Perú: Tribunal Constitucional reconoce identidades trans, pero ¿qué es la identidad de género?

Sociología y Antropología

Por Alexandra Hernandez Muro
9 de Noviembre de 2016 a las 15:00
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Perú: Tribunal Constitucional reconoce identidades trans, pero ¿qué es la identidad de género?
Foto: Sin Etiquetas

En el Perú, el Tribunal Constitucional acaba de emitir una sentencia a favor del reconocimiento de las identidades trans, variando su postura anterior que indicaba que el sexo solo podía ser determinado por las características biológicas y que la no identificación con el sexo asignado al nacer constituye una patología.

Gracias a esto, las personas trans podrán ejercer su derecho a la identidad. La sentencia, de fecha 21 de octubre de 2016, señala que “la realidad biológica […] no debe ser el único elemento determinante para la asignación del sexo, pues este, al ser también una construcción, debe comprenderse dentro de las realidades sociales, culturales e interpersonales que la propia persona experimenta durante su existencia. Por ende, el sexo no debe siempre ser determinado en función de la genitalidad, pues se estaría cayendo así en un determinismo biológico, que reduciría la naturaleza humana a una mera existencia física, y ello obviaría que el humano es un ser también psíquico y social”.

Este cambio es muy importante, ya que puede ser precedente para una ley de identidad de género que permita a las personas trans identificarse en su DNI con el género y sexo con el cual se sientan identificados.

¿Qué es ser transgénero?

El transgenerismo es un tipo de construcción de la identidad de género que no está en concordancia con el sexo biológico que se nos asigna al nacer. Cuando nacemos, el médico determina nuestro sexo mediante la exploración de nuestros genitales, a partir de ahí se nos socializa según las expectativas asociadas al género hombre o al género mujer. Sin embargo, muchas personas no se sienten cómodas ni construyen un género acorde a las expectativas sociales, sino que se salen de esa “norma” impuesta por la sociedad.

Las personas que construyen un género acorde a las normas sociales se llaman cisgénero, hombres o mujeres y esto no tiene nada que ver con la orientación sexual. Muchas personas creen que una persona transgénero es “gay” porque “quiere ser del otro sexo”, sin embargo, una persona trans puede ser heterosexual, homosexual, bisexual o asexual (que no tiene atracción física y/o afectiva por otras personas). Así como una mujer cisgénero puede ser lesbiana, una mujer trans también puede serlo.

Una persona trans puede identificarse como mujer, hombre, ninguno o un poco al medio de ambos, es decir, no todas las personas trans necesariamente hacen una transición de un género al “género opuesto”. Entender esto puede ser un poco complicado, pero pasa lo mismo con las personas cisgénero: no todos los hombres son iguales ni todas las mujeres son iguales o encajan con las expectativas de género dictadas por la sociedad.

Es un error pensar que el género son dos categorías excluyentes y opuestas. El género debe ser entendido como con mapa, una escala o un continuum. La realidad es que somos mucho más diversos de lo que la sociedad nos dice y la ciencia respalda esta idea.

¿Cuál es la causa del transgenerismo?

Se han hecho muchos estudios que buscan patologizar o encontrar algo que “anda mal” con las personas trans, ya que tienen una identidad de género distinta o inusual, sin embargo, los estudios no son concluyentes.

Tampoco son concluyentes los estudios sobre género que encuentran que hay cerebros distintos en hombre y mujeres, de hecho, lo que se ha encontrado es que hay un mosaico de cerebros distintos y que no encajan con las categorías tradicionales de “hombre” y “mujer”. Por lo tanto, no hay algo intrínseco biológico que haga a estas personas identificarse con uno u otro sexo / género.

Sin embargo, las personas trans sí sufren mayor discriminación, lo que las hace más vulnerables a los problemas psicológicos, la violencia y tienen una menor esperanza de vida (una mujer trans vive en promedio solo 35 años). Todo esto producto de la sociedad, más no de un problema psicológico o biológico intrínseco a ellas. Es más, un estudio publicado en Pediatrics, encontró que los niños trans que hacen una transición social recibiendo apoyo de la familia y el entorno, tienen niveles normales de depresión y solo una elevación mínima en la ansiedad, comparado a niños cisgénero, lo que sugiere que la psicopatología no es inevitable dentro de este grupo.

Es más, en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (de la APA, versión 5) ya no existe el trastorno de identidad sexual, pero sí la disforia de género, que es la sensación de disconfort que siente una persona trans al no ser tratada como el género con el que se identifica.

Esta categoría fue agregada para que las personas trans puedan recibir tratamiento para hacer una reafirmación de su género (con el que se identifican), ya que se contempla a la transición como la única forma de tratamiento viable. Las terapias de reorientación sexual no funcionan y son catalogadas por la comunidad científica como una forma de violencia contra las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero.

La OMS está considerando lo mismo, y en la próxima edición de su Clasificación Internacional de Enfermedades (versión 11) se espera encontrar una categoría similar para identificar a las personas trans sin que su identidad de género sea una patología. 

Aún nos falta mucho para entender la naturalidad de la diversidad en las construcciones de nuestro género, sin embargo, es muy importante generar leyes que protejan a las poblaciones más vulnerables y provean un marco que asegure el respeto por sus derechos humanos. Así avanzamos.


#peru #transgenero
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