Congelar tu cuerpo para el futuro ¿Qué pone en juego la criogenización?

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Por Sophimania Redacción
25 de Noviembre de 2016 a las 12:17
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Congelar tu cuerpo para el futuro ¿Qué pone en juego la criogenización?
La crigoenización podría darle una oportunidad a las personas con enfermedades incurables. Foto: Internet

De acuerdo a su definición más simple, la criogenización es el proceso por el cual el cuerpo de una persona es enfriado con el objetivo de preservar los tejidos a temperaturas muy bajas para luego ser resucitado en el futuro. La criogenización es, en esencia, una moderna forma de momificación.

Durante mucho tiempo este tema solo se discutió entre círculos académicos y transhumanistas, pero hace poco acaba de saltar a las conversaciones públicas cuando una adolescente de 14 años ganó en una corte del Reino Unido, el derecho a ser criogenizada después de su muerte.

En una carta dirigida al juez, la niña escribió: "Creo que el ser crioconservada me da la oportunidad de ser tratada y (luego) despertada, incluso en cientos de años 'No quiero estar enterrado bajo tierra... Yo quiero vivir y vivir más, y creo que en el futuro podrían encontrar una cura para mi cáncer y despertarme".

Que una persona tan joven tenga que enfrentar la muerte es una tragedia; y es inevitable sentirse conmovido y pensar que alguien de esa edad debería, al menos, tener la oportunidad de vivir en un posible futuro. Pero, luego de un momento, hay otros puntos sobre los cuales también se debe ponderar.

El primero de ellos, según el Profesor Simon Woods, especialista en ética de la Universidad de Newcastle, es que de momento la criogenización es un procedimiento caro que solo las personas adineradas pueden costear. “Se podría decir que es simplemente una expresión de una libertad que tolera el gasto de recursos personales en caros lujos, pero muchos pueden considerar esto como inherentemente injusto y afirmar que el acceso a estos servicios debe hacerse más equitativo”, escribe Woods en un artículo para el blog The Conversation.

Sin embargo, Woods falla en hacer el paralelo con otras tecnologías, las cuales primero solo le pertenecieron a las élites y luego poco a poco fueron masificándose a medida que sus precios bajaron. Ejemplos de esto hay muchos, desde las computadoras, hasta la medicina.

Ahora, la masificación de la criogenización tendría consecuencias totalmente distintas a la masificación de, por ejemplo, lo celulares. Woods es consciente de esto y escribe lo siguiente “La población mundial se está expandiendo rápidamente. Enviar a nuestros muertos hacia el futuro sólo añadiría a eso” y como solución, el Profesor de ética propone “tal vez una condición para la resurrección futura debería ser un acuerdo para no reproducirse durante la vida actual como una compensación contra una población creciente”.

Aunque es una solución aparentemente inteligente, dista mucho de ser plausible, sobretodo en una persona muy joven ¿Para qué vivir venciendo una enfermedad, si luego no se va a poder reproducir? Lo que es más, Woods tampoco toma en cuenta que propuestas transhumanistas como la criogenización no están aisladas, sino están enmarcadas dentro de un futuro donde otras cosas serán posibles, como un mejor uso de recursos, la colonización del espacio y un mejor desarrollo tecnológico con la ayuda de la Inteligencia Artificial.

Todo esto, suena de momento a ciencia ficción (y hay algo de cierto en eso. Hace poco se descubrió que ciertos genes dañinos escondidos en el ADN se activan a los días de muerta una persona. Esto tiene consecuencias catastróficas para las personas que están siendo criogenizadas ahora mismo), pero si el lector indaga un poco más, podrá enterarse que en realidad no es tan descabellado.

La criogenización es un procedimiento que debe tener un debate ético, es cierto. Aún quedan preguntas por responder como: ¿Cuáles son las chances que un criogenizado se convierta en una pieza de museo tal y como lo son las momias para nosotros? ¿Quién supervisa a las empresas que ofrecen este servicio? ¿Existirán en 100 años? ¿Si el procedimiento llega a funcionar, qué pasaría con una adolescente sola en un mundo que no conoce, sin familia, amigos y recursos? Pero, muchas de estas respuestas ya han sido respondidas por el transhumanismo.

Finalmente, vencer a la muerte es más que un capricho del ser humano. Lo hemos buscado desde que conocemos la cultura. Las religiones prometieron la inmortalidad a través de la resurrección y la reencarnación, y ahora es la ciencia la que nos puede dar una oportunidad real.


FUENTE: THE CONVERSATION


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