Internet y Redes sociales en el Perú: Una alucinación consensual [Entrevista a Nelson Manrique 2]

Sociología y Antropología

Por Sophimania Redacción
17 de Octubre de 2016 a las 11:25
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Internet y Redes sociales en el Perú: Una alucinación consensual [Entrevista a Nelson Manrique 2]
Portada de "Una alucinación consensual: redes sociales, cultura y socialización en internet" (PUCP, 2016). Imagen: Fondo Editorial PUCP.

Parte 2 de la entrevista a Nelson Manrique sobre "Una alucinación consensual: redes sociales, cultura y socialización en internet"


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LEM]: Haciendo un poco de historia del caso peruano, ¿podría resumirnos brevemente el papel que jugó la Red Científica Peruana en la década de los noventa para la difusión del internet en el Perú?

[NM]: Bueno, internet surge en Estados Unidos como una red militar, el ARPANET. Esto dentro de la agencia de proyectos avanzados de investigación del Pentágono. Después internet es transferida a la Fundación Nacional para la Ciencia. Queda en manos del sector académico, se desarrolla en los campus universitarios y de los campus es que llega al mundo. En el Perú es a través de la sociedad civil, básicamente sectores universitarios y ONGs, que deciden agruparse para tener acceso a este nuevo recurso. De esta manera un conjunto de universidades, la PUCP, la Cayetano Heredia, la Pacífico, y un conjunto de instituciones como el IEP y DESCO, entre otras, deciden fundar la Red Científica Peruana. Originalmente es un proyecto interinstitucional. Hay muchas anécdotas de esa etapa, la red de la PUCP se gestiona a partir de los insumos tecnológicos que cabían en las maletas de gente que iba y venía, aprovechando los viajes de profesores, amigos, contactos. Había mucha mística, había mucho ingenio para armar las redes.

Originalmente internet estaba confinada a las universidades. Posteriormente, se decide abrir este insumo a un espacio social más amplio y es la Red Científica Peruana la que entrega la primera cabina de internet, que funcionó en el auditorio municipal de Miraflores. Había unas cuantas computadoras y la gente que sabía de esto podía conectarse a internet. También hubo otros esquemas. Se trajo un modelo que existía en otros países que es el de los denominados cafés-internet. Como sucedía en Buenos Aires, en París, en Londres. Me refiero a cafés convencionales a los que les ponían computadoras con conexión a internet. Uno podía pedir un café y tener media hora de internet pagando una cantidad determinada. Sin embargo, aquí la propuesta no pega por la crisis económica heredada del primer gobierno de Alan García, lo que reducía la capacidad de consumo. Tampoco tenemos una gran tradición de café. La tradición del café, de ir a un café, es limitada en comparación con otros países, como sucede en Argentina. Es la vida del café, del “boliche”. Pero lo que aquí va a pegar es el modelo de la cabina de internet porque es muy económico y ahí entra en juego el factor político.

Estamos a mediados de los noventa y es el proceso de ajustes económicos, la reforma neoliberal impulsada por el gobierno de Fujimori. Y el despido de decenas de miles de trabajadores, empleados del Estado. Se reduce drásticamente las planillas, se despide gente y en muchos casos se compra la renuncia de las personas. Mucha gente que de todas maneras iba a ser despedida opta por recibir este dinero, y entonces tenemos personas que han trabajado, que son de clase media, con un nivel de instrucción correspondiente al de un empleado público, que han estado diez, quince o veinte años trabajando en la actividad estatal y que se quedaron desempleados y que tenían que ver cómo sobrevivir. Tenían un pequeño capital, una proximidad de indemnización, en unos casos pusieron negocios, armaron bodegas, ferreterías, etc.

Pero también hay otros actores que encuentran la oportunidad de poder ganarse la vida poniendo una cabina de internet. Algunos tienen un espacio de la casa disponible, un garaje desocupado, se compran cuatro, cinco, seis computadores de segunda mano, se consiguen acceso a internet, se conectan todas las computadoras. Listo. En muchos casos contratan a estudiantes de informática, gente que entró a trabajar como administradores de las cabinas. Entonces, paradójicamente, se formó un círculo virtuoso entre la necesidad de ganarse la vida de los sectores de la clase media desempleados y la oportunidad de dar acceso a internet por un precio accesible a gente que iba a las cabinas. Son estos procesos los que van a permitir que el Perú esté entre los cuatro países más conectados de América Latina, lo cual es una paradoja sorprendente porque era el país que estaba en peor situación económica, la hiperinflación, el terrorismo, el autoritarismo. Un país con poca infraestructura de comunicación, con bajos niveles en educación, y que a pesar de eso estuvo entre los países más conectado de América Latina. La explicación es que esto es producto, por un lado, de las cabinas de internet y, de otro lado, de la existencia de factores en nuestra cultura que favorecen una relación de aprendizaje e investigación con las nuevas tecnologías.

