Ni Una Menos: ¿Qué es la violencia de género?

Sociología y Antropología

Por Alexandra Hernandez Muro
12 de Agosto de 2016 a las 17:52
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Ni Una Menos: ¿Qué es la violencia de género?
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Mañana 13 de agosto es la movilización #NiUnaMenos Perú organizada por colectivos feministas y público en general que buscan prevenir y sancionar todo acto de violencia contra la mujer  y en última instancia promover la igualdad de género. 

Por este motivo han estado circulando cifras y datos sobre la violencia de género en el Perú. Sin embargo, es importante volver la mirada hacia lo básico, hacia el origen de todo. El ámbito de la Ciencia no es ajeno a inequidad y discriminación por género.

 Desde Sophimania nos sumamos a esta importante campaña cuyo objetivo es erradicar la violencia contra la mujer.

Estadísticas que no mienten 

Según el Ministerio de la Mujer en el Perú siete de cada diez mujeres ha sufrido violencia de algún tipo: física, verbal o psicológica. Solo en los primeros seis meses de este año los Centros de Emergencia Mujer han recibido 1700 denuncias de violencia sexual. Y cada día, nueve mujeres son atacadas con alguna forma de violencia. Si bien hay data y estadísticas contundentes como los datos oficiales del INEI sobre violencia de género, es importante recordar que la mayoría de casos jamás llega a ser denunciados. Alrededor de un 70% de la smujeres agredidas no se atreve a denunciar. Lo que configura un subregistro enorme de esta problemática. 

La violencia y la discriminación por género son acciones que limitan a la mujer, la ponen en situación de peligro o en desigualdad de oportunidades en comparación con los hombres. Pero en este grupo no solo debe considerarse a las mujeres que nacieron con útero y ovarios, sino también a aquellas mujeres transgénero y a mujeres con orientaciones sexuales diferentes a la heterosexual. 

El rechazo de una parte importante de la sociedad a la homosexualidad y bisexualidad descansa en parte en la  configuración del pensamiento machista que intenta posicionar la idea de que una mujer debe ser heterosexual porque así se perpetúa la jerarquía del macho alfa sobre la mujer sumisa. Los casos de las llamadas “violaciones correctivas” son un ejemplo de esa violencia y discriminación, tal como lo mostró este artículo de investigación premiado de la BBC. La homofobia a las mujeres LGB son actos violentos y discriminatorios que limitan la expresión de su sexualidad. 

Por su parte, las mujeres transgénero son las que reciben la mayor violencia. No hay datos oficiales, sin embargo se estima que el 80 % de las mujeres trans vive solo hasta los 35 años, ya se aporque son asesinadas o porque cometen suicidio por motivo de género, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

Y aunque se piensa que estamos en un mundo más equitativo, aún 155 países tienen leyes que limitan las oportunidades de las mujeres: De los 173 países estudiados en el informe Women, Business and the Law 2016: Getting to Equal, 32 requieren que las mujeres obtengan permiso de sus maridos para solicitar un pasaporte y 22 no permiten a las madres casadas conferir la ciudadanía a sus hijos. Además, 30 estados tienen leyes que designan como cabeza del hogar a los hombres; mientras que las mujeres están legalmente obligadas a obedecer a sus maridos en 19 países. 

Es por eso que los pedidos ocasionales de una fecha que celebre el día del hombre no tiene sentido, ya que la violencia hacia los hombres no se da por su género, sino por otro tipo de problemas, como la delincuencia y otros factores. 

Consecuencias de la violencia de género 

Las consecuencias de la violencia de género son múltiples y las secuelas duraderas. La depresión y la ansiedad son de los primeros síntomas, pero si a esto le sumamos vivir en constante estrés, especialmente cuando la víctima convive con el victimario y tiene una relación de dependencia, puede conforman un cuadro del que muchas veces es imposible salir. 

