James Clerk Maxwell: El “Einstein” olvidado de Escocia

Sociología y Antropología

Por Sophimania Redacción
11 de Mayo de 2015 a las 12:25
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James Clerk Maxwell: El “Einstein” olvidado de Escocia

James Clerk Maxwell fue un científico desconocido, a pesar de que su pionero trabajo sobre la naturaleza de la luz cruzó fronteras del conocimiento que hicieron posibles tecnologías de las que dependemos en la actualidad, desde teléfonos celulares y wifi hasta escáneres y hornos microondas, sin olvidar el radio y la televisión. Además, su fascinación por el color resultó en la creación de la primera foto a color de la historia.

Su historia empezó en Escocia en el siglo XIX, más precisamente en Edimburgo, donde nació en 1831. Ese afán por saber y un talento especial para resolver complicados acertijos hizo que empezara a sorprender a sus contemporáneos desde que era joven, como señala Howie Firth, un científico que conoce muy bien la vida de Maxwell.

Cuando terminó la escuela fue a la universidad, donde su padre quería que estudiara Derecho, pues en esa época la ciencia no era considerada como una profesión. La ciencia en esa época estaba muy influida por la obra de Isaac Newton, quien un siglo y medio antes había formulado sus tres leyes de movimiento y una teoría unificada de la gravedad, que explicaba tanto lo que sucedía en la Tierra como en los cielos.

 

 

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Los anillos de Saturno. Foto: BBC

 

 

"Se sabía que Saturno tenía anillos y que eran muy delgados, pero no se sabía de qué estaban hechos", cuenta Martin Hendry, de la Universidad de Glasgow. Sin una nave espacial que pudiera ir a ver, las posibilidades de saberlo eran casi nulas. Pero se abrió una competencia para revelar el misterio y Maxwell decidió intentarlo.

"Lo que hizo fue tratar de entenderlo matemáticamente: si los anillos fueran sólidos, ¿podrían existir o los destruiría la fuerza de la gravedad? Así pudo demostrar que lo último era verdad, que la gravedad no permitiría que un cuerpo tan delgado orbitara Saturno... se partiría. Su cálculo dejó a todo el mundo impresionado.

Hoy en día, estamos seguros de que su respuesta fue la correcta gracias al viaje de la nave espacial Voyager, que sobrevoló Saturno. Y lo más impresionante es que las imágenes que confirmaron que lo que Maxwell había dicho hace tanto era cierto solo pudieron llegar a la Tierra gracias a su descubrimiento más trascendental: las ondas electromagnéticas.

En la actualidad, estamos acostumbrados a la idea de que haya campos, o campos de fuerza, gracias a historias de ciencia ficción, pero en el siglo XIX era un concepto totalmente radical. El magnetismo y la electricidad eran grandes desconocidos. En Londres, otro científico, Michael Faraday, estaba haciendo todos los experimentos posibles para explorarlos. Lo que Faraday estaba diciendo era que lo que parecía como un espacio vacío, pero que tenía algo adentro.

 

 

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Foto: BBC

 

 

Así, entendió que el magnetismo y la electricidad tenían que estar conectados de alguna manera, pues descubrió que se alteraban mutuamente y que cuando se les unía, los dos campos se combinaban y vibraban con energía. Esa vibración creaba ondas, a las que llamó electromagnéticas, que se propagaban en el espacio como al tirar una piedra al agua.

Maxwell redujo toda la información a unas pocas líneas matemáticas que mostraban cómo la electricidad y el magnetismo estaban conectados, y que los dos juntos (electromagnetismo) podían crear diferentes tipos de ondas que iban a la misma velocidad, la velocidad de la luz.

"Tomó casi 15 años antes de que alguien pudiera mostrar que ese concepto matemático era algo físico que se podía medir y producir en un laboratorio", dice Claire Quigley, tecnóloga del Centro de Ciencia de Glasgow.

 

 

FUENTE: BBC


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