Comunidad nativa Tres Islas: Una sentencia histórica pero insuficiente

Pueblos Indígenas

Por Sophimania Redacción
3 de Junio de 2015 a las 09:16
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Comunidad nativa Tres Islas: Una sentencia histórica pero insuficiente

Por Luis Enrique Mendoza y Claudia Cisneros

 

 

Más de cuatro años ha tomado que la justicia haga que la justicia pueda empezar a cumplirse. Cuando en el 2012 el Tribunal Constitucional (TC) dictó sentencia, en la comunidad nativa de Juana Payaba Cachique todos celebraron. Por fin podrían botar a los mineros y madereros ilegales de sus territorios. Por fin se detendría la contaminación que está matando a sus animales y frutos. Por fin pararía la depredación de la tala ilegal. Y al fin -pensaron también en Lima- la máxima institución jurídica del país sentaba un precedente que sería ejemplo para otras tantas comunidades con ese mismo problema. Pero nada de eso pasó en la comunidad nativa de Tres Islas porque los madereros siguieron talando, los mineros ilegales envenenando y los pobladores continuaron tal cual antes del fallo constitucional.

 

 

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La Comunidad Nativa Tres Islas cuenta con 103 familias de las etnias Shipibo y Ese´Eja. Se ubica en la sub cuenca del río Madre de Dios, en el distrito y provincia de Tambopata, región de Madre de Dios. Fuente: MINAM

 

 

Pero Juana Payaba no se rindió y como ex presidenta de la comunidad nativa Tres Islasllegó hasta Lima el mes pasado para exigirle al TC que ordene al “juez ejecutor” que haga cumplir la sentencia del 2012. En una entrevista afirmó lo sigueinte:

“Decidimos venir a Lima a hacer énfasis en la problemática que vivimos, a pedir al Tribunal Constitucional que la sentencia que ganamos en el año 2012 se ejecute lo más pronto posible porque hace cuatro años que estamos viviendo en esta situación. Y ahora son dos años que estamos viniendo a Lima para exigir que se resuelva el recurso de apelación por salto, lo que es un gasto para nuestra comunidad, y del tiempo de los dirigentes que estamos aquí. Nosotros también tenemos hijos, tenemos que educarlos, alimentarlos y, sin embargo, estamos aquí porque queremos que se respete lo decidido por el Tribunal Constitucional en su sentencia y que esto sirva de ejemplo para otros pueblos indígenas en el país.”

Tras reunirse el pasado mes de Mayo en Lima con representantes de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio de Cultura, se paró afuera del TC con la comitiva de Tres Islas que la acompañaba y miembros de la comunidad universitaria de la PUCP. El plantón dio resultado, los magistrados del TC los recibieron y escucharon sus demandas.

 

 

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Juana Payaba y Sergio Perea Ponce (margen derecho), líderes indígenas de Tres Islas en plantón afuera del Tribunal Constitucional, Lima 08 de Mayo de 2015. Foto: Isabel López Mesa (IIDS)

 

 

Minería y tala ilegal al acecho

 

Años atrás la comunidad había construido una caseta y tranquera de seguridad y vigilancia para controlar el ingreso de extraños a sus tierras. Pero dos empresas de transporte que ingresaban a su territorio con una autorización falsificada - “Los Mineros S.A.C.” y “Los Pioneros S.CR.L.”- se dieron el lujo de interponer una demanda de hábeas corpus -que ganaron en primera y segunda instancia en Madre de Dios- y por la cual el Poder Judicial ordenó la destrucción de la caseta de control y la tranquera de acceso a Tres Islas. Además se permitieron denunciar penalmente a la ex presidenta de la comunidad Juana Payaba Cachique y a toda la junta directiva por supuestos delitos contra los medios de transporte.

 

 

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Tranquera y caseta de ingreso a la comunidad Tres Islas que fueron injustamente destruidas. Un atentado a su seguridad y a su cultura. Fuente: TC

 

 

Fue justamente el histórico fallo del TC el 11 de setiembre del año 2012 (Exp. N° 1126-2011-HC/TC) el que revivió las esperanzas de los nativos de Tres Islas. Pensaron que con él, los cuestionables fallos de Madre de Dios serían revertidos. El fallo reconocía que hubo actos de violación de los derechos a la propiedad territorial, a la autonomía y a la autodeterminación de la comunidad Tres Islas. Así las cosas, la írrita sentencia de la Sala Mixta y Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Madre de Dios, que había ordenado retirar la tranquera y que permitía la persecución penal de los líderes indígenas, quedaba nula.

 

 

Una sentencia histórica y modelo para otras comunidades

 

Así pequeña como es esta comunidad nativa, y probablemente desconocida para la mayoría de peruanos, lo que ha logrado es algo histórico y que podrá ser usado, de ahora en delante para dar seguridad jurídica a decenas de otras comunidades abusadas y en riesgo por similares problemas. Y es que esta sentencia es histórica para la protección de los derechos de los pueblos indígenas en el Perú porque reinterpreta el concepto de “tierras comunales” a la luz del concepto de “territorio” reconocido en el artículo 13 del Convenio 169 de la OIT; así como sus derechos a la autonomía, a la autodeterminación y a la consulta previa.

