Comer carne con herramientas modificó el rostro de los primeros seres humanos

Sociología y Antropología

Por Sophimania Redacción
10 de Marzo de 2016 a las 12:53
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Comer carne con herramientas modificó el rostro de los primeros seres humanos

Australopitecus Vs. Homo erectus. Crédito: EM

 

Los primeros representantes del género Homo empezaron a consumir carne hace alrededor de 2,6 millones de años en África, lo que fue importante para el desarrollo de la agricultura y la posterior evolución de las herramientas y técnicas de cocina. Estos cambios pudieron tener un efecto sobre la morfología de la boca, la cara y la dentición de los primeros Homo, explica el periodista Miguel G. Corral, para El Mundo.

Cuando los humanos empezaron a desarrollar cerebros y cuerpos más grandes, empezaron a necesitar mayor energía y eso hizo cambiar el tipo de comida y la ingesta calórica. “Pero paradójicamente, mientras se estaba produciendo ese cambio hacia individuos de mayor tamaño y con cerebros más grandes, la dentición de esos primeros humanos se hacía cada vez más pequeña, sus músculos mandibulares más débiles y la mandíbulas y gargantas más afiladas y estrechas que las que tenían sus ancestros de géneros como Australopitecus”, explica el periodista.

Una investigación publicada en Nature, revela que el consumo de carne y el uso de herramientas podría haber sido lo que ayudó a desarrollar mandíbulas y dientes de menor tamaño. Esto, a su vez, podría haber influenciado otras funciones como la capacidad para hablar, la termorregulación o incluso cambios en el tamaño y la forma del cerebro, según se lee en el estudio.

Los autores de la Universidad de Harvard (EEUU), intentaron reproducir los cambios que produjo el masticado, generando un experimento. Consistió en dar de comer carne cruda y otros alimentos vegetales ricos en almidón consumidos en el Paleolítico a 34 individuos para poder analizar la fuerza y el tiempo que les tomaba masticar cada alimento antes de ser triturados y tragados.

En sus resultados encontraron que consumir una dieta compuesta un tercio por carne que necesita ser machacada con ayuda de herramientas líticas (piedra - cubiertos) podría haber reducido en un 17% el tiempo de masticado y en un 26% la fuerza requerida para procesar y poder tragar esa comida.

Es distinto a la dentadura de un carnívoro, que requiere de molares afilados y dientes que pueden cortar y masticar la carne cruda, explica Katherine Zink, del Departamento de Biología Evolutiva Humana de Harvard y coautora del trabajo. En cambio, con las muelas romas que desarrollaron los humanos, podían comer dietas más variadas.

 

 

FUENTE: El Mundo


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