"El Hombre trascendental" o tu cerebro en la computadora: la película de Johnny Depp

Filosofía y Humanidades

Por Sophimania Redacción
2 de Julio de 2014 a las 17:02
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"El Hombre trascendental" o tu cerebro en la computadora: la película de Johnny Depp

El 26 de junio se estrenó en el Perú, “Transcendent”, una película dirigida por Wally Pfister, producida por Christopher Nolan y escrita por el guionista Jack Paglen.

 

La película sigue el viaje de Johnny Depp como el Dr. Caster, quien herido de fatalidad, sube su mente en una supercomputadora con ayuda de su esposa y mejor amigo, también científicos, logrando ser omnisciente y todopoderoso gracias a la tecnología.

 

Aparentemente es una película de ciencia ficción, sin embargo, Transcendent está basada en ideas científicas que vivimos en la actualidad.

Durante el film se mencionan proyectos que, dentro de la comunidad científica, están en marcha o pronto verán luz, como la elaboración de nanorobots con fines médicos, computadoras cuánticas, el mapeo del cerebro y la idea de “subir” la mente a una supercomputadora.

 

 

Trailer Trasncendent. Video: La Cabecita

 

 

La Singularidad

 

La trascendencia, en la película, se basa directamente en el principio de la singularidad, el momento en que la tecnología supera a la humanidad. De hecho, el Dr. Caster, protagonista de la película, pide a la audiencia imaginarse "una máquina con toda la gama de las emociones humanas”. "Cuando suceda esto, el poder de análisis de la máquina será mayor que la inteligencia colectiva de cada persona en la historia del mundo. Algunos científicos se refieren a esto como la singularidad. Yo lo llamo la Trascendencia", dice Caster.

 

En la vida real, el mayor defensor de la singularidad, el autor, científico y futurista Ray Kurzweil, reconoce abiertamente que "la ciencia ficción es la gran oportunidad para especular sobre lo que podría suceder." A pesar del pensamiento excéntrico de Kurzweil, sus ideas han dado lugar a numerosas innovaciones tecnológicas en los últimos decenios. 

 

Actualmente trabaja como director de ingeniería en Google y es presidente de la empresa informática Kurzweil Technologies, que se dedica a desarrollar interfaces hombre-máquina. También es impulsor de la Universidad de la Singularidad, institución que congrega a grandes genios de la ciencia para inspirar a otros en la búsqueda de resolver los grandes desafíos de la humanidad.

 

 

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Recientemente, se asoció con Google en sus esfuerzos por "el uso de técnicas de aprendizaje profundos para producir un cerebro artificial”. Foto: Imaginary Foundation

 

 

La obra más famosa de Ray Kurzweil, “La Singularidad está cerca: Cuando los Humanos transcendamos la Biología”, define la singularidad como "la unión de hombre y máquina, en la que se combinarán los conocimientos y habilidades incrustadas en nuestro cerebro con mayor capacidad, velocidad, y la facultad de intercambiar conocimientos con nuestras propias creaciones”

 

"En este nuevo mundo no habrá una clara distinción entre máquina y humano, entre realidad virtual y realidad humana. Vamos a ser capaces de asumir diferentes cuerpos y asumir una serie de personajes a voluntad. En términos prácticos, el envejecimiento humano y la enfermedad, serán revertidos; la contaminación se detendrá; el hambre en el mundo y la pobreza serán resueltos. La nanotecnología permitirá crear prácticamente cualquier producto físico usando procesos de información de bajo costo y en última instancia, incluso solucionar el tema de la muerte", explica Kurzweil en su libro.

 

Raymond Kurzweil

 

 

Transcendent no es la primera película en tratar de destilar las ideas de Kurzweil. El año pasado en “Her” se exploraron sus ideas sobre un sistema operativo con la capacidad de experimentar "toda la gama de las emociones humanas" que se describe en Trascendent.

Pero mientras que él ve con optimismo este futuro, es difícil no intimidarse por estas posibilidades, porque cuando le quitas los defectos de la humanidad al hombre, ¿seguimos aún siendo humanos?

 

 

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Kurzweil ve la singularidad como un medio para detener la enfermedad, el envejecimiento y en última instancia, la muerte, lo que lleva a un paraíso en el que humanos y máquinas se convierten en uno. Foto: Transcendent Man

 

 

 

Los escépticos

A pesar de todo esto, existe mucho escepticismo sobre las ideas de la singularidad. El famoso lingüista, activista, y profesor del MIT (alma mater de Kurzweil) Noam Chomsky dijo con desdén:

 

"No veo ningún logro concreto allí... Es ciencia ficción. No encuentro ninguna razón particular para creer”. Para Chomsky,  la referencia de Kurzweil sobre las máquinas está asociada a la elaboración de programas. “¿Qué es un programa?”, se pregunta Chomsky, un programa es una teoría escrita en un lenguaje complejo para ser interpretado por una computadora. Estas teorías no brindan ningún tipo información concreta. “La pregunta es, ¿podemos diseñar una teoría para explicar el ‘ser inteligente’?... Estamos aún muy lejos de eso”, finaliza.

 

Este es el mayor argumento en contra de la singularidad: incluso si por algún milagro somos finalmente capaces de diseñar inteligencia artificial, que es capaz de aprender por sí misma, estamos a años y años de distancia de llegar allí.

 

 

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Barry Ptolemy dirigió un documental sobre Raymond Kurzweil llamado “El Hombre Trascendental”, en el que se exploran muchas de las ideas que se exponen en Transcendent. Foto: DVD VEREDICT

 

 

 

Una nueva ética de la inteligencia artificial

 

Kurzweil sugiere que el ritmo al que evoluciona la tecnología en los últimos años indica que la velocidad a la que seguirá evolucionando en el futuro la hará imparable.

Ante esto nace la necesidad de discutir sobre los aspectos éticos que conlleva desarrollar dispositivos con la capacidad de contener una conciencia.

 

Grupos que defienden los intereses del ser humano y la esencia del ser humano, con mayor o menor radicalismo, surgen en la película como una forma de contener los avances que amenazan con destruir el mundo tal cual lo conocemos.

Puede ser que, en la actualidad, la comunidad científica se mantenga expectante ante los avances tecnológicos, sin embargo, llegará un momento en que los grandes líderes de los más importantes sectores políticos tengan que tomar decisiones que van a mediar el accionar de estas nuevas “inteligencias”.

 

Basta imaginar un escenario en el que la inteligencia artificial se vuelva un estándar, con su inmortalidad, libre de enfermedades, no sujeta a interacción corporal con el mundo o con nosotros, sin necesidad de reproducción biológica... ¿Qué clase de sociedad puede surgir de un escenario así y cuáles serían las implicancias culturales, sociales y existenciales? Quizás no nos alcance aún la consciencia para imaginarlo... 

 

FUENTE: Daily Dot


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