 

 

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En defensa de su vida, su salud y su cultura. Delegación de la comunidad Tres Islas. La comunidad nativa contó con el apoyo legal permanente del Instituto Internacional de Derecho y Sociedad (IIDS). Foto: Isabel López Mesa (IIDS)

 

 

Pero otra vez, lo que parecía una excelente noticia, se tornó en agravio. Porque la sentencia durante dos años solo quedó en el papel. Nunca llegó a ejecutar en su totalidad. Por el contrario, la jueza encargada de su ejecución en Madre de Dios obstaculizó y negó su efectivo cumplimiento. Por tanto, continuaron las violaciones de los derechos de la comunidad.

Así, por ejemplo, la Municipalidad Provincial de Tambopata ha emitido autorizaciones provisionales de ruta a las empresas de transporte, y la persecución penal a los miembros de la junta directiva de la comunidad tampoco se ha detenido.

 

 

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Porción territorial de la comunidad nativa Tres Islas. Fuente: RPP

 

 

Pruebas de los cuerpos envenenados

 

Pero con todo, lo más preocupante de la situación de los Shipibo y Ese´Eja de Tres Islas es el paulatino e invisible envenenamiento de sus miembros que ha sido puesto en evidencia por estudios científicos internacionales.

Según estudios realizados por de la Universidad de Stanford (proyecto CAMEP), el promedio del nivel de mercurio en el cabello de los miembros de la comunidad nativa Tres Islas es de 6ppm (partícula por millón) cuando el límite máximo permisible es de 1ppm.

Y es que como se sabe, el consumo de pescado es la matriz alimenticia de las comunidades nativas en general. Pero lo más preocupante de esta situación es que con el tiempo la principal fuente de alimentación ha pasado a ser la fuente de envenenamiento por su exposición al mercurio a causa de las actividades de minería ilegal.

En el primer estudio, CAMEP: 2012, se llegó a la conclusión de que el 60% de los peces consumidos en Puerto Maldonado tienen niveles de mercurio superiores a los límites de referencia internacional para la salud humana.

Los “niveles de mercurio en la mayoría de especies de peces ha aumentado entre 2009 y 2012”. El “78% de adultos en Puerto Maldonado tenían los niveles de mercurio en cabello superiores a los límites de referencia internacional para la salud humana”, y las “mujeres en edad fértil tenían los niveles de mercurio más altos”.

En el segundo estudio, CAMEP: 2013, se reportó que el “76,4% de los participantes del estudio tenían concentraciones de mercurio en el cabello por encima de los límites de referencia de metil-mercurio”; que “las comunidades indígenas tenían niveles de mercurio promedio más elevados que las comunidades no indígenas”. Que “el 65,4% de niños tenían concentraciones de mercurio en cabello superiores de los límites de referencia”. Y que los “niños en comunidades indígenas tenían los niveles de mercurio más elevados que los de comunidades no indígenas".

 

 

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Estudios de la Universidad de Stanford (proyecto CAMEP), señala que el promedio del nivel de mercurio en cabello de nativos de Tres Islas es de 6ppm (partícula por millón) cuando el límite máximo permisible es de 1ppm. Fuente: Universidad de Stanford

 

 

Epílogo no final

 

Entonces, el TC dio un fallo histórico para una pequeña comunidad selvática que serviría de modelo para todas las comunidades y pueblos indígenas del Perú. Siempre que por lo menos esa primera sentencia se cumpliera. Cosa que no ocurrió y que suscitó que Tres Islas exigiera, vía una apelación llamada “por salto”, que el TC se encargara de hacer cumplir su propio fallo a las autoridades locales. Y a esperar otra vez.

Tres semanas después del plantón afuera del Tribunal Constitucional, el TC publicó el 29 de mayo la resolución del recurso de "apelación por salto". El resultado, sin embargo, deja sentimientos encontrados. Si bien el Pleno del TC, en votación unánime, ha declarado fundado el recurso de apelación por salto, solo lo ha hecho en la parte relacionada a las pérdidas materiales directas. El Tribunal ha ordenado medidas concretas para garantizar el cumplimiento de su anterior fallo, como: que se restituyan las instalaciones que protegen el acceso a las tierras de la comunidad, es decir, la caseta y tranquera; así como el pago de costos y costas por parte de los demandados. También ha exhortado a que se archiven las investigaciones penales contra los nativos y que se fundamentan en la vulneración de los derechos que el Tribunal ya ha señalado que no se vulneraron. Finalmente, el Tribunal, en esta decisión, ha atendido al pedido de la demandante de que se difunda el contenido de la sentencia que declaró fundada su demanda dado que el caso Tres Islas, según el comunicado del TC, “es un caso emblemático que recoge criterios que este Tribunal considera deben estar al alcance de la opinión pública, para así asegurar una mejor protección de los derechos fundamentales en nuestro país".

El problema más serio y del que el TC ha sacado cuerpo, es el de la situación grave de salud en la que se encuentran los miembros de la comunidad. Habiendo evidencia científica sobre las afectaciones a la salud y al medio ambiente, el TC debió pronunciarse acerca de la vida de los miembros de la comunidad Tres Islas. El tribunal ha elegido no hacerlo argumentando que la naturaleza del proceso de amparo no da para discutir, reparar e indemnizar estas afectaciones. Sin embargo, lo que no dice es que el proceso de amparo es una acción de garantía constitucional dirigido a “reponer las cosas al estado anterior a la vulneración”. Extrañas paradojas del derecho que aún quedan por resolver.

 

 

Mercurio de minería informal está envenenando a peruanos y lo que comen: Entrevista de Sophimania al Dr. de Stanford que condujo una investigación científica entre el 2009 y el 2012.

 

 

FUENTES: Enfoque DerechoTribunal ConstitucionalTribunal Constitucional


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