que puede llevar a fallas cardiacos en casos extremos”.

 

Por ejemplo, el Teflón incluye cadenas de átomos de carbono rodeados de flúor. El enlace carbono-flúor es particularmente fuerte y químicamente impenetrable, lo que hace de este plástico el material ideal para las sartenes que no se pegan. También está la pasta dentífrica. Contiene pequeñas cantidades de estos agresivos iones de flúor. Pero, una vez en tu boca, los iones combinados con el calcio de los dientes proveen una capa protectora de fluoruro de calcio resistente a los químicos.

 

 

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Foto: BBC

 

 

También están los gases fluorados o "gases F", como se les conoce. Los más notorios son los clorofluorocarburos, o CFC, combinaciones de flúor, carbono y cloro, que en los 80 se descubrió que estaban destruyendo la capa de ozono. Estas moléculas son suficientemente robustas para alcanzar intactas la parte superior de la atmósfera. Una vez allí, la poderosa luz ultravioleta del sol las destruye, liberando el cloro, lo que deshace el ozono.

 

El problema es que el ozono filtra los rayos solares más dañinos. Si la liberación de CFC no se hubiera controlado, la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie de la tierra podría haber llegado a aumentar hasta en un 100%, lo que provocaría quemaduras de sol extremas y cáncer de piel.

 

Los clorofluorocarburos se comenzaron a fabricar en masa porque fueron identificados como el perfecto refrigerante, un fluído que cambia rápidamente de gas a líquido y a la inversa, absorbiendo y liberando grandes cantidades de calor en el proceso.

 

Según Ian Shankland, quien hoy en día lidera los esfuerzos para desarrollar refrigerantes en la química estadounidense Honeywell, “si echamos la vista atrás a la década de 1920, veremos que los refrigerantes eran inflamables como los hidrocarburos, tóxicos como el amoniaco o los dos a la vez, como el clorometano. Había accidentes y la gente moría". Los CFC, por el contrario, parecían inertes.

 

 

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Foto: BBC

 

 

Pero el mundo reaccionó rápidamente con uno de los primeros tratados medioambientales globales, el Protocolo de Montreal de 1987. Un problema adicional es que la misma estabilidad química que hace que los CFC parezcan unos refrigerantes seguros, también significa que les lleva mucho tiempo descomponerse en la atmósfera.

 

Pero aún quedan multitud de otros tipos de emisiones de "gases F", como el uso de la fluorita en las fundiciones de aluminio que provoca emisiones de tetracloruro de carbono, cuyas moléculas contienen elementos que permanecen en la atmósfera por decenas de miles de años y son 5.000 veces más potentes que el CO2 como gas de efecto invernadero.

 

Según Stefan Reimann, estos nuevos gases F contribuyen a un mero 1% o 2% del efecto invernadero, pero se prevé que esa cifra aumente al 20% para mediados de siglo, conforme miles de millones de chinos, indios y africanos comienzan a usar aire acondicionado, principalmente en sus autos.

 

Este problema es especialmente grave con los aires acondicionados de los carros: la vibración al manejar hace que cerca del 10% de los refrigerantes HFC goteen cada año. Eso hizo que la Unión Europea prohibiera ese elemento en nuevos modelos de autos en 2013. Pero pese a su corta vida, estos refrigerantes también causan controversia.

 

Algunos fabricantes de autos tienen incentivos para buscar una alternativa: el nuevo producto HFO cuesta diez veces más que su predecesor. Mientras que la Unión Europea asegura que HFO era seguro, se ha abierto una investigación antimonopolio para averiguar si Honeywell y Dupont fijaron el precio del único refrigerante que cumple con la normativa europea. Pase lo que pase con esta investigación, el HFO ya se ha instalado en millones de autos. Ninguno de ellos se ha incendiado ni emite poderosos gases efecto invernadero.

 

 

FUENTE: BBC


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