Cuatro formas en que nuestra lengua cambia el modo en que vemos el mundo

Filosofía y Humanidades

Por Sophimania Redacción
12 de Enero de 2015 a las 13:02
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Cuatro formas en que nuestra lengua cambia el modo en que vemos el mundo

Keith Chen podrá ser un economista, pero él quiere hablar sobre el lenguaje, en particular, quería saber si nuestro lenguaje afecta nuestras decisiones económicas. Así que diseñó un estudio para analizar cómo el lenguaje podría afectar la capacidad del individuo para ahorrar para el futuro. Según sus resultados, influye, y mucho.

Mientras que los idiomas que hablan en futuro, como el Inglés, distinguen entre el pasado, presente y futuro, los idiomas sin futuro, como el chino utilizan el mismo fraseo para describir los acontecimientos de ayer, hoy y mañana. Chen encontró que enormes diferencias económicas acompañan esta discrepancia lingüística.

Los hablantes de lenguas sin futuro son 30 % más proclives a ahorrar que los hablantes de lenguas futuras (esto equivale a un 25 % más de ahorro de jubilación). La explicación de Chen: Cuando hablamos sobre el futuro se siente más distante, y estamos menos motivados a ahorrar dinero ahora en favor de años de confort en el futuro.

 

 

Keith Chen, ¿puede el lenguaje afectar tu economía?

 

 

1. Ubicación y los pormpuraawans

 

En Pormpuraaw, una comunidad de aborígenes australianos, sus miembros no se señalan los lugares como “derecha” o en la “izquierda” sino como “noreste” o “sureste”. Casi un tercio de los idiomas en el mundo señala los lugares en términos absolutistas, en vez de la forma relativa como suele suceder con el inglés.

Como resultado de este entrenamiento lingüístico, los hablantes de dichos idiomas son muy buenos en mantenerse orientados y en mantener el curso de su recorrido aun en espacios poco conocidos. La investigadora Lera Boroditsky, en un viaje para Australia, descubrió que los pormpuraawans no solo saben instintivamente en qué dirección están viendo, sino que también arreglan las fotos en progresión temporal de este a oeste (justo como el movimiento del sol visto desde la Tierra).

 

 

2. La culpa y los anglo-parlantes

 

La misma investigadora señala que en el idioma inglés, lo normal es decir que alguien es culpable de haber roto un plato, aun cuando haya sido un accidente, pero en castellano y en japonés los hablantes de estos idiomas tienden a decir que el plato se rompió solo.

 

 

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Foto: ELMEJORAHORRO

 

 

Boroditsky describe en su investigación que los anglo parlantes tendían a recordar más fácilmente quien rompió el globo, o los huevos, o derramo el liquido, que los hablantes de español o japonés. Para la investigadora, existe una correlación entre concentrarse en el “agente” de la acción por parte de los anglo-parlantes y su sistema judicial concentrado en castigar a los agresores en vez de restituir a las víctimas.

 

 

3. El color para los zuñis y los ruso-parlantes

 

Nuestra habilidad para distinguir los colores depende de los términos que usemos para describirlos. Según un estudio realizado en 1954 a la población de los zuñis, quienes no poseen palabras diferentes para el anaranjado y el amarillo, estos tienen problemas en distinguirlos.

Mientras que los hablantes de ruso, por otra parte, tienen palabras separadas para el azul claro (goluboy) y el azul oscuro (siniy). Según una investigación realizada en 2007 los rusos saben distinguir estos dos colores mejor que los anglo-parlantes quienes eligen estos colores indistintamente.

 

 

4. El género en el finlandés y el hebreo

 

En hebreo, los marcadores de género se encuentran en todo el idioma, mientras que el finlandés no marca el género. Según un estudio realizado en los 80s, se concluía que los niños que hablan hebreo ya sabían cuál era su género un año antes que los que crecieron hablando finlandés.

 

 

FUENTE: TED


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