 [LEM]: En su libro sostiene que el colapso de la política de masas y la expansión del individualismo ha producido una crisis de lo político. ¿Cómo así? ¿Qué escenarios plantea esto para el Perú?

[NM]: Las crisis políticas se dan dentro de un sistema político preexistente. Pero lo que sucede actualmente es distinto. Estamos ante el cierre de una fase histórica, y esto es a nivel mundial. Los partidos modernos y la política han tenido como sujeto histórico a las masas. El contexto es la sociedad industrial de masas, el hombre masa, la formación de grandes conglomerados productivos, una empresa promedio con decenas de miles de trabajador, personas con intereses semejantes que identificaban adversarios comunes, plataformas y demandas comunes, y que dieron lugar a las masas, a los sindicatos, a los gremios, a la organización, a la política de masas, al socialismo, etc.

Todo esto es parte compleja de la sociedad industrial de masas, pero… ¿qué pasa en la transición al capitalismo informacional? Los procesos productivos cambian. Ya no encontramos una fábrica con mil o dos mil trabajadores. El modelo de la empresa eficiente actualmente es la pequeña y mediana empresa, pequeñas empresas con veinte o cincuenta trabajadores, articuladas en red como grandes racimos. Lo que estoy diciendo es que junto con la crisis de la sociedad industrial vino la crisis de las masas como tales y con la crisis de las masas entra en crisis la política de masas.

En Europa, por ejemplo, el partido comunista de Italia, o el francés, tenían una composición obrera muy clara, un 25% aproximadamente. Pero todo esto entra en crisis irreversible cuando se da el proceso de desmasificación. En este momento lo que tenemos es que la mayoría de barrios obreros de París están abandonados, la gente está desempleada y la gente que vive en esos barrios antiguos vota por la ultra-derecha, o por el partido proto-fascista, el Frente Nacional. Desaparecieron las masas y con ello desapareció la política de masas. Y entonces hubo un desequilibrio gravísimo porque la llamada burguesía pudo reactualizar con mucha facilidad las redes del servicio y construyó redes económicas que permitieron la formación de redes financieras. Un capitalismo que funciona a tiempo real, a nivel global, que reduce drásticamente los costos de información de tal forma que si hay una crisis en China esta repercute inmediatamente en todo el mundo. Mientras tanto la lucha de trabajadores está en escala nacional y pierde fuerza global. En un capitalismo globalizado, luchar por la estabilidad laboral es luchar contra la corriente porque los capitalistas, los inversores, pueden amenazar diciendo que si no se les da lo que quieren se van a ir a otro país. ¡Y pueden hacerlo! Entonces la huelga de los trabajadores en muchos casos simplemente da para defender el trabajo individual, y ya no hay posibilidad de presionar para mayores demandas. Hoy predomina la movilidad social. Ya no funciona la política de masas, ya no funcionan los sindicatos, los partidos entran en crisis, desaparecen los grandes partidos, y lo que tenemos son maquinarias electorales que se activan para las elecciones. El partido como prolongación de la familia ya no funciona.

Hay una crisis de la política, pero necesitamos a la política porque los grandes problemas sociales no están resueltos sino en muchos casos han empeorado. ¿De qué se trata? De reinventar las formas políticas y creo que ese es el proceso que se está dando con el conjunto de movilizaciones que combinan la movilización territorial con la movilización en las redes. Estoy pensando en las movilizaciones contra la repartija, la ley pulpín, y las recientes movilizaciones electorales. Creo que los resultados de las últimas elecciones presidenciales son incompresibles sin las redes sociales. ¿Por qué? Porque actualmente hay un control de los medios de comunicación, somos un país donde un conglomerado mediático controla las cuatro quintas parte de la prensa escrita, lo cual aparentemente aseguraba el triunfo de la derecha. Pero el susto lo dio el Frente Amplio, Verónika Mendoza. Y esto se debe en parte a la fuerza de las redes sociales.

Al mismo tiempo, y esa es una cuestión que subrayo en el libro, las redes de por sí no cambian el mundo. Si un evento solo tiene impacto en internet eso no tiene grandes implicaciones políticas, las cosas cambian cuando se construye una interacción entre la movilización concreta y el trabajo con las redes sociales. Y todo esto está reinventando la política, está construyendo nuevas formas de hacer política.

[LEM]: Aborda en su libro el tema de la discriminación y el racismo. ¿Cómo se despliega la discriminación social en las redes y medios sociales del Perú? ¿Cuál es el lugar que ocupa la categoría de los "amixer" en su investigación?

