Atapuerca reconfigura el modelo de evolución del hombre

Filosofía y Humanidades

Por Sophimania Redacción
1 de Septiembre de 2015 a las 14:02
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Atapuerca reconfigura el modelo de evolución del hombre

En los yacimientos de Atapuerca se han recuperado hasta ahora tantos fósiles humanos, con antigüedades de hasta 430.000 años. Ahora, un equipo de investigadores, dirigido por Juan Luis Arsuaga, ha decidido elaborar un modelo de evolución del cuerpo humano.

Un manual que describa la evolución del hombre, la anatomía y las funcionalidades de los seres humanos. El estudio explica cómo los neandertales adquirieron sus rasgos distintivos, y acaba de publicarse en la revista PNAS.

Nuestro conocimiento sobre el modo en que ha evolucionado nuestro esqueleto postcraneal (del cuello para abajo) se ha visto hasta el momento obstaculizado por la dispersión geográfica (y cronológica) de las especies de humanos que existieron antes que la nuestra.

 

 

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La enorme abundancia de restos fósiles en la Sima de los Huesos de Atapuerca hace posible elaborar un auténtico mapa de las características principales que el género Homo, al que pertenecemos.

El equipo dirigido por Arsuaga ha elaborado su modelo de evolución dividiéndolo en cuatro grandes fases, o diseños anatómicos funcionales. Se trata de la mayor colección de fósiles humanos jamás hallada en todo el mundo y, por sí sola, representa una buena parte de todo los que sabemos sobre los rasgos óseos de las especies humanas que precedieron tanto a los neandertales como a los humanos modernos.

El análisis de los restos de la Sima de los Huesos ha permitido establecer cuatro grandes patrones sucesivos en la evolución del cuerpo humano: el de los ardipitecos, aún arborícolas aunque ocasionalmente bípedos; el de los australopitecos, bípedos por obligación pero que conservaban aún notables capacidades para vivir en los árboles; el de los humanos arcaicos, al que pertenecen tanto especies como Homo erectus y los humanos de la Sima de los Huesos; y el de los humanos modernos, de tipo alto, estrecho y esqueleto grácil y esbelto.

Las evidencias indican que los neandertales pertenecían a la tercera de esas categorías, aunque sus características no surgieron todas al mismo tiempo, sino siguiendo una especie de patrón evolutivo en mosaico.

El equipo de Arsuaga encontró también que los humanos de la Sima fueron relativamente altos, con cuerpos anchos y muy musculosos, aunque con una capacidad craneal inferior a la de los neandertales. Sin embargo, estos humanos compartían ya una serie de rasgos anatómicos con los neandertales. Rasgos que no están presentes en los humanos modernos, la especie a la que todos nosotros pertenecemos.

 

 

FUENTE: ABC


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