La distancia virtual: Cuando interactuamos más con los aparatos que con la gente

Internet, TICs y Startups

Por Sophimania Redacción
16 de Marzo de 2015 a las 14:19
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La distancia virtual: Cuando interactuamos más con los aparatos que con la gente

La distancia virtual es, en un sentido psicológico y emocional, la separación que se acumula poco a poco, a nivel subconsciente o inconsciente, y que va distanciando a las personas cada vez que prefieren pasar más tiempo con la pantalla que interactuando entre ellos.

Esto también es un fenómeno medible y puede causar algunos efectos sorprendentes. Por ejemplo, cuando la distancia virtual es relativamente alta, las personas comienzan a sentir desconfianza por los que los rodean. Empiezan a mantener sus ideas para ellos mismo en vez de compartirlas con otras personas, lo cual es una requisito importante para afianzar aprendizajes.

Otra consecuencia inesperada: la gente se desengancha de conductas de ayuda y conuctas altruistas. La investigación sobre la distancia virtual subraya que las reglas de interacción han cambiado: cambia el modo de sentir, sobre uno mismo y sobre los otros. Pero los impactos demostrados en los adultos parecen relativamente benignos cuando se considera las consecuencias que tiene para los niños.

 

 

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Foto: IFLS

 

 

Los niños aprenden mirando a sus seres queridos de cerca, observando lo que hacen y escuchando cómo dicen las cosas. El modelo de las acciones y comportamientos de los padres tienen un impacto profundo y duradero en el desarrollo del niño.

Si gran parte de lo que el niño ve del mundo proviene de una pequeña pantalla en la que solo existe una representación superficial, ¿qué pueden imitar los niños? ¿Cuánto consiguen desarrollar si solo tienen contacto con máquinas?

La distancia virtual puede ser perjudicial cuando se trata de las relaciones humanas. Sin embargo, cuando se utiliza la tecnología como un agente para las relaciones, en algunos casos puede ser beneficioso.

El uso intencional de la tecnología puede apoyar el aprendizaje de los niños, pero cuando la tecnología se convierte ya sea un sustituto de las relaciones, el desarrollo del lenguaje en los niños puede verse enlentecido. La comunicación se convierte en la transferencia de información impersonal en lugar de compartida. Esto puede tener un impacto en el desarrollo del lenguaje para los niños, pero también puede tener efectos en otros aspectos de nuestras vidas.

 

 

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Foto: IFLS

 

 

Cuando el efecto multiplicador de las acciones e inacciones parecen ir más allá de la pantalla, la empatía y las habilidades de colaboración pueden ser difíciles de desarrollar. Por ejemplo, los niños parecen tener problemas para mirar a los ojos de otras personas y son menos capaces de mantener una conversación.

Si dos adultos se pasan la noche texteando durante la cena, son más propensos a sentirse emocionalmente desconectados. Sin embargo, pueden superarlo, porque ya no son niños. La mayoría de los adultos crecieron en una era anterior a la tecnología digital, que es tan omnipresente ahora. Este tipo de auto-conocimiento y la comprensión acerca de cómo pensamos y aprendemos se llama visión metacognitiva. Permite a los adultos optar por cambiar su comportamiento.

Los niños, por otra parte, tienen menos experiencia con el mundo. Y muchos niños que nacen en sociedades tecnológicamente avanzadas han crecido con teléfonos inteligentes, tablets y otras formas de tecnología digital prácticamente en sus manos. Si crecen con distancia virtual como la norma, es posible que no sepan que las interacciones pueden ser diferentes.

Sabiendo que la distancia virtual puede afectar a los pequeños de una manera profunda, los adultos pueden detenerse y considerar qué camino elegir. Los educadores también pueden actuar, creando planes de estudio para adaptar las tecnologías de manera más saludable.

La distancia virtual es simplemente una nueva faceta de la vida que tiene que ser adaptada para que pueda insertarse en nuestra vida de la manera más adecuada y sin generar consecuencias negativas en los hijos.

 

 

FUENTE: IFL Science


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