Los Ecoborgs: Personas poseídas por computadoras

Robótica e Inteligencia Artificial

Por Sophimania Redacción
5 de Agosto de 2015 a las 13:08
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Los Ecoborgs: Personas poseídas por computadoras

Nunca pensarías que la mente de  Sophia Ben-Achour está siendo controlada por una serie de procesadores situados a más de 320 kilómetros. Parece una típica estudiante londinense.

 

Estar poseído por una computadora no es tan desconcertante, explica ella. "Hoy es la primera vez que he pensado, eh, soy solo un cuerpo y nada más". En términos técnicos, Sophia es un "ecoborg", una persona que respira y vive y funciona como la portavoz de un robot.

 

Todo lo que dice se originó en un robot hablante por Internet. Las palabras le llegan a ella a través de una pequeña pieza en el oído. Parece una historia de ciencia ficción distópica, pero en realidad este experimento tiene un objetivo serio. Investigadores de la London School of Economics quieren entender cómo el cuerpo y la apariencia de la inteligencia artificial pueden condicionar nuestra percepción.

 

Esto es crucial para nuestro entendimiento de la Inteligencia Artificial, porque en el futuro puede ser que estemos rodeados de máquinas que sean indistinguibles de nosotros mismos, y necesitamos saber cómo reaccionar.

 

 

ecoborg 2

BBC

 

 

"La mayor parte de las veces que nos enfrentamos con la Inteligencia Artificial hoy en día es en una interface muy mecánica", dice Kevin Corti, uno de los investigadores. Su respuesta fue utilizar un cuerpo humano con una mente de robot. "Se hace de forma que la gente crea que está en realidad hablando con otra persona". Cori y su supervisor, Alex Gillespie, se inspiraron en el trabajo sobre "cyranoides", un experimento inventado por el controvertido psicólogo Stanley Milgram. Milgram es famoso por un experimento sobre la obediencia, en el que pidió a los sujetos que infringieran descargas eléctricas de cada vez más intensidad a otras personas.

 

¿Cuando hablamos con alguien, escuchamos de verdad lo que nos dicen? ¿O nuestras opiniones se forman previamente, en base solo a la apariencia de esa persona? Para averiguarlo, simuló la obra Cyrano de Bergerac, del siglo XIX.

 

De Bergerac es un buen soldado, un poeta ingenioso y un músico capacitado, pero se considera a sí mismo demasiado feo para conquistar a su hermosa prima Roxane. Por eso, se ofrece a ayudar a su bello pero tonto rival Christian para que la conquiste, diciéndole exactamente qué es lo que debe decir a Roxane para conseguirlo. Un truco similar, se dio cuenta Milgram, sería perfecto para comprobar cómo nuestros cuerpos dan forma a las percepciones de nuestra mente.

 

Así que realizó experimentos en los que un "cyranoide" recibe palabras de otra persona situada en otra habitación a través de un pequeño radiotransmisor en el oído. Milgram se sorprendió al descubrir que la mayor parte de la gente tenía conversaciones largas de 20 minutos con el cyranoide sin darse cuenta de que algo no iba bien.

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BBC

 

 

Con estos éxitos, Corti y Gillespie empezaron a pensar en otros extremos para el experimento, y entonces llegó el momento en que tuvieron la idea. "Pensamos que podíamos llevarlo más allá de forma que ya no necesitásemos a una persona para generar las palabras". El resultado fue un "ecoborg", una nueva cría de cyranoide en la que una persona transmite las palabras originadas por un programa, en lugar de una persona real.

 

En uno de los experimentos, los participantes no sabían que estaban hablando con un robot. Como hubiera predicho Milgram, tampoco se dieron cuenta incluso tras largas conversaciones. El equipo intentó luego replicar el clásico "Test de Turing" de inteligencia artificial. Así que en otro intento, se les dijo a los participantes que podrían o no estar hablando con un robot, y tenían que averiguar cuál de ellos era. Sorprendentemente, en esta situación el robot hablante no tenía más posibilidades de pasar el Test de Turing que si hubiesen estado hablando con una pantalla.

 

Es una especie de paradoja: sin saber que podríamos estar hablando con un robot, simplemente asumimos que nuestro interlocutor simplemente forma parte de una extraña parte del espectro de comportamiento humano. Cuanto más realistas son las réplicas computarizadas de humanos, más extrañas parecen, un fenómeno que se ve en algunas películas de animación. Si añades capacidad de conversación, se vuelve aún más raro. "A medida que la inteligencia artificial se acerca más a lo humano, no es solo inquietante, es también incómodo", dice.

 

Superar este problema será crucial si la Inteligencia Artificial pasa a ser parte de nuestras vidas, por eso Corti y Gillespie quieren continuar con sus experimentos con los ecoborg. En su esencia, estos experimentos pueden incluso cuestionar qué significa estar vivo. Consideremos que haya un robot que se parezca a Sophia el ecoborg, pero sin esa conversación poco natural. Porque si una máquina puede copiar nuestras dimensiones físicas y nuestro comportamiento, ¿por qué no llamaríamos a eso humano?

 

 

FUENTE: BBC


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