Danza de la imagen: Homenaje a Jorge Vignati

Arte, Cine y Literatura

Por Sophimaníaco Invitado
10 de Marzo de 2017 a las 20:52
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Danza de la imagen: Homenaje a Jorge Vignati
Jorge Vignati, maestro del cine peruano nos dejó esta semana . Pero tenemos tanto de él que será difícil olvidarlo. Foto: Sengo Pérez

 *Por Héctor Rodríguez

 “Para poder hacer cualquier cosa bien hecha en el cine no se necesita mucho, sólo se necesita vocación. Yo tenía vocación para el cine y luego me convertí en un artesano de la cámara”. Eso es lo que contaba hace cinco años el gran cineasta cusqueño Jorge Vignati (1940) en una entrevista con el periodista Fernando Vivas con una humildad solo comparable a su enorme talento.

Y así fue como durante más de cincuenta años, la vocación de este camarógrafo cuzqueño por el cine lo llevó plasmar, a través del lente de su cámara, algunas de las imágenes más bellas y diáfanas que se han podido reproducir en el celuloide cinematográfico de nuestro país. Siempre con un compromiso social y un humanismo poco conocido en nuestro medio.

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El maestro Vignati con el ojo puesto en la bala. Foto: Ipe/TVPerú

El pasado miércoles 08 de Marzo, el maestro Vignati  falleció en Lima a los 76 años, dejando tras de sí un legado extraordinario de obras de gran calidad audiovisualLa noticia conmovió a toda la comunidad artística de nuestro país, que ha querido resaltar la enorme importancia de su trabajo. Un trabajo que va más allá de un aporte individual, y cuya obra es en realidad parte del patrimonio cultural nacional. Vignati nos ofreció una vista de nosotros mismos.

Quienes lo conocieron cuentan que fue un trotamundos, que tenía una misteriosa relación con la naturaleza que lo rodeaba y que era un hombre modesto y agradable. Además destacan que era dueño de un poder creativo avasallador capaz de captar detalles y elementos insospechados en cualquier situación,  escenario o paisaje.

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Jorge Vignati posa con nativos machiguengas. Foto: Jorge Vignati

Para quienes no tuvimos fortuna de conocerlo y solo supimos de él a través de sus películas y producciones, nos queda claro de que se trató de un hombre sobresaliente que brillaba con luz propia.

Su talento no solo fue reconocido en el Perú donde colaboró con algunos de los mejores directores y productores nacionales. También en el extranjero Vignati fue un artista destacado donde participó en diversas producciones con célebres personalidades del cine internacional. Trabajó, por ejemplo, con el famoso productor italiano Dino de Laurentiis, con el boliviano Jorge Sanginés y con varias conocidas cadenas internacionales productoras de documentales como National Geographic y Discovery Channel.

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Werner Herzog, director de Fitzcarraldo, la actriz italiana Claudia Cardinale y el maestro Vignatea conversan antes de una escena. Foto: Cosas/Sengo Pérez

Una de sus más conocidas asociaciones fue con el mítico realizador alemán Werner Herzog. Con él trabajó en un par de documentales, como La Balada del Pequeño Soldado (1984) en Nicaragua y La Montaña Radiante (1984) en Alemania. 

Pero, sin duda, el proyecto más destacado en el que participó con Herzog fue en la épica película Fitzcarraldo (1982) en donde trabajó como director de fotografía y asistente de dirección. Fitzcarraldo cuenta la historia de Brian Fitzgerald "Fitzcarraldo", un excéntrico y megalómano barón irlandés que  a finales del siglo XIX amasó una fortuna con el negocio de caucho y la explotación de etnias indígenas,  y cuya mayor obsesión era  construir el mejor teatro de Iquitos para escuchar una ópera de Caruso en plena selva amazónica peruana.

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Vignati conversa con el protagonista de “Fitzcarraldo”, el alemán Klaus Kinski. Foto: Cosas/Sengo Pérez

El proyecto de Herzog fue tan salvaje y complicado que el director estuvo a punto de abandonar la filmación en más de una ocasión debido a las amenazas de algunas comunidades nativas que se sentían invadidas. Incluso Vignati tuvo que dirigir y dominar la cámara con maestría, en mal estado y con una costilla rota. Pese a estas dificultades, la película resultó siendo  una pieza maestra y la fotografía muestra, como en ninguna otra película, el impactante paisaje de la selva amazónica.

De igual manera, la magia que lograba con su cámara y el acercamiento casi místico con las culturas de su entorno se puede apreciar en toda su dimensión en estremecedores cortometrajes de estética naturalista que filmó en la Amazonía peruana como El hombre solo y Radio Belén, ambas bajo la dirección de su socio y colega peruano, el realizador Gianfranco Annichini.  

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Jorge Vignati y el famoso afiche de la película Fitzcarraldo atrás. Foto: Cosas/Sengo Pérez 

En esa línea, uno de sus trabajos más reconocidos y aclamados es “Danzantes de Tijeras” realizada en el año 1972, bajo la dirección de Manuel Chambi. Durante 11 minutos, Vignati logró filmar de corrido en un rollo de 16 milímetros, una auténtica obra de culto en un único plano secuencia, sin interrupciones ni ediciones y con un movimiento casi hipnótico de la cámara en un espacio bastante agreste. La textura de la imagen reflejada en el ritual de los danzantes está en constante expansión y contracción, y la música fluye a través de los movimientos irregulares de la cámara del realizador cusqueño

. “Se trata de  uno de los cortometrajes mejor realizados en la historia del cine peruano a pesar de haber utilizado unos recursos muy precarios”, comentó sobre él la ex encargada de la Filmoteca de Lima, Norma Rivera en un homenaje a la destacada carrera de Vignati  durante el  16° Festival de Cine de Lima.

Pero Jorge Vignati  no sólo fue un excepcional cineasta y director de fotografía, sino que fue uno de los pioneros en incorporar la visión y estética de los pueblos indígenas amazónicos y andinos en la producción de obras audiovisuales. En la Filmoteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en instituciones como el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) aún se pueden ver parte de los pequeños documentales y series fotográficas de su trabajo con los machiguengas de Cusco y Ucayali y con otras etnias indígenas.

En los próximos meses, esperamos que las autoridades y personalidades vinculadas al cine peruano rindan homenaje a la obra de Vignati que desde ya merece ser estudiada y compartida y disfrutada por el público en general.

Como decía el legendario director de cine francés Robert Bresson[1], “la cámara debe infundir a los objetos y a los seres de la imagen un aire de tener ganas de estar allí”Vignati lo ha logrado.

Gracias Maestro.


*Héctor Francisco Rodríguez es abogado por la PUCP. Trabaja en temas de medio ambiente, antropología jurídica y pueblos indígenas. Cinéfilo y lector.

 



[1] BRESSON, Robert. Notas sobre el cinematógrafo. Biblioteca ERA. Primera Edición en Español. Paris, 1975, p. 106


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