Infodemia: la desinformación tiene víctimas mortales que ya se cuentan por cientos

Medicina, Salud y Alimentos

Por Victor Roman
18 de Agosto de 2020 a las 19:32
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Infodemia: la desinformación tiene víctimas mortales que ya se cuentan por cientos
El dióxido de cloro, anteriormente llamado CDS o MMS, ha sido el bulo más esparcido en las últimas semanas / Pixabay

Además del nuevo coronavirus, existe otro virus saltando de persona en persona y causando igual destrucción: la desinformación. Según una investigación publicada en la revista  The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, en la actualidad existe un exceso de información sobre la pandemia que ya ha causado la muerte de hasta 800 personas.

El fenómeno que los investigadores señalan tiene un nombre: “Infodemia”. El término viene de la fusión de las palabras “información” y “pandemia”. La infodemia es la sobreabundancia de información sobre un tema en concreto y en este caso, se refiere al exceso de información sobre el COVID-19. El problema es que, en esta ocasión, la mayor parte de la información es falsa y en muchos casos dañina.

El estudio, llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores de enfermedades infecciosas, identificó más de 2300 informes de rumores y teorías de conspiración, comunicados en redes sociales en 25 idiomas de 87 países diferentes. Según el estudio, gran parte de esa información fue perjudicial, aun cuando fue bienintencionada, y en muchos casos, incluso provocó lesiones y muertes.

Los bulos más extendidos

El estudio encontró que las afirmaciones falsas estaban relacionadas con la enfermedad, su transmisión y mortalidad (24%), medidas de control (21%), tratamiento y curación (19%), causas, incluido el origen (15%), violencia (1%) y otros (20%). De los 2.276 informes para los que se disponía de calificaciones de texto, 1.856 afirmaciones fueron falsos (82%).

En nuestra región las noticias falsas más extendidas han sido la creencia de que la enfermedad se transmitía por las antenas de los celulares, en especial las de 5G. Esta información falsa llevó a que personas quemaran antenas incluso en zonas donde aún no había llegado esa tecnología.

Otra fake news que ha comenzado a tomar fuerza en las últimas semanas ha sido la creencia de que consumir dióxido de cloro, un tipo de lejía industrial, puede tratar o prevenir el COVID-19. Lamentablemente, este rumor infundado sí ha causado estragos en la sociedad. Según el medio regional de Arequipa, El Buho, el 30% de los pacientes hospitalizados había consumido la supuesta sustancia milagrosa.

Un caso aún más trágico aconteció en Argentina, en donde fallecieron dos personas: un adulto en la provincia de Jujuy y luego un niño de solo 5 años. Según informaron los medios argentinos, los padres del menor le habían suministrado dióxido de cloro a pesar que el niño ni siquiera tenía la enfermedad. El menor murió debido a una falla multiorgánica.

Cabe resaltar que las autoridades sanitarias de todo el mundo desaconsejan fuertemente utilizar este blanqueador industrial para consumo humano. No solo porque no existe evidencia de que tenga propiedades medicinales, sino porque también puede ser potencialmente perjudicial.

Teorías de conspiración

Sin embargo, la infodemia no solo esparce falsos tratamientos, sino que también desinforma sobre el origen de la enfermedad. El bulo más extendido, y que es mencionado también en el estudio, es que la Fundación Bill y Melinda Gates se ha confabulado con la OMS para crear el SARS-Cov2 (el nombre del coronavirus de Wuhan). Según reza la delirante afirmación, ambas organizaciones buscarían implantar un chip en las personas para poder controlarlas. ¿Cómo se haría tal cosa? Con la ayuda de las antenas 5G.

Otras de las más conocidas teorías de la conspiración, afortunadamente ya caída en el olvido, es que en realidad el COVID-19 no existe. Todo se trata de una “Plandemia”, una pandemia inventada para, nuevamente, buscar controlarnos. El bulo se popularizó gracias a un pseudo-documental que apareció en YouTube en mayo de este año.

Las noticias falsas no son un fenómeno reciente. De hecho, desde esta plataforma hemos venido denunciándolas desde hace años. Sin embargo, la presencia cada vez mayor de las redes sociales y, sobre todo, el estrés extremo causado por la pandemia, hace que este pernicioso fenómeno se multiplique.

Finalmente, la mejor herramienta para evitar caer en esta infodemia es tener un sano escepticismo, saber qué fuentes son confiables y pensar dos veces antes de compartir una publicación en Facebook o una cadena de WhatsApp. Podríamos estar haciendo más daño que bien. 

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Este tema y otros más fueron mencionados en el programa de YouTube de noticias semanales científicas #SintesisPodcast. El programa está conducido por los youtubers de ciencia, Adrian Diaz y Darwiniana, y el autor de este artículo, Victor Román. Puedes verlo a continuación.


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