Estudio revela que la evolución de los caballos no sucedió como está en los libros de texto

Naturaleza y Animales

Por Sophimania Redacción
10 de Febrero de 2017 a las 08:12
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Estudio revela que la evolución de los caballos no sucedió como está en los libros de texto
Foto: mis animales

El rápido éxito de la evolución de los caballos en los últimos 18 millones de años suele ser usado por los científicos para explicar ciertos aspectos de la teoría de la evolución, pero un nuevo estudio publicado en Science podría revelar que se tenían detalles errados sobre este proceso.

En lugar de evolucionar más rápido debido a que los pastizales se convirtieron en un hábitat viable, junto con el desarrollo de dientes más fuertes y cuerpos más grandes, la evidencia revela que, a través de 138 especies, los caballos han cambiado muy poco para llegar a donde están hoy.

"De acuerdo con la visión clásica, los caballos habrían evolucionado más rápido cuando aparecieron praderas, desarrollando dientes que eran más resistentes al desgaste", dice uno de los autores, Juan L. Cantalapiedra del Museo Für Naturkunde en Alemania.

De acuerdo con la visión clásica de la evolución, los caballos debían adaptar sus dientes a la nueva dieta, pero también volverse más grandes para digerir más eficazmente esta comida de baja calidad y protegerse contra los depredadores en sus nuevos hábitats abiertos. Pero cuando Cantalapiedra y su equipo construyeron un nuevo árbol evolutivo, trazando 138 especies actuales y extintas de caballos desde hace 18 millones de años hasta hoy, encontraron que tanto sus dientes como su tamaño corporal eran notablemente similares.

Utilizando nuevos modelos informáticos para mapear la información sobre los dientes y el tamaño corporal de 131 especies extintas y 7 especies vivas de caballo, el equipo fue capaz de averiguar dónde ocurrieron "explosiones" de especiación (aparición de nuevas especies) a través de millones de años. Encontraron tres ráfagas en el árbol genealógico, siendo la primera en Norteamérica entre hace 15 y 18 millones de años atrás. Dos estallidos más ocurrieron "cuando los cambios en el nivel del mar permitieron su migración de América del Norte a Eurasia y África hace 11 y 4 millones de años", dice otra del equipo, María Teresa Alberdi del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España.

Los investigadores esperaban poder comparar estas ráfagas de altas tasas de especiación con tiempos de baja especiación en el árbol genealógico y encontrar evidencia de 'radiación adaptativa' en el registro fósil para reflejar eso. La radiación adaptativa es un proceso en biología evolutiva que describe cómo las especies evolucionan nuevos rasgos con el fin de derivarse hacia hábitos nuevos o desocupados.

Pero cuando el equipo trataron de combinar la información, encontraron que las tasas de evolución del tamaño corporal no difirieron mucho en general, y los dientes cambiaron menos durante las ráfagas de alta especiación. El equipo sugiere que, a pesar de que los caballos han sido vistos como un ejemplo de libro de texto de la radiación adaptativa, la evidencia apunta a lo contrario.

"Ellos descubrieron que los patrones de migración y los cambios en el ambiente impulsaron el desarrollo de nuevos rasgos, lo cual es lo opuesto a la teoría de la evolución que sostiene que los nuevos rasgos, tales como dientes más grandes o piel más gruesa, se generan en nuevos nichos ambientales", explica Jana Howden para Cosmo.

"Siempre pensamos que una especie cambia para adaptarse a nuevos ambientes, pero aquí parece que la nueva especie cambió primero, y luego se adaptó la anatomía", explica el biólogo evolutivo Alistair Evans de la Universidad Monash en Australia, que no participó en la investigación.

Una explicación que los investigadores están interesados ​​en explorar es la idea de que tal vez los caballos cambiaron lo que son antes de que la evolución alcanzara y diera lugar a cambios físicos en sus dientes. O tal vez las praderas eran tan expansivas, que había poca competencia por los recursos para impulsar la rápida proliferación de nuevos rasgos.

Lo importante del estudio es que cuestiona lo que se supone que sabíamos de la evolución de los caballos y es un recordatorio oportuno de que a menudo la realidad de la situación es mucho más compleja de lo que la teoría sugiere.

 

FUENTE: Science Alert


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