Insecticida más usado en el mundo sí afecta el cerebro de las abejas

Naturaleza y Animales

Por Sophimania Redacción
6 de Febrero de 2015 a las 11:17
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Insecticida más usado en el mundo sí afecta el cerebro de las abejas

Una clase ampliamente utilizado de insecticidas altera la función cerebral de las abejas, lo que resulta en una disminución de sus colonias. Esa fue la conclusión alcanzada por un equipo de investigadores de las universidades de St. Andrews y Dundee, que estudiaron los insecticidas para evaluar su impacto en las abejas y sus nidos.

 

Los científicos alimentaron abejorros con el insecticida en niveles que ocurren comúnmente en las empresas agrícolas y luego midieron cómo se acumula en el cerebro. Encontraron que el insecticida alteraba la función de las células cerebrales en las abejas, provocando su dificultad con tareas tales como la identificación de los aromas florales, lo que les permite encontrar alimento y el camino a casa.

 

"Nuestra investigación demuestra fuera de toda duda que el nivel de los neonicotinoides generalmente aceptados como el nivel medio presente en la naturaleza provoca disfunción cerebral cuando son consumidos por los abejorros," dijo el Dr. Chris Connolly, de la Escuela de Medicina de Dundee, en una comunicado.

 

 

abeja 2

Foto: Science Alert

 

 

En general, el equipo documentó que los bajos niveles de los neonicotinoides provocaron una caída del 55 % en abejas vivas; una reducción del 71 % en las crías sanas; y una caída de 57 %  en la masa total de un nido.

 

"Esto no es una prueba de que los neonicotinoides son los únicos responsables de la disminución de insectos polinizadores", dijo Connolly, "sino que se ha establecido una clara relación lineal. Ahora podemos estar seguros de que en estos niveles, los neonicotinoides perturban el funcionamiento del cerebro, el aprendizaje de las abejas y la capacidad para buscar comida y así se limita el crecimiento de colonias".

 

Los neonicotinoides fueron utilizados comercialmente por primera vez a mediados de la década de 1980, y hoy uno de sus miembros, imidacloprid, es considerado el insecticida más ampliamente utilizado en el mundo. Las plantas absorben los neonicotinoides y, a su vez, actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos.

 

"Puede que sea posible ayudar a las abejas si más alimentos están disponibles para las abejas en el el campo y en nuestros jardines", dijo. "Sugerimos que los neonicotinoides ya no se utilicen en cualquier planta de jardín que pueda tener plantas que atraen a las abejas, o en la tierra para cultivos que son visitadas por las abejas y otros insectos polinizadores”.

 

 

FUENTE: Science Alert


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