¡Atención conservadores! Promoción de la abstinencia no logra disminuir índices de VIH

Sociología y Antropología

Por Sophimania Redacción
3 de Mayo de 2016 a las 14:54
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¡Atención conservadores! Promoción de la abstinencia no logra disminuir índices de VIH
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Desde 2004 en África existe un plan para frenar el avance del VIH instaurado por el gobierno conservador de George Bush. Un tercio de los fondos debía ir por ley a programas que promovieran la abstinencia sexual y la fidelidad. Ahora, 12 años después y luego de gastar más de 1.200 millones de euros, estos programas “de moralidad ni han cambiado las conductas sexuales ni frenado la expansión del sida como sí han hecho los preservativos o el abaratamiento de los retrovirales”, cuenta Miguel Ángel Criado para El País. El estudio se publicó en Health Affairs.

Este plan llamado PEPFAR se ha extendido a 65 países y busca luchar contra la enfermedad formando personal sanitario y facilitar el acceso a las pruebas de diagnóstico o medicamentos. Pero una buena parte del dinero va a programas educativos. Su éxito es innegable: se le ha dado tratamiento a una siete millones de personas, pero su política de educar en la abstinencia y esperar hasta el matrimonio no ha dado resultados.

En mensajes como estos, PEPFAR llegó a gastar unos 225 millones de euros en 2008. Tras la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, la parte moralizante del programa cambió, pero un  grupo de investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Stanford (EE UU) ha analizado el impacto real de estos programas. "En conjunto, no hemos podido detectar ningún beneficio de este programa para la población", dice el investigador de Stanford y coautor de la investigación, Nathan Lo. "No detectamos efecto alguno de los programas financiados por PEPFAR sobre el número de parejas sexuales o sobre la edad de inicio de relaciones sexuales. Tampoco lo encontramos sobre la proporción de embarazos entre adolescentes".

Controlaron además una serie de datos que podrían afectar a los indicadores, como la población, el producto interior bruto, el porcentaje población rural, la educación o la prevalencia del VIH. Los investigadores se enfocaron en las conductas sexuales de riesgo recogidas en el argumentario conservador: el grado de promiscuidad, medido como el número de parejas sexuales en los últimos 12 meses, la edad a la que se mantuvo la primera relación o la ratio de embarazos juveniles. Pero, estas campañas morales no han reducido el número de parejas sexuales, los embarazos juveniles o retrasado la edad de la primera relación

"Cambiar la conducta sexual no una tarea sencilla", recuerda Eran Bendavid, coautor del estudio. "Se trata de decisiones muy personales. Cuando los individuos deciden sobre el sexo, raramente piensan en los anuncios que hayan podido ver o en el que llegó al pueblo a decirles que deben esperar hasta estar casados. Los cambios en la conducta son algo más complicados que eso", añade. Lo que sí encontraron fue una relación entre la reducción de conductas sexuales de riesgo y los mayores ingresos y el acceso a educación.

 

FUENTE: El País


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