Es sabido que en muchos estudios las mujeres reportan sentir depresión y ansiedad, más que los hombres. Cabe la pregunta de si acaso ser mujer es más difícil que ser hombre o si las mujeres tienen mayor facilidad para expresar estos síntomas que ellos, ¿o es acaso por la forma en que se nos socializa? En el pasado se creía que existían factores biológicos que predisponían a las mujeres a ser más inestables emocionalmente, pero ahora sabemos que mucho tiene que ver la socialización y el contexto en el que vivimos. Los hombres también sufren ansiedad y depresión, solo que no suelen expresarlas abiertamente (otra consecuencia del machismo). 

Muchas personas cuestionan a las víctimas porque no son capaces de romper la relación de violencia o denunciar, pero tenemos que entender que para muchas personas que viven mucho tiempo situaciones de violencia, eso es lo único que conocen y la forma en que han aprendido a socializar. Y es que si desde pequeñas se les enseña erradamente que el amor es celos y control y “qué no importa si te tratan mal porque al final viene a casa a dormir contigo”, esas ideas se quedan en su cabeza como esquemas fijos y son los que la hacen actuar eventualmente en su vida diaria. 

Además, no olvidemos la terrible situación de pobreza en la que muchas mujeres viven en países como el Perú, donde sacrifican su bienestar físico y psicológico por tener algo que comer o poder mantener a sus hijos. Lo peor que se puede hacer en estos casos es cuestionar o criticar a una víctima. Lo ideal es entender el contexto, darle contención y tratar de ser conscientes de toda la estructura que rodea la violencia. 

¿Qué estamos haciendo?

Pero felizmente no es una lucha perdida y muchas cosas empiezan a cambiar a partir de un lento pero necesario cambio social. Este año, por ejemplo, los investigadores Nancy Palomino y Miguel Ramos, ganaron un financiamiento del Banco Mundial para desarrollar el proyecto de investigación “Masculinidades y prevención de la violencia sexual”, en el que buscan comprender este problema social para poder proponer acciones de solución y prevención de la violencia machista. 

Además, desde antes de las elecciones presidenciales en el Perú, un grupo de científicos peruanos se organizó para comprometer a las fuerzas políticas a luchar contra la desigualdad de género y el sexismo en todos los ámbitos, incluso en el campo de la Ciencia; además de incluir la diversidad en todas sus formas. Las figuras líderes en ciencia en nuestro país se están pronunciando fuertemente sobre el tema, debido a la urgencia de atacar la violencia en todas sus formas, incluso en el ambiente laboral y en las oportunidades desiguales que tienen hombres y mujeres de manera histórica.

En otras partes del mundo se están realizando incluso aplicaciones para prevenir la violencia: una investigadora australiana ha comenzado el diseño de una aplicación dirigida a adolescentes entre 10 y 15 años de edad. La aplicación ayudará a fomentar una adecuada comunicación de los chicos hacia las chicas, de manera que se evite el machismo; además, los asesorará sobre cómo ayudar a sus amigos y mantener relaciones de respeto; pero también tiene un importante trasfondo: poner fin a la violencia doméstica.

La violencia de género es inherente a la historia del ser humano. Existe como forma de control económico y político y por mucho tiempo la misma ciencia había respaldado la noción de que las mujeres no podían tomar decisiones, no tenían el mismo nivel intelectual que los hombres o incluso de que eran esclavas de sus procesos hormonales, limitándolas al plano doméstico. Esa misma ciencia se ha encargado de desmitificar los procesos del cuerpo y entender que la presión social que existe sobre los géneros nos lleva a actuar y ser percibidos de distinta manera.

¿La gran solución? Hay muchas medidas correctivas en el ámbito público y privado que ejecutar. Pero en todas ellas confluyen en una palabra: Educación.

Nos vemos en la marcha. 


*Alexandra Hernández Muro es psicóloga con una maestría en neuropsicología en la Universidad Peruana Cayetano Heredia y, además, es feminista y activista LGBTI. 


#violencia #genero #feminismo
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