[NM]: Hay una vinculación muy fuerte en el caso peruano entre el racismo antiindígena que se despliega y la migración. Digamos que hasta mediados del siglo XX había una situación de relativa separación entre la sierra y la costa, la sierra estaba cerrada sobre de su propio espacio, la costa en el suyo. Pero con la crisis agraria de mitad del siglo XX todo cambia. Bajo el proceso de modernización capitalista se produce una enorme migración del campo a la ciudad. Las grandes ciudades como Lima se andinizan, millones de pobladores caracterizados como indígenas en sus lugares de origen migran a la ciudad y se convierten en “cholos”. Y esto da lugar a toda una reacción que tiene una expresión racista. Y en este punto creo que es importante ver qué ha pasado con las tres generaciones de la migración que ya llevan más de cincuenta años en Lima.

La primera generación era gente que venía de sus provincias, que reproducían la cultura de su terruño a través de los clubes provinciales, departamentales, que se reunían en los coliseos para recrear su música, en los coliseos actuaban músicos folclóricos y los migrantes y sus familias iban para socializar, para divertirse, para mantener vínculos con su tierra. Y sus medios de expresión era la música, el huayno, el pasacalle, la chuscada, etc. En cambio, la segunda generación, la de los hijos de emigrantes, ya no tienen el referente del agro, de la vida natural, del contacto con la naturaleza, ya no tiene mucho sentido las metáforas relativas al río, al árbol, a la vida campestre, campesina. Estos son jóvenes migrantes de segunda generación que van a crear su propio género musical, la chicha, que es la que puede expresar sus vivencias. El desempleo, la búsqueda de progreso, las penas amorosas, etc., el asentamiento en la ciudad, todo esto va a verse reflejado en la música chicha. Y el espacio de socialización de esto van a ser los denominados “chichodromos”, zonas del centro de Lima, estoy pensando en el Paseo Colón, que se convierten en locales para fiestas chichas los fines de semana, canchones convertidos en espacios de baile, zonas de la carretera central, entre otros lugares. Entonces había una discriminación muy grande contra ellos y todo lo que los involucra. Son discriminados y segregados, son vistos como peligrosos. Hay una segregación espacial. Hay gente que no ha ido nunca a lugares como estos. Y viceversa. Hay gente del Porvenir o del Cerro San Cosme que nunca ha estado en las Casuarinas o en Miraflores. Hay una segregación espacial.

La tercera generación, los nietos de los migrantes originales, ya no escuchan chicha sino reggaetón. A diferencia de las dos generaciones anteriores su espacio de socialización no solo es físico sino también virtual. Se articulan no es los chichódromos o en los coliseos, sino en las redes sociales. Y esto va a provocar un choque con los sectores sociales que se sienten dueños de la ciudad y del país. Primero se expresa con el choque entre HI5 y Facebook. HI5 es una red social que permite el despliegue de una estética cargada de colores chillones, chirriantes, muy compatible con la cultura chicha. Una red menos compatible con las representaciones de los sectores más occidentalizados y cosmopolitas. Y esto cambia cuando aparece el Facebook. Y cuando los jóvenes “mestizos” empiezan a llegar los sectores prestigiosos los reciben de una manera muy violenta. Existe una cantidad de páginas bajo el nombre de “fuera amixer de Facebook”, “amixer váyanse a HI5”, etc. Y lo que uno siente es que hay el intento de privatizar el espacio público, en este caso el virtual, y el intento de construir una segregación en el espacio virtual. Es decir, la discriminación transformada en una separación de espacios físicos. Se segrega a través de guetos, se segrega cercando los espacios públicos, cercando las playas, los barrios, poniendo guachimanes, puertas, candados, controles. Pero segregar a esta última generación, la tercera, es imposible porque las redes sociales son abiertas, basta que yo tenga un sol para contratar una hora de cabinas de internet para poder acceder a Facebook. Por lo tanto, no funciona la ilusión de algunos sectores acomodados y discrimadores de excluir a un grupo social menos privilegiado. Y es allí donde va a surgir este racismo profundamente agresivo que caracteriza a este grupo social como “amixer”. Que rechaza su estética, su manera de relacionarse, y que no se limita a rechazarlos, sino que hay cuentas de muchachos de sectores medios que se meten a las páginas de los denominados “amixer” para bajarse fotos, burlarse de ellos y denigrarlos públicamente.

Entonces vuelvo sobre un tema que había planteado anteriormente. ¿Por qué la violencia verbal de ese racismo tan agresivo, con tanta violencia simbólica? Mi posición es la siguiente. Ante la imposibilidad de segregación física, se vuelve necesario extremar las barreras simbólicas que separan a los grupos sociales. La descalificación del otro en las redes es una manera de construir una identidad por oposición a los otros, los “amixer”, que son vistos como invasores. Sin embargo, como el espacio virtual en principio es de libre acceso, estamos ante una segregación fracasada.

Para ir a la primera parte de la entrevista, haz click aquí.


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