Tener crías dependientes es el precio evolutivo de nuestra inteligencia

Sociología y Antropología

Por Sophimania Redacción
24 de Mayo de 2016 a las 22:33
Compartir Twittear Compartir
Tener crías dependientes es el precio evolutivo de nuestra inteligencia
internet

Es bastante notorio que los bebés humanos son mucho más indefensos que las criaturas de otras especies. Por muchos años, las crías humanas son dependientes de sus padres, mientras que las crías de jirafa son capaces de levantarse, caminar alrededor e incluso huir de un posible depredador tan solo unas pocas horas después de nacer.

Pero, como en todo, hay una razón evolutiva para esta característica humana. Según un estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), la inteligencia de nuestra especie podría haber evolucionado en respuesta a las demandas del cuidado de los hijos.

Steven Piantadosi, uno de los autores del estudio, explica que existe un ciclo que se “autorrefuerza”. Un cerbero muy grande lleva a una prole prematura (ya que así la cabeza del niño puede caber en el canal del parto) y la descendencia muy prematura lleva a que los padres tengan que tener grandes cerebros. “Lo que muestra nuestro modelo es que esa dinámica puede resultar en una presión desbocada para padres extremadamente inteligentes e hijos extremadamente tempranos”.

Ya que los humanos tienen cerebros más grandes, su nacimiento debe ser temprano para que puedan salir del útero. Pero esto tiene un costo: los bebés nacen necesitando mucho más cuidados.  Los humanos tienen un tipo único de inteligencia. Son buenos en razonamiento social y pueden anticipar las necesidades de otros, explica Celeste Kidd, también responsable del estudio. “Y esto es especialmente útil cuando se cuida de un niño que no es capaz de hablar durante un par de años”.

Otra de las cosas que asegura la supervivencia de crías más inteligentes, es el nacimiento unitario (y no múltiple, que se da en casos raros). La mayor inteligencia requiere el parto de un único hijo con cerebro grande, algo que distingue a los mamíferos superiores.

“Nuestra teoría explica por qué los primates desarrollaron una superinteligencia, pero los dinosaurios, que se enfrentaron a muchas de las mismas presiones ambientales y tuvieron más tiempo, no lo hicieron. Los dinosaurios maduraban en huevos, así que no había vinculación entre la inteligencia y la inmadurez infantil en el nacimiento”, finaliza Kidd.

 

FUENTE: ABC


#humano #inteligencia #evolucion
Compartir Twittear Compartir